Equipos Historia

La evolución de Mapei (1993) a Deceuninck (2022)

Viajamos al año 1993, que es cuando arranca Mapei, la estructura que ha llegado hasta hoy bajo la denominación de Deceuninck-Quick Step. Su primer gran año fue 1994, que es cuando se fusiona con el CLAS-Cajastur y absorbe a unos cuantos corredores exitosos, con Tony Rominger como mejor exponente. Las fusiones con diferentes siglas se suceden en los años posteriores hasta llegar al año 1999, cuando entra con fuerza un segundo patrocinador que seguirá hasta nuestros días: Quick Step. Desde 2003 (en 2002 desaparece Mapei), además, tomando en solitario las riendas del patrocinio hasta prácticamente nuestros días, aunque con las excepciones de algunas temporadas con Ettix, Omega-Pharma o el actual Deceuninck. Muchos cambios de nombre, pero con el equipo médico habitual a bordo: Lefevere, Peeters, Bramati, Steels… la mayoría ex-corredores de esta historia escuadra. 

Italia y Bélgica compondrán la nacionalidades más numerosas en las plantillas, debido a la titularidad primero italiana y posterior belga del conjunto. Un equipo que fue ocho veces número uno del mundo bajo el prisma de Mapei. Y todo ello logrado en diez años. Un registro inmejorable. 

Se puede repasar la historia y leyenda de estos veintiocho años de muchas maneras, pero creo que la más apropiada y la que mejor visión nos va a permitir es revisar ciertos pasajes por los que ha pasado el equipo a través de sus mejores corredores. Dejando de lado a hombres como Abraham Olano, a cuya carrera dedicamos ya un artículo específico, y otros sobre los que se ha escrito mucho, como Fernando Escartín o Enric Mas, ciclista de rabiosa actualidad. 

Sin embargo, uno de los más representativos fue Paolo Bettini. El italiano fue amo y señor de las clásicas, un ciclista muy incómodo. No sólo en las pruebas de un día destacó, sino que se dejó ver con éxito en las tres grandes vueltas. Lieja, San Remo, Lombardía… y muchas más conquistas han hecho de él un corredor franquicia de Mapei y Quick Step durante muchos años. Casi toda su carrera con Lefevere y dando triunfos tan importantes como dos Mundiales y que han aportado el maillot arco iris durante dos años consecutivos al equipo. Una leyenda del ciclismo italiano que supo explotar al máximo sus condiciones. Todo siendo uno de los más marcados del pelotón y que pese a ello salía con la victoria entre ceja y ceja. 

El camino ahondado por el ‘Grillo’ no serviría de nada sin lo que supuso Johann Museeuw. El ‘León de Flandes’ también fue campeón del mundo, en 1996 (Lugano), estando muy presente en los podios de las mejores carreras, casi siempre las de un día. El encare de éstas tiene origen quizás en lo logrado por el belga, que supone una auténtica religión en su país. 

Tom Boonen desarrolló casi toda su carrera en el conjunto belga. No coincidió con Mapei, pero sí que ha sido fundamental para la continuidad de esta estructura. Tal vez todo pensamos en él como un velocista en su primera etapa, hasta que se reveló como uno de los mejores pedrusqueros de la historia de este deporte. Cuatro Roubaix y tres Flandes hablan por sí solos. Superando en un adoquín a su antecesor Museeuw. Llamativa fue su última victoria en la prueba francesa, atacando en solitario a más de 50 kilómetros de meta para vencer la más hermosa de todas las que ha logrado. Todo tras las críticas que recibió por confiar en su sprint en el Velódromo y no haber anticipado esa superioridad. Una bofetada a la prensa. Sus duelos con Cancellara, que también pasó por Mapei, son ya parte de los libros de historia. 

