Opinión

La situación actual (no boyante) de los Equipos Continentales

Para analizar la situación actual del ciclismo, debemos hacer un breve repaso a la actual clasificación de equipos y el número de representantes en cada una de las categorías.

Equipos femeninos:

14 UCI Women’s World Team con un total de 190 corredoras

52 UCI Women’s Continental Team con un total de 664 corredoras

854 corredoras en total

Equipos masculinos:

18 UCI World Team con un total de 549 corredores

17 UCI Pro Team con un total de 412 corredores

159 UCI Women’s Continental Team con alrededor de 1.500 corredores

Unos 2.500 corredores aproximadamente.

Curiosamente podemos citar que España no tenía equipos continentales en 2021, aunque sí algunos están radicados en España de facto, pero son de nacionalidad extranjera, como Electro Hiper Europa de Argentina o Massi Vivo-Conecta que radica en la federación paraguaya. En 2022 el Manuela Fundación será el único conjunto continental con licencia en España.

Algunas federaciones estatales ofrecen condiciones ventajosas a los equipos que en ellas se federen y, cada temporada, se producen migraciones entre países tan exóticos como Camboya, Vietnam, Kuwait… en busca de los mejores tratos y ayudas.

Lo primero que constatamos es que el número de corredoras en el World Tour es muy inferior al de los hombres, ya que hay menos equipos y menos recursos. Curiosamente ese hecho tiene como contraprestación que, al no existir categoría Pro Team femenina, haya muchísimas oportunidades para los equipos continentales femeninos, lo cual no sucede en los masculinos. En todas las carreras femeninas de primer nivel hay equipos continentales y eso ayuda mucho a la visualización de las corredoras y su posible paso, nada fácil, a un equipo World Tour (caso de Inés Cantera esta temporada, por ejemplo).

En la actualidad es mucho más accesible llegar a profesional para una ciclista mujer que para un hombre, de hecho, casi todos los equipos femeninos continentales no tienen plantillas completas y si grandes dificultades para encontrar corredoras.

No es oro todo lo que reluce, ahora veremos qué quiere decir y qué implica ser profesional continental, tanto para hombres, como para mujeres.

1 – La ilusión

El ciclismo es un deporte de sacrificio, es así y no hay que darle más vueltas (parece una contradicción) mucho esfuerzo, tiempo dedicado, renuncias alimentarias, salidas nocturnas restringidas… Muchas de las cosas que son normales en cualquier joven, son excepciones para un ciclista. Por tanto, el día en que te llaman y te confirman que vas a ser profesional, te da igual qué condiciones sean. Todo se postpone, la ilusión es lo principal y obtenemos el resultado de tanto sacrificio, alegría a raudales.

2 – El contrato

¿Contrato? ¿Eso qué es lo que es? Es cierto, tener contrato y cobrar un salario mínimo es obligatorio, pero ambos suelen brillar por su ausencia o lo escrito o dicho y lo prometido no coinciden. Incluso dentro de un mismo equipo nos podemos encontrar con que unos cobren y otros no, o que cobren y después lo devuelvan (situaciones reales, no imaginadas) o que un corredor compre el autobús del equipo para correr, que tenga un padrino que esponsoriza el equipo a cambio de que corra y cualquier situación que podamos imaginar… ¡Qué gran diferencia con el fútbol, donde un equipo de Primera RFEF ya vive dignamente!

El problema de no cobrar es que de algo hay que vivir y el ciclismo actual es tan intenso que es imposible compatibilizarlo con trabajos, incluso parciales.

Recuerdo que Regis Clère (campeón de ruta de Francia 1982), en sus comienzos tenía una granja y entrenaba por la noche iluminado por los faros de un coche seguidor… situación impensable en la actualidad.

Por supuesto, olvídate si eres una mujer en un equipo continental, de cobrar nada de nada.

3 – El primer contacto

Aquí empezamos a darnos cuenta de que no todos los equipos son iguales y que la diferencia entre equipo masculino y femenino se acentúa, así como la GRAN diferencia de medios entre los equipos continentales de ambos sexos y los Pro o World Team. 

Según en qué equipo hayas tenido la suerte de recalar tendrás o no concentración de pretemporada, y en caso de tener la suerte de poder disfrutarla, también cambiará mucho el dónde y los alojamientos y duración.

En el peor de los casos, y especialmente para las mujeres, se aplica el punto 2 anterior: ¿Concentración? ¿eso qué es lo que es?

4 – Las bicis

Aquí también depende del equipo donde hayas recalado. Normalmente tienes una bici para entrenar y una que traslada el equipo para correr, aunque algunos equipos solo disponen de una. Este último caso es lo habitual en mujeres continentales; entrenan con su propia bici y corren con la del equipo. Obviamente los grupos mecánicos son normales entre las mujeres. En los hombres el electrónico es habitual.

La disponibilidad de ruedas, recambios o los cambios sistemáticos de rodamientos, cadenas y discos brillan por su ausencia.

A resaltar que la disponibilidad de cabras contrarreloj está lejos de estar asegurada.

5 – La planificación del entrenamiento y la nutrición

¡Sálvese quien pueda! Cada ciclista tiene y se paga su coach y nutricionista, si desea disponer de él, al igual que para el caso de los estudios biomecánicos. Normalmente los equipos no disponen de especialistas en estos ramos, aunque sí que algunos disponen o dan acceso a psicólogos deportivos.

