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El ‘ocho’ de Movistar para la Vuelta

Restan apenas días para comenzar la Vuelta, la tercera y última grande de la temporada, y hay conjuntos que al menos de puertas para afuera arrojan una serie de dudas en torno a las alineaciones que pueden plantear en la ronda española. No en este caso por falta de efectivos, sino por todo lo contrario. Los problemas que se transmiten desde dentro y los que se van filtrando apuntan a que la alineación final de la Vuelta, el ocho inicial, será más importante que nunca. Movistar se la juega. Saben que la posibilidad del descenso es real, que está ahí y la presión que durante todo el año se ha metido a los ciclistas en plantilla para conseguir la mayor parte de puntos posible. Las declaraciones desde la cúpula del equipo han cuestionado el sistema de puntuación, la filosofía de asegurar posiciones que ello está imponiendo en los equipos (como si no estuviese ya establecida mínimo desde los ’90) o que no existía claridad con este asunto de los ascensos y descensos.

El World Tour es una liga cerrada. Una especie de NBA que tiene ventajas y desventajas casi por igual. Los equipos se ven forzados a participar en pruebas que ni les van ni les vienen. Por otro lado, es cierto que garantiza la presencia de tu equipo en los mejores días de competición, esos que todo el mundo está deseando que lleguen. Se compró este sistema o se aceptó entrar en él. Arkea o Alpecin han preferido ver el toro desde las barreras y no les va mal así. Es más, se borran de las carreras que no les interesan, como en el caso de los franceses el Giro de Italia. Mucho más sencillo.

El problema de fondo viene por lo que se desprende del equipo, ya lo hemos narrado más veces. Demasiadas voces, ningún plan claro o al menos atractivo. Ser el único equipo español en la élite no te garantiza nada. Ya vendrán los talentos, pero es que prefieren marcharse a otras estructuras donde encuentren un horizonte mejor adaptado a lo que ellos buscan. Compromisos de palabra que después no fructifican, quejas y lamentos por la falta de presupuesto en comparación con otras escuadras del World Tour. Ni un atisbo de autocrítica o humildad en alguno de sus contactos con el exterior. La mala imagen del equipo es generalizada, entre profesionales, semiprofesionales y meros aficionados.

No se toman decisiones con sentido ni perspectiva. La salida del equipo de uno de sus directores más importantes como Arrieta no sólo supone perder para la causa a una persona que lleva toda la vida en la estructura, primero como ciclista y después como director. Es que te va a imposibilitar tarde o temprano la incorporación de un gran talento del ciclismo español como Igor Arrieta, actualmente en el Kern-Pharma.

Sprint Cycling Agency / Movistar

Aranburu fue, por ejemplo, excluido del equipo de la Vuelta a País Vasco, su prueba favorita, en casa y donde ha rendido siempre que ha competido. Todo para ser enviado a Bélgica a pelearse en clásicas que podían aportarle puntos al equipo, sí, pero que termina por hacer sentir al corredor que no está desarrollando su carrera por un camino adecuado. El propio ex del Astana estuvo ausente del Tour por el mismo motivo.

Por no hablar de casos como el de Enric Mas. Los miedos, complejos e inseguridades han salido a flote cuando más le necesitaba el Movistar. Una presión arriesgada, pensamos muchos. El motor infalible a cargo de la continuidad de un equipo que sin la aportación del casi retirado Valverde estaría en un puesto inamovible de descenso. El murciano que, por cierto, iba a retirarse ya el año anterior y ha continuado mitad por la forma en la que se produjo su abandono en la Vuelta, mitad, seguro, por ayudar a consolidar al equipo en Primera.

Y ahora llega la Vuelta, con el líder natural, Enric Mas, con dudas sobre su participación. Cierto es que los descensos no son precisamente lo más abundante en la Vuelta, pero es una debilidad que va a ir haciendo mella en otros aspectos como la propia confianza del ciclista, que hasta ahora no ha flaqueado en las grandes vueltas. Con ese ánimo se plantaría en la salida de Utrecht con todas las miradas y con la responsabilidad en la espalda. Una buena clasificación del balear le daría un buen balón de oxígeno a los españoles. No conseguirlo podría suponer un golpe muy duro a un corredor que, según la teoría, tiene todavía sus mejores años por dar.

