Ciclistas

Ion y Gorka Izagirre: los Zipi y Zape

Muchas parejas de hermanos talentosos ha habido y hay en el ciclismo. Desde los Schleck a los Nibali, con diferentes suertes, los Izagirre han sido hasta la temporada 2022 un par de hermanos talentosos, con muchas diferencias entre sí y una similitud bastante reseñable: ser dos ciclistas muy valiosos y considerados en los equipos de los que han formado parte. 

Han tratado de mantener sus carreras de forma paralela, con alguna excepción como el año en que el menor, Ion, se marchó a Bahrain dejando atrás a su hermano en un Movistar al que tras varias temporadas regresa. Por primera vez, ambos cambiarán de destino al mismo tiempo, fichando Ion por un Cofidis que tiene en él amplias esperanzas de que siga teniendo presencia en las carreras de una semana y aporte lucha por las victorias parciales en las grandes. 

Un par de ciclistas de los más prestigiosos para dar ese salto a la clase media que todo World Tour querría. Gorka lo hará con un Movistar del que se comentaba esa falta de mejora en la clase intermedia entre los líderes y los jóvenes y los gregarios rasos. Un corredor que además de experiencia y polivalencia les va a dar un salto cualitativo tanto en montaña como en llano. Con él, el equipo suma, sin duda. 

Ion tendrá labores de líder en un equipo, el Cofidis galo, donde no debería encontrar mucha oposición para serlo. Guillaume Martin es un ciclista muy combativo, pero que carece de esa consistencia en grandes vueltas como para alcanzar cotas muy elevadas si no es a través de fugas. Izagirre ha demostrado ser capaz de colarse en los top ten de las grandes vueltas, e incluso de ganar etapas en ellas con gran brillantez. Su triplete en Giro, Tour y Vuelta ha sido de los más meritorios, puesto que no se trata de un velocista o escalador top. Su terreno son las fugas y resolver éstas con la mayor solvencia posible, pese a ser de los más marcados en ellas. 

Unos hermanos que han pisado todos los cajones en los Campeonatos de España de ruta y contrarreloj. Ion se ha impuesto en el de crono, por cierto, en dos ocasiones, y Gorka en línea, portando y dando visibilidad al rojigualda en sendas especialidades. Ambos también practicando ciclocross en invierno, una tradición que procede su padre, José Ramón Izagirre, que también fue campeón nacional en los años noventa en dos ocasiones. 

¿Volverán a entrelazar su destino? Es fácil que en otro arrebato o cambio de equipos regresen ambos al mismo. Pasada la treintena, pese a la moda de alargar las carreras ciclistas más allá de los cuarenta, parece que éstos podrían ser sus últimos contratos en la élite si como parece se cumplen. Ambos tendrían un fin de ciclo precioso en la estructura de la Fundación Euskadi, donde los dos nacieron a ojos del ciclismo profesional y donde a poco que el rendimiento en el World Tour decaiga seguro encuentran acomodo para cerrar una carrera entonces completamente redonda. 

Escrito por Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: Sirotti

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