Ese calado clasicómano ha sido combatido con fichajes dedicados a grandes vueltas. Rujano y Mercado fueron intentos discretos. También lo fue Juanma Gárate, a quien le fue algo mejor. Fue fichado a contraestilo y pudo ofrecer una victoria de etapa en el Giro de Italia que es muy recordada como la que consiguió en el Passo de San Pellegrino a costa de la caballerosidad de un Jens Voigt que le regaló el triunfo por no haber colaborado en dicha escapada debido a las labores de control que ejerció para la maglia rosa, Ivan Basso. Ese mismo año se adjudicó la montaña el irundarra, que también coronó la Cima Coppi, algo que un ciclista español no lograba desde que Indurain coronase el Pordoi en 1993. 

En las grandes vueltas su gran referencia/nostalgia fue Tony Rominger. El suizo venció la primera grande que disputaron como Mapei-CLAS, la Vuelta a España de 1994, siendo líder de la primera a la última etapa y anotándose seis victorias parciales. En 1995 se hizo con el Giro aprovechando el marcaje entre los hombres del Gewiss, más preocupados entre sí que por desbancar al rosa. Donde sí han tenido el gran debe ha sido en el Tour, carrera en la que no han vivido ningún podio hasta la fecha. Lo intentaron con el propio Tony en 1996, donde una decisión de Squinzi hizo saltar por los aires la última etapa pirenaica cuando tenían en posición de podio a Olano y al propio Rominger. El resultado fue la caída de ambos de las primeras posiciones debido a lo suicida del ataque de salida. 

En grandes vueltas también tuvieron a Pavel Tonkov, que estuvo durante varios años. Fue dos veces segundo en el Giro con este maillot y tercero en la Vuelta. En el Tour, pese a buscar con ahínco el podio, no tuvo suerte ni encontró el buen golpe de pedal que sí hizo en las otras dos grandes. Un escalador que en contrarreloj no desentonaba y que dio mucha consistencia en las vueltas de tres semanas a Mapei. 

Otro ciclista que ha encarnado bien lo que representa este equipo es Julian Alaphilippe. Está sufriendo un tanto por la constante invitación a probar la general del Tour de Francia, pero es un ciclista por el que merece la pena sentarse a ver la televisión. Ataque, buscar sus oportunidades de forma espectacular, a por la victoria. Un francés mucho más internacional que lo que suelen ser sus compatriotas. Ese carácter y carisma no es tan habitual. Se rehace tras las expectativas que genera y después no cumple. Y sigue a lo suyo. Otro campeón del mundo por partida doble. Casi nada. Muchos mundiales logrados y lucidos, como sucedió con Óscar Freire, fichado tras obtener el arco iris. Y al contrario con Oskar Camenzid, que venció bajo el paraguas de Mapei, pero lo lució el rival, el Lampre. 

Andrea Tafi fue también uno de los más representativos ciclistas de Mapei. Ganó la París-Roubaix en 1999, pero vivió un episodio curiosísimo tres años antes. Tres ciclistas del equipo quedaron primeros en Roubaix, con el patrón decidiendo en qué orden entrarían en meta. El italiano tuvo que conformarse con el tercer puesto. Un currante de las llanuras que ha dado mucha presencia. 

Turno para un corredor algo diferente. Mark Cavendish, cuyos problemas para renovar son muy llamativos, ha sido otro de los hombres clave. Estuvo en HTC y Sky, pero ha sido con Lefevere cuando ha conseguido no sólo mantener su estatus como uno de los mejores velocistas de la historia, sino dar alcance a Eddy Merckx en el número de victorias de etapa en el Tour de Francia. Un ciclista que ha dado un rendimiento buenísimo y que está a las puertas del récord, aunque no se sabe si siquiera intentará lograrlo. 

Para finalizar, hablo de Remco Evenepoel. Tiene todos los ingredientes para convertirse en una leyenda. Van a intentar llevarle más allá, a ver qué clase de corredor puede brotar de él y si a través de su calidad pueden rememorar a un Merckx que ya ha tenido declaraciones sobre el joven de Deceuninck. Y no todas positivas. Su durísima caída en Lombardía, trauma del descenso aparte, y su pronta recuperación dan muestra del carácter del corredor, que también ha vivido polémicas por sus reacciones ante la derrota, muestras a su vez de su despiadada ambición. 

Escrito por Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: Sirotti

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