Cicloturismo Puertos

Larrau, el puerto más duro de los Pirineos

Hablar de Larrau es hacerlo de una de las subidas más místicas de toda la cordillera pirenaica. Una auténtica encerrona que constituye la frontera entre Francia y España y que siembra el pánico en todas las conversaciones de las que forma parte. De sus casi 15 kilómetros, más de doce superan el 10% de pendiente media, lo que habla a las claras de este infierno que podría ser incluido en cualquier catálogo de puertos más duros de Europa. 

Al no existir grandes estaciones de esquí en las inmediaciones y tratarse de una zona tan escarpada, el port de Larrau no es tan accesible como otras montañas de los Pirineos. Ello producirá que el nivel de tráfico y visitantes se reduzca, ya que tampoco es un acceso cómodo entre un lado de la frontera y el otro. En ese sentido se puede disfrutar mucho más de la subida, si bien disfrutar nunca será la palabra apropiada. Un sufrimiento que sí nos hará disfrutar en las paradas a degustar el paisaje, absolutamente espectacular. 

El infierno comienza en el pueblo homónimo, aunque para llegar a él se puede realizar una aproximación primera desde el norte con tres kilómetros durísimos. Un rellano que se hace coincidir con la carretera que baja de otro de los colosos de la zona, Bagargui, y que conecta la costa con el corazón de los Pirineos Atlánticos a través de escarpadas montañas. Desde ese cruce hasta el col d’Eroymendi serán siete mil metros agónicos, donde apenas habrá respiro. Una vez llegados a éste sí que vendrá la zona más fácil del puerto, con dos o tres kilómetros prácticamente llanos y con algún breve descenso. 

Durante algunos momentos tendremos la sensación de haber coronado ya Larrau, pero nada más lejos de la realidad. De pronto se alza sobre nosotros una auténtica pared que la carretera parece escalar con dificultad. La cima parece próxima, pero serán dos kilómetros que nos terminarán de romper por completo. Aquí no habrá montañas que nos abriguen, así que si hay viento tocará sufrirlo y superar estos últimos metros con la menor agonía posible. 

Por la zona hay puertos muy interesantes, como el de Errozate, del que ya hablamos en su día, o el Soudet, también conocido como la Pierre de Saint Martin, con su lado español ascendiendo por el bonito valle de Belagua. Obviando la regular, aunque no excesivamente difícil, vertiente sur del propio Larrau con la proximidad a toda la Selva de Irati y unos bosques magníficos que ofrecen colores otoñales durante todos los meses del año. La zona permite disfrutar de cicloturismo y todavía de no excesivo turismo, por lo que es ideal para perderse con la bicicleta. Eso sí, preparad las piernas para este coloso. Os hará falta. 

Altimetría

Escrito por Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Fotos: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)

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