Historia

Juan Carlos Domínguez, un sueño de rosa

El ciclista nacido en Íscar (Valladolid) en 1971 debutó en el profesionalismo en el año 1995 de la mano del Kelme. Natural de la meseta castellana, donde las grandes cuestas brillan por su ausencia, fue un muy buen contrarrelojista y escalador de media montaña, teniendo su gran campo de acción en las vueltas españolas de una semana. Fue ahí donde granjeó su fama, con actuaciones muy consistentes y victorias más que interesantes en varias de ellas. 

No se prodigó demasiado en las grandes vueltas. De hecho, nunca fue de la partida en el Tour de Francia. En la única que ha tenido éxito ha sido en el Giro de Italia. En el año 2002, la carrera italiana partía de la holandesa ciudad de Groningen con una contrarreloj de apenas ocho kilómetros en los que era uno de los grandes favoritos. En esta ocasión, corriendo para un Phonak suizo en el que también sería de la partida el varios años después campeón del Tour, Óscar Pereiro. La maglia fue suya un 11 de mayo, cuando se impuso a Rik Verbrugghe, otro de los más claros candidatos a vencer aquel día tras impresionar en el prólogo sólo doce meses antes. La alegría le duraría al pucelano sólo un día, ya que el eterno Mario Cipollini le arrebataría la preciada prenda en Munster (Alemania), en un periplo que el Giro quería dedicar a la creación del euro y el auge de la Unión Europea. 

Después no ha sido protagonista en las grandes, a excepción de una etapa con final en Vinarós donde fue segundo batido al sprint por Juanma Gárate. El irundarra y Juan Carlos se fugaron de un grupo que conformaba la escapada del día. Sprint final y el escalador del entonces Lampre fue más rápido que el de Ibanesto.com. Ese 2001 fue un buen año para Domínguez. Muy llamativa fue su victoria en una durísima Vuelta Asturias. Tras trabajar en montaña, sus arrancadas fueron casi imparables para sus rivales, sobre todo en las grandes rampas. Destrozó el pelotón en San Martín de Huerces, aunque en la meta de Gijón se viese superado por Igor González de Galdeano, así como en el alto del Viso, donde el emergente Joan Horrach le separaría de levantar los brazos. 

Aragón y Euskal Bizikleta fueron otras de sus victorias en aquel año 2001 en el que formó parte del Banesto, una oportunidad de volver a la élite tras atravesar el desierto con el fatídico Linda McCartney, equipo desaparecido a mitad de temporada debido a la huida del capital que formó la escuadra. Wiggins, Sciandri o Íñigo Cuesta se vieron también afectados por aquel affaire. Aquellas victorias devolvieron la confianza depositada, aunque bien es justo señalar que Domínguez triunfó en muchas de las rondas españolas de la época. Apenas le faltó alguna: Valencia, Murcia, Setmana Catalana, Clásica de Alcobendas, La Rioja, Andalucía, Burgos… además de las ya mencionadas de Asturias y Aragón, que se llevó en dos ocasiones. 

Ese buen rendimiento le abrió las puertas de la selección española en los Campeonatos del Mundo, participando en 1996 y 1997 con sendos top ten que para la concurrencia existente en la disciplina bien podrían ser tomados como muy meritorios. En los JJOO de Sidney también fue de la partida, pero no finalizó la prueba. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Foto: Sirotti

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