Ciclistas

La segunda juventud vasca de Juanjo Lobato

El andaluz es ya un veterano en el pelotón a sus 33 años. Llegado a la estructura del Euskaltel-Euskadi hace ya tres temporadas, ha creado una mini-colonia del sur en el equipo vasco, con la indiscutiblemente mediática presencia de Luis Ángel Maté en sus filas. Un corredor rápido, un velocista se podría decir, si bien en duelos con los grandes hace tiempo que dejó de tener ese punch. Cuando brotó su figura en el equipo de su tierra, bregando por las llegadas sin llegar a triunfar en demasía, si bien es cierto que tampoco tenía muchos ciclistas para trabajar, firmó por el Euskaltel-Euskadi, el original, el que aglutinó a grandes estrellas actuales como los Izagirre, Mikel Landa, Pello Bilbao u otros tan ilustres como Samuel Sánchez. Fue parte del plan para recabar puntos de cara a la permanencia en el World Tour, la máxima categoría del ciclismo. 

La polémica suscitada por este hecho, firmando ciclistas de varios países además del español, procedente de otra cantera que no fuese Orbea o hubiese nacido en País Vasco, llevó a la redacción de un manifiesto quejándose por la renuncia a su filosofía histórica, dejando de renovar, por ejemplo, a ciclistas tan queridos e importantes como Amets Txurruka para hacer hueco en la plantilla a estos otros ciclistas que sí aportasen los puntos necesarios. No fue recibido el plan con ningún tipo de entusiasmo, ni siquiera en el equipo que componía el Euskaltel durante aquella amarga temporada de 2013

Recaló en Movistar, que también quería reforzar una faceta que había dejado vacante José Joaquín Rojas, otrora sprinter y actual gregario multitarea. Lobato tuvo varios destellos de clase y se llevó victorias meritorias. Recordadas fueron las que consiguió en la Vuelta Andalucía, muy cerquita de casa y ante un rival como John Degenkolb, de los más temibles en esos sprints que se alejaban de ser puros. Una cualidad que no terminó de explotar, si bien sí que ha ido cosechando victorias por aquí y por allá, sobre todo en carreras de segunda fila. 

Y llegó el año 2020. La pandemia le alejó de muchas carreras y haber comenzado con el buen pie que esperaba, pero bien es cierto que ha ido aportando presencia a la escuadra vasca allá donde ha ido. Los escenarios en nada se parecen al World Tour, pero esa experiencia extra en el circuito le da para instruir y billar, como esa etapa que se anotó en la Volta ao Alentejo, aún sigue latiendo. Muy útil para una escuadra de segundo nivel que necesita de hombres experimentados para complementar tanta juventud. Al final esta escuadra con gente como Bizkarra, Maté, etc han juntado un grupo interesante que ya quisieran como relleno muchos equipos élite. 

Después de unos años de descanso en el Nippo-Vini Fantini, Juanjo afronta su segunda juventud en el Euskaltel, toda vez que el equipo está en una situación diferente y que su papel tiene mucha más relevancia. La edad es diferente y los objetivos también. No es lo mismo comenzar con el rush del inicio y el ímpetu de la temprana edad que encontrarse ahora como un veterano en un pelotón que además rebaja cada vez más su media de edad. Quién le iba a decir en sus inicios que en lugar de un ganador habitual iba a convertirse en un forjador de nuevos talentos. Nadie lo hubiese pensado. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Foto: @ACampoPhoto

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