Ciclistas Opinión

Jan Ullrich y las tormentas

No son nuevas las mezclas de las adicciones con los ciclistas. Tom Boonen, de hecho, fue sancionado por el consumo de drogas hace algunos años. El coqueteo de algunos con ellas ha sido vox populi, pero para lo que no está uno preparado es para ver a todo un caballero de la bicicleta como Jan Ullrich recaer en problemas que parecían haberse alejado una vez reapareció en Mallorca rodeado de antiguos amigos y pedaleando, que es lo mejor que ha sabido regalarnos desde que se convirtiese en ciclista profesional. 

La figura del alemán se ha visto envuelta de «y sis». ¿Y si hubiese entrenado mejor los inviernos? ¿Y si hubiese dedicado su carrera a algo más que el Tour? ¿Y si resiste a Pantani en Deux Alpes? ¿Y si la OP no hubiese tenido lugar? ¿Y si hubiese tomado mejores decisiones? ¿O al menos otras diferentes? Al final las carreras deportivas, y más al máximo nivel, dependen de los detalles más pequeños y los caminos que se toman en ellas dependerán de la más mínima decisión. Lo mismo sucede en la vida. 

Un Jan Ullrich al que una tormenta ayudó a arrebatar el Tour de 1998, cuando parecía que iba a sumar un segundo entorchado en París y continuar así con la previsible tiranía sobre la ronda francesa que otros habían establecido años antes. Un claro opositor a entrar en ese top-cuatro con cinco victorias y es cierto que alcanzó la cifra, pero de segundos puestos. Dos de ellos, los de 1996 y 1998, que bien pudieron haberse saldado con victoria de no haber militado en el mismo equipo que Bjarne Riijs, jefe de filas del Telekom, o de haber perdido nada menos que nueve minutos con Marco Pantani el día en el que el Galibier decidió arrojar sobre los ciclistas un auténtico aguacero donde lógicamente el ‘pirata’ se manejó mejor que el panzer. 

De pentacampeón del Tour a priori a subcampeón a posteriori. Un mito venido a menos y que había desaparecido por un tiempo de la escena y que vuelve para mostrarnos un lado que jamás quisiéramos ver. Ese que lleva lo extradeportivo al primer plano y que preocupa y decepciona a todos los seguidores del ciclismo de la época. Esperemos que las próximas noticias que recibamos de Jan estén más relacionadas con escenas como las observadas en Mallorca en pleno otoño disfrutando del deporte que le lanzó al estrellato y que pese a tantos años sin estar en competición siga mostrando tanta clase sobre la bicicleta. 

Texto: Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: Sirotti

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