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Ángel o demonio: La figura de Joxean Fernández ‘Matxin’

Una de las máximas de la vida es que cuando el éxito llega a una persona, ésta pasa a un limbo donde ya no se es bueno para todo el mundo. Defensores y detractores por igual; medio bueno, medio malo; personas que se fijan en lo que haces, personas que se fijan en lo que no haces. Es ley de vida. Le pasó a Óscar Sevilla, el cándido líder del Kelme a principio de los 2000. De ser un excelente ciclista que tenía una relación extraordinaria con todo el pelotón, a vivir enfrentamientos con algún compañero de equipo. El fuego amigo es el más peligroso porque se lanza desde el conocimiento de los pasadizos más escondidos hacia tu retaguardia, ésa que no dejas ver más que a tu círculo más íntimo.

Joxean Fernández ‘Matxin’ anuncia su adiós al volante de director del UAE. Ya son 30 años al frente de un coche, ya sea en sus años de melena y trabajo de fondo y poco visible, al actual, donde dirige a una de las mayores estrellas que ha dado el ciclismo en los últimos veinte años. Cada decisión es mirada con lupa, y gusta o disgusta, no hay punto medio. El dominador del ciclismo de las últimas tres temporadas ha sido obra suya en gran parte. Detalle a detalle, carrera a carrera, día a día. Un desgaste que dejará paso a otras funciones dentro del UAE, donde se ha coronado con el último de sus logros, que es subir a Juan Ayuso al podio de la Vuelta en su debut en una grande. Y con 19 años, récord histórico absoluto.

Un historial de logros excelso, con muchas luces y otras muchas sombras. Los defensores hablarán de sus victorias en el Tour, de los grandes talentos que se han forjado bajo su brazo, de la gran motivación y rendimiento que obtiene de sus ciclistas. También de la mentalidad con la que estos florecen, con el objetivo en ganar y llegar más allá en lugar de conformarse con lo que tienen, que a una temprana edad puede ser comprensible. Es un sello marca de la casa, que la mirada esté siempre puesta en el horizonte y no en lo que venga por detrás. Pogačar y Ayuso, los mejores exponentes de esa lírica que tan poética suena en días de cálculo de puntos y de conservadurismo.

Otros sacarán a relucir el tenebroso mundo de las sombras en torno a su figura. La Vuelta arrebatada a Cobo, el díscolo Riccó, el Tour de 2008, el rendimiento aislado de algunos ciclistas. La siembra de la duda estará ahí para un amplio grupo de gente que se desencantaron con este deporte. Con su parte de razón y buenos motivos para ello, no lo pongo en duda. No sólo debido a Joxean, sino a muchos otros que han hecho más o menos ruido mediático. Después está otro grupo que crucifica de forma selecta, como si el deporte profesional a nivel global no arrojase una serie amplia de sospechas y dudas per se. En unas situaciones un rendimiento es justificado, en otras son coloreadas de culpa de forma inquisitiva. La incoherencia de la búsqueda moral de quien no basa su camino en el irrespeto. Los mundos de Twitter son insondables. El planeta, en general, también. Cada vez más.

Trincheras aparte y como mencionaba anteriormente, los personajes públicos no tienen una única vertiente, ni una única arista. Como diría Machado, la perspectiva depende del color del cristal con el que se mira. Hay personas que ponen por delante el espectáculo deportivo y se olvidan de lo demás y lo entiendo. Es sano. Hay otras que ponen el foco en la cloaca, en el lado sucio. Lo entiendo, aunque lo observo más insano. Es más recomendable vivir en positivo y dedicar tiempo a las cosas que te gustan y en las que crees. Dedicárselas a otras que ni te gustan y en las que no crees (con sus motivos legítimos, faltaría más), lo único que consigue es frustrar y crear insatisfacciones, en ocasiones con ese intento de arrastrar a los demás en esa corriente autodestructiva, normalmente desde el anonimato.

Regresando a la figura de ‘Matxin’, se le puede observar desde cualquiera de esas posiciones. Incluso desde las dos. O desde ninguna. Los que hemos tratado con él sabemos el amplio conocimiento que tiene del ciclismo y, sobre todo, el ojo clínico que tiene para el talento. Si regresamos a sus años en Saunier Duval y pensamos en los ciclistas que allí habitaban nos daremos cuenta de que un tal Joaquim Rodríguez fue una de sus grandes apuestas. Todavía recuerdo cuando en plena Vuelta a España de 2005 el mandamás del conjunto cántabro afirmó que el catalán era “candidato al podio en Madrid”. Considerando que el ex de la ONCE aún estaba muy tierno y apenas había destacado en ataques por aquí y por allá buscando victorias de etapa, parecía una afirmación algo optimista o alocada. O ambas. Sin embargo, con el tiempo aquella aseveración se convirtió en profética.

Ojeador en Quick Step durante un tiempo, el primer scout profesional como tal en el mundo del ciclismo se alza en UAE como el director de un proyecto a largo plazo en el que tiene un claro emblema que iza como bandera de su día a día: convertirlo en el mejor equipo del mundo. No lo tiene fácil con otros presupuestos y estructuras tan asentadas como Ineos-Grenadiers, Jumbo-Visma o sus ex compañeros belgas pupilos de Lefevere. De rescatar el barco del antiguo Lampre con alguna figura como un desaparecido Fabio Aru, a ir desarrollando talentos hasta convertirlos en figuras absolutas del ciclismo. Tadej Pogačar no era nadie hasta que pasó a dominar a sus rivales en la Vuelta a España o tiranizó en el Tour a todo el pelotón. Hasta que actuó la maldición de la Bretaña y un acoso y derribo deportivo sufrido por sus dos grandes rivales, Roglic y Vingegaard, el esloveno parecía una figura hegemónica inviolable.

Con 20 años le hizo volar camino de las sierras de Gredos para alzarse con el podio en su primera grande y hacerlo a lo grande. Con 19 ha aupado a Juan Ayuso, the next best thing, al mismo puesto en la misma carrera. Un paralelismo que no se cumplirá más allá, seguro. Pero ya tiene en sus filas a dos corredores que bien podrían enlazar dominio de las mejores carreras, con mentalidad de primera plaza y despreciar las segundas. Y las terceras. Esa mentalidad moderna que se va imponiendo a la de los ‘reguleros’ y que sin complejo alguno viene para quedarse. Esperar es una filosofía de vida que no va con ellos. El talento no se puede coartar. Ni retrasar. Algunos, mientras tanto, esperarán para siempre.

‘Matxin’ se hace a un lado, deja el volante, aunque como no es la primera vez que se aparta de él, quién sabe hasta cuándo será el anuncio efectivo. Por el momento se sabe que continuará en UAE liderando desde otra perspectiva el proyecto. Sin importar quién sea el que transmita las órdenes de forma directa a los ciclistas, las instrucciones serán claras por parte del de Basauri aunque parafraseando aquellas que alguien de Hortaleza pronunció alguna vez: el objetivo será ganar, ganar y ganar.

Escrito por Jorge Matesanz

Fotos: ASO / López – Unipublic / Sprint Cycling Agency

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