Cicloturismo Opinión

La magia de todos los cicloturismos

Existen múltiples formas de montar en bicicleta. Para los amantes de lo fácil está la estática, que es menos estética, pero podríamos decir vulgarmente que da menos pereza utilizar. Para los amantes de la estética está la bicicleta al uso, bastante menos estática y que nos obligará al menos a comprar algún que otro accesorio más allá del pantalón corto y las playeras, si es que queremos llevar -suele ser recomendable, aunque para gustos, los colores-. Para saber equiparnos, primero hay que saber qué somos, qué queremos ser, dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Estas cuestiones, muy evidentes, suelen pasar inadvertidas. Y no deberían: «el mundo entero se detiene ante alguien que sabe adónde va», dicen. 

Una vez respondidas las preguntas y tomado ese tiempo de reflexión tan necesario a veces -no demasiado porque quizá se nos quiten las ganas de pasar frío, calor o calamidad-, es necesario saber categorizarse en uno de las clases de cicloturismos existentes. Puede haber más, todo es muy subjetivo, pero creo que de este modo todos quedamos representados. De todas formas, hay grados incluso dentro de las propias clasificaciones. 

Grupo A. Cicloturista de sofá

En modo coloquial, domingueros. Los conozco bien por encontrarme enclaustrado en esta categoría. Salir en bicicleta es un esfuerzo. En primer lugar, por escasez de tiempo. En segundo, por la falta de motivos para sufrir a cambio de ducharte, algo que haces todos los días, y tener la conciencia tranquila en las comilones con los amigos. Quizá el último sea el mejor de ellos. 

Grupo B. Ciclogramers

Dícese de aquellos que apenas sudan, lucen un cuerpo de escándalo que aparenta pedaladas diarias, y cuando sales con ellos te das cuenta de que únicamente tienen en la cabeza el momento foto. Es decir, que cada cinco minutos o cincuenta metros -lo que antes llegue-, hay parada obligatoria. Porque, claro, alguien más tiene que parar a hacerles las fotos, que apoyados en una inestable roca o chinche del campo no queda igual de realista. Esas miradas al infinito, esas poses, esos filtros… No nos engañemos. Los que paramos a hacer las fotos somos los domingu… perdón, ciclistas de sofá, que estamos deseando parar como sea a tomar un trago (y de agua, también). 

Grupo C. Cicloturistas guays

Tengo que reconocer que siempre he querido figurar aquí. Son aquellos que conocen a todo el mundo. Saludan, son saludados. ¿Y a mí? ¿Por qué ni siquiera me responden al ‘buenos días’ cuando lo lanzo que me falta comprarme un megáfono y cartelería luminosa? Lo curioso y sorprendente del tema, que debería ser estudiado por la ciencia, es que se trata de personas capaces de reconocer a otras personas debajo de casco, gafas biónicas último modelo que detectan hasta las nubes de mosquitos que debemos esquivar, braga, ahora algunos mascarilla, etc. Un auténtico milagro. Hablando un día con un cicloturista guay, y mostrándole mi asombro y admiración por ello, me contestó que al último lo había conocido por los pelos de los brazos. Lo gracioso es que ese hombre al que reconoció llevaba manguitos. Lo juro. 

Grupo D. Ciclistas frustrados

Abundan y mucho. Lo siento, espero que no me quite la rueda nadie en alguna subida próximamente, pero hay muchos para encuadrar aquí. Hay muchos pseudocicloturistas que en realidad compiten a veces -aunque no queden de los primeros- y después te dan todo tipo de consejos altivos. Por supuesto, mirándote como si te perdonasen la vida y la hipoteca. Alguna vez miras la aplicación del banco para ver si es así y no. Pocas palabras, no saludan… Y te miran, sí, para hacerte el repasito. Son mejores que tú, acéptalo. 

Grupo E. Los cicloturistas de alforjas

Me encantan. Llevan de todo. Mochilas con quinientos bolsillos. Objetos que nunca has visto anteriormente pero después de verlos te parece una idea estupenda llevarlos contigo. Parece que se van una semana de casa y en algunos casos es así. Algunos por gusto y aventura, otros por necesidad. La maleta se engancha detrás y puedes hacer kilómetros y kilómetros con la tranquilidad de llevar contigo mudas cuasi ilimitadas. 

Grupo F. Los competitivos

Este grupo nunca reconocerá la competitividad. Se apuntan a marchas no competitivas -porque es lo que les gusta postear en Instagram -ver también grupo B-. Marchas que tienen tramos cronometrados y que te ofrecen el chip para tomarte el tiempo. Por supuesto, lo cogen y ese tramo parecen más hologramas que ciclistas. Ni David Copperfield -el ilusionista-. Si parpadeas te los pierdes. Por supuesto, te esperarán en el siguiente avituallamiento, ya pasado el control de tiempos, para decirte lo que mola el cicloturismo guay y no competitivo. 

Grupo G. Los perfeccionistas 

Se cuidan como profesionales, se peinan como profesionales e incluso a veces andan como ellos. Se parar en las curvas a descansar para que cuando pasen a tu lado parezca que se ha levantado viento lateral de lo rápido que te pasan. Te da tiempo a montar abanico si vas acompañado. Un miligramo de cinta del manillar sobra. Un trozo de espetec que impida rodar un segundo más despacio sobra. Son la elegancia, el porte (Richie), la fragancia… Si es que hasta huelen bien, qué demonios. 

Grupo H. Los e-ciclistas

Nunca lo admiten. Sus motores no los reconoce ni una cámara de calor de la UCI. Como no les pueden multar, no los detectarían (jaja, broma). Te adelantan de forma sigilosa y cuando lo hacen recuerdas esa broma que siempre se hace cuando te cruzas con uno. «Una cuerda», le gritas, volviéndote a arrepentir de no haberla llevado esta vez de verdad en el bolsillo de tu maillot. 

Y hasta aquí. Dejo de abrir grupos que parece más la fase de grupos de un Mundial de fútbol que un artículo sobre cicloturismo. Sin ofender a nadie, que todos tenemos un poco de todos los grupos (y de los que no aparecen) y debemos estar orgullosos de ello. Lo importante es disfrutar de la bicicleta y el ciclismo de la manera que más nos llene. Con nuestras pequeñas manías, ilusiones y debilidades. Viva el ciclismo. 

Escrito por: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: HC

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