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¿La Irati-Xtrem en la Vuelta a España 2023?

Hay rumores que son un clásico. Está la Fauniera en el Giro, el asfaltado del Rosael, el puerto más duro tal vez del mundo civilizado, Canarias en la Vuelta, el regreso del Puy de Dôme en el Tour y muchos más. Los Pirineos Occidentales son otro de esos rumores crónicos que año tras año distraen las épocas sin ciclismo y remueven ilusiones por ver los colosos que allí se esconden y que esperan la alternativa para unirse a las grandes vueltas y así ponerse sobre el mapa, darse a conocer entre el gran público. Es turno de la Irati Xtrem, cuyo recorrido, corto y durísimo encaja perfectamente en lo que la organización de la Vuelta a España podría estar buscando. En la organización están muy concienciados con hacer coincidir algunos de sus recorridos con las grandes cicloturistas, un mundo por explorar.

El recorrido de la Irati Xtrem comienza y termina en la localidad navarra de Ochagavía, una preciosa localidad cerca del borde fronterizo con Francia y que está lindando con grandes montañas que hacen la marcha una gozada, aunque extremadamente dura, como su propio nombre indica. Participantes de todos los rincones de España y cada vez más de otros países se suman al sufrimiento de escalar puertos de gran categoría y descubrir una zona a la que regresar con frecuencia debido a su belleza y sus ventajas para el cicloturista.

Puertos como Errozate, especialmente exigente, o el archiconocido de Larrau, el considerado por muchos ‘rey de los Pirineos’ están incluidos en los alrededor de 130 kilómetros que componen la carrera. Hay muchos avituallamientos y cuidados del ciclista, por supuesto, pero tampoco se engaña a nadie, son montañas absolutamente crueles con aquellos que no acudan en una buena forma física a la cita. En el pueblo de inicio y final se establecen puntos de encuentro para que los participantes charlen sobre lo acontecido durante el día entre caras que tras un refrigerio va mejorando progresivamente.

En el mapa de la Vuelta

Según los rumores, los Pirineos regresarán a la ruta de la Vuelta en 2023. La salida de Barcelona hace presagiar que el encaje si se quiere incluir la cordillera será complejo. Parece ser que desde la capital catalana se espera ascender a Andorra para celebrar la llegada de una etapa y la salida de la siguiente. El País de los Pirineos es sinónimo de montaña, así que alguna de las muchas dificultades montañosas que tienen entrará seguro en la ruta. Sin embargo, al tratarse de la supuesta tercera etapa, poca dureza admitirá, aunque en 2017 se realizó un diseño muy exigente que incluía Rabassa y Comella antes del final en la capital andorrana, en la que triunfó Vincenzo Nibali y en la que el español Alberto Contador, revulsivo de la carrera a posteriori, se dejó tres minutos.

Desde ahí, al parecer, se bajará hacia el Delta del Ebro y se proseguirá dirección sur hacia Castellón y Alicante. Quedaría por encajar Asturias, que bien podría ser en esta ocasión el cierre de Vuelta, como adelantamos en High Cycling, o modificar la idea. La visita a la Irati podría encajar al final de la segunda semana, tras tal vez una etapa en el Pirineo aragonés con meta en Formigal, un clásico de los últimos años en la carrera.

Sería una de las jornadas decisivas, con Errozate, que puede ser considerado una especie de Mortirolo a la francesa, y Larrau, que por primera vez en su historia estaría ubicado cerca de la línea de llegada. Supondría también un estilo de etapa poco común en la Vuelta a España, más habituada a ubicar la meta en la cima de las montañas y en pocas ocasiones tras su descenso. Otra posibilidad es que precisamente se finalice la etapa en la cima del coloso, con espacio de sobra para acoger toda la infraestructura que un evento de estas características requiere.

La cima de Larrau es otra posibilidad

Logísticamente sería más sencillo de organizar una etapa circular. Tampoco sería muy complicado el dispositivo organizativo una vez que los ciclistas se tendrían que lanzar montaña abajo para llegar a sus autobuses. En realidad, tampoco habría tanta diferencia. Larrau, eso sí, es un puerto muy duro y muy ventoso en su parte superior, por lo que a la hora de instalar allí todo lo necesario, podría haber problemas con el elemento. Por no hablar del mal tiempo. Lo más sensato en ese aspecto es siempre terminar en el pueblo y así los ciclistas completan la etapa en competición, que no va a cambiar mucho el resultado deportivo, y un descenso competitivo es siempre menos frío que uno de relax, ya con la etapa finalizada.

Las carreteras por las que atraviesa la prueba no son las más típicas de la Vuelta. Por ejemplo, Errozate podría generar dudas a la hora de su inclusión. Es un puerto único y que aporta además un descenso técnico como pocos. Algún arreglo habría que acometer, pero suele ser un aspecto que no ofrece más problema que el compromiso de la institución que financie la etapa en garantizar la perfecta celebración del recorrido pactado.

Se podrían añadir modificaciones al recorrido original, añadiendo alguna que otra montaña. A la salida por los altos de Jaurrieta (atravesado en aquel fatídico 1996 que llevaba al Tour a Pamplona para ver a Indurain ceder su trono) y Azpegi, que ya corona en territorio francés. Desde ahí se puede bajar hasta Saint-Jean-Pied-de-Port para encarar el mejor asfaltado Burdinkurutzeta, mítica subida del Tour de Francia de 1986 y 1987 y que dejó el pelotón hecho un solar pese a encontrarse bien lejos de meta.

Desde ahí, bajada con el repecho del col de Bagargui, y llegada a Larrau, donde ya un tramo antes comenzaría lo que es el coloso final de Larrau. Por Errozate el recorrido es más corto y ofrece mayor continuidad, aunque, como decimos, el descenso en caso de lluvia puede ser extremadamente peligroso. Sea como fuere, tendría que incluirse uno u otro antes de la ascensión final.

Paisajes espectaculares y poco tráfico

Como se puede apreciar en las fotografías, la zona es increíble. Todo verde, prados que son un manto que cubre las montañas de arriba a abajo por completo. Valles profundos y puertos que suben al cielo a través del infierno. Porque no hay puerto fácil en esta zona. Ahusquy está en las proximidades, que fue estrenado en la Vuelta a España de 2016. También el col d’Arthé, que acumula bastante dureza, está en la zona. O los enlaces con la zona de Roncesvalles, que incluye también subidas magníficas como Ibañeta por Francia o la continuación hasta Ortzanzurieta, que añade gran dureza en su tramo final.

El tráfico es escaso en toda esta comarca, dado lo difícil de los accesos y para la bicicleta es un paraíso encontrarse con a lo sumo dos o tres turismos a lo largo de la ruta. El arbolado a cierta altitud brilla por su ausencia y el clima es cambiante, aunque en días soleados los colosos brillan con luz propia.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Fotos: High Cycling / Jorge Matesanz

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