Historia Ciclistas

José Pérez-Francés, un genio a la sombra

Recientemente fallecido, el santanderino fue uno de los corredores con más clase de los lejanos años 60, donde la victoria de Federico Martín Bahamontes en el Tour de Francia eclipsó todo lo demás en el ciclismo español. Sin embargo, fue muy recordada su victoria en la propia carrera francesa en su llegada a Barcelona. Una auténtica cabalgada en solitario que dejó a las claras los chorros de clase que desprendía. Quizá fuese su mejor triunfo, si bien también consiguió otras dos etapas en la Vuelta a España y podio en las mencionadas dos grandes vueltas. 

Logró un interesante registro, que fue ser top-ten en todas las carreras de tres semanas en las que finalizó, a excepción de la última, que era la décima. Tanto en el Giro como en el Tour como en la Vuelta. Un inicio en ellas que si ya de por sí hoy día es complicado, mucho más lo era entonces con el desconocimiento de la forma de correr en países tan diferentes. Por ello tiene más mérito llegar, besar el santo y codearse con los mejores a las primeras de cambio. José Pérez-Francés tenía esa calidad innata, no necesitaba esos años de preparación para intentar el asalto a las mejores carreras. 

En la Vuelta a España fue segundo en dos ocasiones (1962 y 1968). En la primera quedó lejos del pupilo de Anquetil, el alemán Rudi Altig, uno de los mitos del ciclismo de la época. En la segunda fue batido por Felice Gimondi, otro de los clásicos del ciclismo internacional que logró ante el español la triple corona al haber vencido anteriormente en Giro y Tour. En esta ocasión estuvo más cerca de la victoria, llegando a Bilbao con un retraso de dos minutos sobre el italiano. Esos años ya había abandonado el Ferrys, el equipo con el que se consagró, para firmar por el archiconocido Kas, que por aquel entonces era uno de los más fuertes, con figuras como Gómez del Moral o González Puente. 

Aquel 1968 Pérez-Francés cumple el sueño de cualquier corredor: salir de su ciudad natal como líder. Siendo uno de los favoritos a la victoria final, fue un buen presagio, si bien cedió la preciada prenda camino de Vitoria al día siguiente. Un cántabro que, eso sí, tuvo una relación estrecha con Barcelona. Además de su triunfo en una de las imágenes más icónicas de la ciudad condal, tuvo gran éxito en Catalunya, con victorias en la Setmana Catalana y etapas en la Volta, donde también llegó a ser segundo tras el gran Miguel Poblet. También se llevó la extinta Andorra-Barcelona que unía el Principado con la capital. Su feeling con ella era evidente. Tanto que falleció en ella. 

Un ciclista que será recordado por todo lo conseguido y el poco reconocimiento del que ha gozado. Sólo recordado por un triunfo cuando en realidad era un corredor con mucho más que ofrecer, muchos más éxitos y demostraciones de clase y talento de lo que parece. Sin duda la sombra del triunfante Bahamontes le restó presencia en el día a día, pero tiene un hueco bien ganado en la historia del ciclismo. ¡Descansa en paz, José! 

Escrito por Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: Diario Montañés

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