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La importancia de la senda de Félix Cárdenas

Los colombianos están de moda en el mundo del ciclismo. Todos piensan en Lucho Herrera, primer ciclista de dicho país en vencer una gran vuelta, o en Nairo Quintana, todo un referente en la década anterior, así como Egan Bernal, que puso por fin el cascabel al #sueñoamarillo que de forma tan ilusionante arrancó Movistar en los intentos de conquista del podio de París. 

En cambio, pocos se acuerdan de los años en los que Santiago Botero rompía moldes a lomos de las barras blancas y verdes del Kelme y la idea de que los colombianos debían ser menudos y excelentes escaladores. El ciclista de Medellín fue incluso campeón del mundo en contrarreloj. Todo un logro contracorriente, a contra estilo para los sucesores de los míticos ‘escarabajos’. 

Pero en todo ello hay un nombre clave a la hora de considerar un punto de inflexión en la trayectoria de Colombia dentro del pelotón profesional. Y no es otro que Félix Cárdenas. Cómo no, un escalador, un ciclista que tenía además una llegada poderosa y colmillo para la victoria. Aprovechó la superioridad manifiesta del Kelme en montaña en la Vuelta a España del año 2000 para poner la primera de tres picas en la ronda española. La Molina fue su primera víctima. No dejaría pasar un año para lograr la que sería su mejor victoria, la que más relanzaría su caché. Y es que el ‘Gato’ ganó en Plateau de Bonascre, en Ax-Trois-Domaines, donde se impuso a los demás escapados en una cima que desde ese día habló español latino. Era el estreno del puerto pirenaico, nada menos. Y lo hizo ante David Etxebarría, ciclista de moda en el maillot naranja de Euskaltel, y Paolo Bettini. Canela fina en terreno de media montaña. 

Abandonó a los de Vicente Belda para firmar por un equipo modesto que le daría paso a hacerlo por otro en el que ensalzaría su propia figura, el Cafés-Baqué. El conjunto español le consideró un líder a la altura de otros y ensoñó al latinoamericano con ideas de podio en la Vuelta a España. Estuvo lejos, pero un lugar entre los ocho mejores no está nada mal para un escalador puro sin mucha calidad en las cronometradas, y ese año, además, se incluyeron dos buenas de más de una hora de duración. Aún así, estuvo todos los días de montaña bien delante, peleando de tú a tú con los favoritos y llevándose la conocida etapa de Sierra Nevada. 

En 2004 preparó a conciencia la Vuelta. No le salió como esperaba su pelea por la general, aunque supo agarrarse a la carrera y llevarse una etapa, de nuevo en una gran cima, La Covatilla. Luciendo el naranja de rey de la montaña, comenzó a abrir la veda de los nuevos colombianos, ésos que perdieron los complejos de tratar a los europeos de tú a tú y ganarles carreras en todos los terrenos. Bien es cierto que Félix se centró en la alta montaña, pero envalentonó a que muchos otros mirasen a los ojos a sus complejos y peleasen por conseguir la gloria. 

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto: Sirotti

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