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La Camperona, el Alpe d’Huez leonés

Hace muchos años se decía que quien saliese de líder de la cima francesa, tenía muchas papeletas para ser vencedor final en París. Después se añadió el condicionante de haber ganado una contrarreloj. Esa leyenda se ha visto algo desestabilizada con el paso del tiempo, puesto que las excepciones han tenido lugar. Esa forma de pensar donde Alpe d’Huez era el coloso definitivo, y en que el pescado se vendía para los candidatos a un podio que para muchos vale toda una carrera deportiva, se ha ido diluyendo con el tiempo. 

Ese rol lo intentó asumir los Lagos de Covadonga, siendo juez de tantas Vueltas, aunque finalmente no han sido tan decisivos como se decía o se esperaba. O el Angliru, cruel en rampas, pero donde se han visto historias de todas las clases. Sin embargo, sí que hay una montaña que va camino de convertirse en un clásico y en la que una leyenda se extiende: la Camperona, en León. 

La leyenda consiste en que el ciclista que abandona la cima vestido de rojo mantiene el rojo hasta la última etapa. El primer caso tuvo lugar en 2014, coincidiendo con su primera ascensión. En sus rampas ganó Hesjedal, todo un ganador de Giro. El líder era Alberto Contador, que llegó a la última etapa (Santiago de Compostela) de líder y certificó allí su tercer entorchado en la carrera. En 2016 quien salió de rojo fue el colombiano Nairo Quintana. Su ataque en la zona central de la corta subida le valió por todo un liderato, que no victoria de etapa, que fue a parar a Lagutin. En Madrid el de Movistar conquistaría la primera Vuelta en nada menos que 30 años para Colombia. 

Llegó 2018, una etapa dura con el paso previo por Tarna. Una fuga dio como resultado que la victoria en la cima fuese para un ciclista español, Óscar Rodríguez, y el liderato para otro: Jesús Herrada. El conquense lució un maillot de líder que cedería en la jornada posterior ante Simon Yates. Aunque, como bien dice la leyenda, llegaría de rojo a Madrid: el rojo de Cofidis. 

¿Qué historia esconderá la próxima ascensión a un coloso que supone el máximo exponente de una era? Un Alpe d’Huez al que muchos desprecian por lo corto de su altimetría. Pero las leyendas no entienden de eso. La Camperona podrá no ascenderse algunos años, pero su historia vivirá eternamente. 

Texto: Lucrecio Sánchez
Foto: Sirotti

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