Historia

Joop Zoetemelk, el primero de los segundos

Todavía lo recuerdo, estaba yo en el sofá. Como cualquier ciclista ibérico, en aquel tiempo disfrutaba más de las grandes vueltas y no tenia grandes esperanzas de lo que podía pasar en aquel mundial. Era el primero de septiembre de 1985 y se celebraba en la ciudad italiana de Giavera del Montello.

De pronto, a 2 km de meta salta Joop Zoetemelk y yo salté del sofá, todos pensaron que el abuelo no llegaría, que lo atraparían y seria la típica llegada al sprint. No fue así, aguantó, ¡vaya si aguantó! y a tres segundos llegó el pelotón, encabezado por Greg Lemond y Moreno Argentin. Joop, el abuelete del pelotón no podía haber tenido un mejor final de carrera. luciendo el maillot de campeón del mundo en su penúltimo año en activo, y yo, ¡más feliz que una perdiz!

Siempre sentí admiración por Zoetemelk. Puede ser condicionada por que ganó el Tour de Francia en 1980, año de mi debut en cadetes. O puede ser porque corrimos la misma carrera una vez, también en 1980… Sí, habéis leído bien, ¡la misma carrera! Era la Escalada a Montjuich, fiesta final de temporada internacional, donde los críos estábamos con los profesionales y disfrutábamos increíblemente, esperando toda la temporada esa clausura que nos hacía sentir parte del pelotón pro. Una carrera que debería recuperarse, pero eso será tema de otro escrito.

Seguramente por esos motivos siempre me cayó simpático y me pareció un ciclista muy profesional y un tipo muy cercano y respetuoso (obviamente me firmó un autógrafo, como Marino y Raymond Martin…).

Sus equipos durante los 15 años de actividad profesional fueron: en 1970 y 1971, el Flandria-Mars; en 1972, el Flandria-Beaulieu; en 1973, el Gitane; en 1974, 1975 y 1976, el Gan Mercier; en 1977, 1978 y 1979, el Miko-Mercier; en 1980 y 1981, el Tí Raleigh; en 1982 y 1983, el Coop Mercier, de 1984 a 1986, el Kwantum y en 1987 el Superconfex-Yoko.

Joop ya destacó desde aficionado ganando el oro olímpico en los 100km contrarreloj por equipos de México 68; otra prueba que debería recuperarse. Dicen que se dedicó a la bicicleta porque su madre le regalo una para que dejase de fumar, bendito regalo.

En 1969, aún de aficionado, entre otras victorias importantes, gana lo más prestigioso que un aficionado podía ganar: el Tour del Porvenir. En aquellos años no era nada fácil batir a los corredores de los países del Este. Ya auguraba su futuro espectacular de vueltómano, que hubiese sido mayor sino se hubiera cruzado siempre en su camino una figura histórica y por encima de los demás, Merckx, Hinault, Thevenet…o carambolas como le sucedió en el Tour de 1976 con Van Impe.

Ya en el año de su debut en 1970, no tenía aún 24 años, queda segundo en el Tour de Francia. Sí, a más de 12 min del monstruo Merckx, pero sacando más de tres al sueco Gösta Pettersson, el tercer clasificado. El futuro se escribía halagüeño.

Volvería a repetir esa posición en el 71,76,78,79 y 82, siendo el profesional que ostenta el récord de segundas posiciones, por delante de…Raymond Poulidor, el eterno segundón, incluso en la clasificación de los segundos.

Pero, afortunadamente, tuvo su recompensa. Primero ganando la Vuelta a España en 1979 y al año siguiente, 1980, ganado el Tour de Francia. Sin Hinault, pero como titulaba la histórica revista francesa, Miroir du Cyclisme (otra institución a recuperar): ce n’est que de justice!

Entre el principio y fin de carrera, de 1970 a 1987, el palmarés del corredor neerlandés impresiona: dos campeonatos de los Países Bajos, dos París-Tours, una Flecha Valona, una Vuelta a Holanda, tres París-Niza, una Semana Catalana, la Escalada a Montjuich, dos Critérium de Ases y la Tirreno-Adriático, Tour de Romandia, Mundial de ruta, y muchas etapas en todas esas carreras. Aún en su último año se despidió con una Amstel Gold Race.

Es cierto que nunca fue un super atacante, incluso en Francia se le tildaba del mejor “chuparruedas” que ha existido, pero nadie puede negar que siempre fue extraordinariamente regular. Siempre supo leer y estar en carrera y supo correr con dignidad hasta su última, decimoctava, temporada.

Yo le echo de menos, y con él, un ciclismo donde los aficionados podíamos acercarnos a nuestros ídolos, sin tanta seguridad e incluso disfrutar un día siendo parte del show.

Escrito por Xavier Palacios-Albacar (@xpalaciosalbaca)

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