Giro HC Historia

La rivalidad entre Moser y Saronni

Fue una enemistad deportiva muy curiosa la surgida entre Francesco Moser y Giuseppe Saronni. El primero de ellos nació en 1951, mientras que Beppe lo hizo seis años más tarde. Sin pertenecer a una misma generación ciclista, sin embargo, protagonizaron una de las rivalidades más recordadas de la historia del ciclismo profesional. Una relación que consiguió dividir Italia en dos, con los partidarios de cada uno de ellos apoyando a su corredor. Dos buenísimos campeones que consiguieron un palmarés envidiable y que lideraron el ciclismo italiano de los años 80 con cierta alternancia, si bien ambos mantuvieron sus diferencias en victorias, en forma de correr, etc.

Hablar de Moser era hacerlo de uno de los mejores ciclistas italianos de todos los tiempos. Francesco fue campeón del mundo, fue segundo en dos ocasiones; ganó un Giro de Italia, fue segundo y tercero cinco veces más; se llevó dos veces la Tirreno Adriático, una la Volta a Catalunya. En clásicas fue un torbellino, con tres títulos en Roubaix, uno en Milán San Remo, dos Lombardías, una Flecha Valona, una Gante Wevelgem, la París Tours o el GP Zurich. Tres veces campeón nacional, fue común verle lucir la tricolor por todo el calendario internacional. Y batió el Récord de la Hora.

Por su parte, Saronni no se quedó atrás. Sí, menos lustre en las clásicas, con la conquista de otra San Remo, de otra Flecha Valona, de una Lombardía, de Zurich… pero a cambio ganaría dos ediciones del Giro, el Tour de Romandía y la Vuelta a Suiza. Campeón del mundo también, sus trayectorias fueron muy parejas, sin gran interés en otras grandes vueltas y con gran fijación por el Giro de Italia, que aprovechó la corriente y diseñó carreras para que las dos figuras de su ciclismo tuviesen las máximas opciones a luchar la clasificación general. Sí estuvieron parejos en victorias de etapa en la ronda transalpina, con 24 para Saronni y 23 para Moser.

Consistía en incluir menos puertos o hacerlo por sus caras menos difíciles. De ese modo, estos dos ciclistas, que distaban mucho del perfil de grandes escaladores, sufrirían menos y estarían en la pelea. Duelos directos por la victoria no se vieron tantos, ya que de las rivalidades se aprovechan terceros o porque pese a las más de 100 victorias en cada caso perdieron bastantes otras. Saronni ganó una Tirreno Adriático atacando a Moser al final y declarando que “podría ganarle en zapatillas”. Moser reconocería después de años ya retirado que sus diferencias eran reales y que tenían caracteres y formas de ver las cosas totalmente distintas.

La primera gran guerra entre ellos tuvo lugar en el Giro de Italia de 1979. En el prólogo de Florencia ya fueron 1º y 2º (Moser, Saronni respectivamente). Las bonificaciones no irían añadiendo picante en el día a día porque no las hubo en aquella edición, así como sí hubo contrarrelojes. Hasta cinco se llegaron a acumular en aquella edición, alcanzando la nada desdeñable cifra de 120 kilómetros. Saronni le robó el liderato a Moser en la mítica contrarreloj de San Marino, donde su gran rival se las prometía muy felices. Lo curioso de todo esto es que sin contrarrelojes, en el cómputo de tiempos y aunque esto fuese ciclismo ficción, el ganador no hubiese sido ni uno ni otro, sino Contini.

Moser siente molestias físicas y no rinde como se esperaba, lo que iría arrastrando también en la crono de Nápoles, apenas un par de días más tarde. En esta segunda incluso baja hasta la sexta plaza, signo inequívoco de que algo sucedía. Después y hasta Milán, ni la montaña sería propicia para hacer nada ni estaba el trentino en un estado de forma para llevar a cabo ninguna epopeya mítica.

Saronni se impondría por dos minutos a su rival. Duelos directos como tal se viviría en 1986, de nuevo con Saronni superando a Moser, aunque por la segunda plaza del podio. Visentini se llevó aquella edición y supuso el inicio del fin de una era. Moser había ganado su Giro en 1984 entre la polémica y ante Fignon, al igual que Saronni hizo lo propio con su segunda maglia rosa un año antes. Aquel aterrizaje de sus rendimientos deportivos y final de sus carreras ciclistas supuso un momento de oscuridad en el ciclismo italiano, como con todos los movimientos que arrastran tanto a las masas.

El Giro recobró su filosofía y la acentuó aún más. Irrumpieron Bugno y Chiapucci, posteriormente Pantani, etc. Pero la historia del ciclismo transalpino de los años 80 tuvo y tendrá siempre que ver con la trayectoria de estos dos ciclistas antagónicos, rivales dentro de la carretera y sin feeling fuera de ella.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto de portada: Ilgiornale.it

Una respuesta

  1. Entre esta dupla de trasalpinos que tiranizó las carreras italianas en la década de los 80, mi empatía siempre fue con Saronni.

    Gracias por recordar.

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