6 – Los transportes

Estamos acostumbrados a ver a los equipos World Tour (masculinos y femeninos) y a los Pro Team masculinos con sus autobuses, sus magníficos camiones de mecánicos e incluso de camión cocina. Olvidad toda esa parafernalia en los equipos continentales, especialmente en los femeninos. Normalmente se llevan dos coches en el caso de los hombres, uno del director (acompañado del mecánico en carrera) y otro para avituallamiento en carrera, más algún vehículo tipo van o motorhome para traslado de corredores. Si se trata de una carrera por etapas habrá que añadir una furgoneta con ruedas, recambios mecánicos y, sobre todo, la lavadora para la ropa.

En el caso de las chicas no son necesarios los dos coches de carrera, porque lo normal es que no haya avituallamiento oficial intermedio, así que con el coche del director y mecánico en carrera es suficiente. Es bastante habitual que los propios corredores conduzcan en los traslados.

Pero donde realmente se ven las diferencias con los grandes equipos es en los traslados de los corredores a las carreras o entre carreras o etapas.

En los grandes equipos los corredores llegan a las carreras, si es posible, con avión de línea regular. No es así en los continentales, donde cada uno llega como puede y, algunas veces, a su propio coste. Eso aumenta el cansancio, así como los traslados entre etapas o carreras que se hacen en coche y no en autobús.

Como ejemplo real en la Vuelta a la Comunidad Valenciana 2021, Lotto Soudal se quedó con tres corredores, tenían disponibles un autobús, dos coches de equipo, una furgoneta y un camión mecánico. Impensable en equipos continentales.

Hay que subrayar el cansancio acumulado con el que puede llegar un/una ciclista continental y las oportunidades que puede mermar ese hecho, comparado con un/una ciclista World Tour.

7 – Los alojamientos

Las propias organizaciones no destinan los mismos alojamientos a los equipos punteros que a los equipos más modestos. Muchas veces incluso con un desplazamiento más largo, otra vez el cansancio acumulado va en contra de los equipos continentales.

Igual sucede en los desplazamientos propios de los equipos, donde la máxima de los equipos de menos medios es: “gasta lo mínimo posible”, cuando no se convierte en: “págatelo de tu bolsillo”.

8 – La situación en carrera

Primera carrera con pros de máximo nivel: ¡ilusión a tope!, ¡baterías full power!

Empezamos con el sorteo de la posición en la caravana del coche del director, que condicionará el tiempo que tardemos en avituallar o reparar una avería. Primero se sortean los equipos World Tour, después los Pro (en el caso de los hombres) y finalmente Continentales. Ya salimos con hándicap… aunque siempre queda la clásica triquiñuela de que los corredores nos hagan subir continuamente por avituallamiento de agua, recordando que en los últimos 20 km eso no va a poder hacerse. Empieza la carrera (no olvidemos que ya hemos salido con más cansancio de traslados, hoteles, ausencia de autobús…). Lo habitual es dejarnos ver lo más posible, por ello hay que buscar continuamente la escapada, más cansancio acumulado de cara al final de etapa para tener energías en la resolución final.

La estrategia de carrera difiere en el caso de los chicos y de las chicas. En estas últimas no suele haber una dictadura de control de equipo y es más fácil que una escapada llegue a su fin. En el caso masculino el ciclismo-control actual no deja margen a muchas alegrías. Mientras que los equipos de máximo nivel corren a control, nuestra única esperanza es correr al individual preferentemente… La guerra de los toretes…más desgaste.

9 – Los masajes

Como las meigas, haberlos haylos, pero no hay el mismo número (cola por la noche) de masajistas que en un equipo World Team y no siempre se trata de profesionales del sector, mucho aficionado para suplir las necesidades.

10 – La incertidumbre de la continuidad

Con todas las limitaciones y dificultades se va acercando el final de temporada. Lo hemos hecho bien, hemos logrado quedar mejor posicionados que muchos y muchas ciclistas World Tour. Aún así nuestra continuidad está en entredicho, especialmente por parte del equipo que no sabe si al siguiente año tendrá suficiente financiación, si los espónsores seguirán. La incertidumbre es el pan nuestro de cada día de los/las ciclistas continentales.

Visto todo este decálogo, la primera reflexión es: ¿Por qué no me he dedicado al fútbol? Cobraría más, entrenaría menos y hasta podría salir de marcha y si juego el miércoles, el domingo estoy cansado.

La única respuesta a la pregunta es que somos ciclistas, nos gusta el esfuerzo agonístico y por eso, los equipos Continentales siguen nutriéndose de ilusión, aunque también matan a mucho buenos ciclistas a base de disgustos y mala gestión, en algunos casos.

Hay que destacar que todos esos puntos no afectan solo a los corredores, también al staff, que en su mayor parte cobra poco, no cobra o incluso pone recursos de su bolsillo. La ilusión y la pasión por la bicicleta hace que estemos ahí al pie del cañón, y sobre todo, la satisfacción y alegría de ver cómo uno de sus pupilos consigue el ansiado paso a equipos de categoría superior, que significará que las cosas se han hecho bien, aunque no por eso la continuidad quede garantizada.

¿Cómo podemos lograr mejorar las condiciones de esos esforzados de la ruta en grado máximo? Pues cualquier equipo de ciclismo se financia por aportes de sus espónsores; se necesita visualizar la publicidad y eso solo se logra participando en carreras que tengan seguimiento masivo por los medios de comunicación.

Mientras tanto, la UCI va en el sentido contrario, limita equipos en las grandes pruebas, limita corredores en los equipos, así no hay manera de conseguir la visualización y estamos abocados a llegar al punto 10 año tras año. “Dirigentes UCI, Go Home”

Texto y foto por Xavier Palacios (@CyclingSsc)

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