Sprint Cycling Agency / Movistar

El único que parece fijo es Alejandro Valverde, que vivirá en sus carnes el homenaje que las carreteras españolas le brindarán a través de muestras de cariño constantes a lo largo de la geografía. Carlos Verona puede ser otro de los confirmados. A su gran año hay que añadir el papel de sherpa que hace tan bien para sus líderes. Con Enric ha sido híper fiel. Y cuando ha gozado de ocasiones, ha lanzado cerca del palo o… ha marcado, como en la pasada Dauphiné. Por otro lado, cuesta mucho pensar en una Vuelta a España sin Imanol Erviti o sin José Joaquín Rojas, el doble de Valverde y utilizado como molde por poseer una bicicleta similar. Amén de sus cualidades ciclísticas, fuera de toda duda.

Si esto es así, quedarían cuatro plazas libres sin contar con Enric. Es más que probable que sea de la partida. De perdidos al río, se suele decir. Y serían tres puestos para al menos una docena de ciclistas. ¿Van a dejar a Aranburu sin grandes este año? ¿Y a García Cortina? ¿Y a Óscar Rodríguez? ¿Y a Samitier? ¿Y a Oier Lazkano después de ser el mejor en la Klasika o ganar en Valonia? Gorka Izagirre, Mühlberger o Jorgenson ya han corrido el Tour y eso digamos que relaja sus no selecciones para la Vuelta, pero no dejan de ser corredores que podrían perfectamente doblar, sobre todo los dos primeros. ¿Y Jacobs? ¿Y Pedrero? ¿Y Sosa? ¿Y Einer Rubio?

Por tanto, se plantea un buen dilema: ¿pensar más en el futuro y el ambiente presente y futuro de la plantilla o luchar únicamente por conseguir cuantos más puntos mejor? El segundo punto obliga a tomar decisiones duras en cuanto a optar por un ‘ocho’ más finalizador de cara a la Vuelta, con Aranburu, García Cortina u otros con buena punta de velocidad en fugas aparte de poder hacer otro tipo de trabajo para sus líderes en un momento dado. El primero podría sacrificar opciones del equipo a la hora de hacerlo bien en la Vuelta.

Sea como fuere y pase lo que pase, va llegando el momento de que se tomen decisiones importantes. Si el equipo consigue salvar el susto, tienen ocasión de comenzar de cero. Pero tendrían que abrir su mente, escuchar que no todo lo que se les lanza desde el exterior es malo o con mala intención y que deben estructurar muy bien qué quieren conseguir y cómo. Si un top ten en el Tour es el objetivo, a por ello. Ciclistas encontrarán para ello. Si el objetivo son las victorias de etapa, adelante. La victoria de Jungels en la etapa francosuiza del Tour de Francia pasado es un buen ejemplo. El luxemburgués lanzó su apuesta a más de sesenta kilómetros de la meta. Y lejos de salir cruz, salió cara. ¿Por qué no arriesgar un poco más? La cara de Verona, habiendo hecho un etapón, toda vez que el caballo se les había escapado antes de empezar a jugar si quiera, describe mucho más de lo que parece. Arriesgar no implica ganar. Lo que sí implica es evitar quedarse con esa cara al entrar segundo en meta. Hay que cambiar la mentalidad. ¡Ya! Las tortillas no pueden hacerse sin romper los huevos.

Sprint Cycling Agency / Movistar

De cara a 2023 tendrán que pasar cosas, terremotos que aclaren un poco el panorama. Es necesario. Pero, ¿no es cansado estar cada año con lo mismo? Invierno tras invierno las críticas son parecidas. No hay cambios. Y ahora llegan se llega a este punto, donde una plantilla de buenos nombres va a dar notables problemas a la hora de hacer la selección final para disputar la Vuelta a España, que por si fuera poco es la de casa y todos esperan lo mejor del equipo en esta cita.

Observemos atentos las evoluciones de este tema, porque va a traer cola pase lo que pase. Un callejón sin salida que pese al entretenimiento que regala a través del documental que cada año tiene más de radiografía de un grupo de rock y menos de grupo ciclista, es un auténtico drama para el ciclismo español. En caso de descenso, un puñado de corredores desaparecería probablemente de las carreras más importantes. Si ya en el Tour de Francia han salido nueve corredores, ¿cuántos hubiesen salido sin la presencia de Movistar? Cuatro. Ahí el dato.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto de portada: Sprint Cycling Agency / Movistar

2 Respuestas

  1. Evidentemente has dicho tantas cosas que pase lo que pase, podras decir “Ya lo decia yo”. ese no es mi estilo, pero lo respeto profundamente.

  2. Lo que van a hacer es mandar a 4 o 5 de nivel y el resto de relleno para tener gente que mandar a otras carreras

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