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¿Las últimas pedaladas del «EuskoAstana»?

Corren turbias las aguas en Astana. El fulminante y sorpresivo despido de Alexander Vinokourov antes del Tor de Francia es un síntoma de que el nerviosismo y el mal rollo está instaurado en el conjunto kazajo. Con “Vino” se va la figura más importante de la historia del deporte en su país, y un ciclista que no dejó indiferente a nadie. Aparte de las muchas polémicas, indiscutible su estilo guerrero e inconformista, exponente de un ciclismo de ataque que durante tanto tiempo añoramos.

Ese ciclismo de ataque que representaba Vinokourov en los ya superados años oscuros del ciclismo, con días de gloria en ascensos y descensos, canículas y tempestades, se había contagiado a un grupo de ciclistas del equipo que hacen del espectáculo su esencia. Hablamos del que hemos decidido llamar “EuskoAstana”, formado por los hermanos Ion y Gorka Izagirre, Omar Fraile, Álex Aranburu, Óscar Rodríguez y Luis León Sánchez (vale, este último es murciano, pero lo apadrinamos para la causa). Podríamos incluir también en esta “banda” (en el buen sentido de la palabra) a Pello Bilbao, que en 2020 dejaba el azul por el rojo de Bahrain.

Un grupo de ciclistas que se entienden con solo mirarse, y que han conseguido triunfos inolvidables en las tres grandes vueltas o en su amada Itzulia, donde cada año se crecen y demuestran estar en su casa. Una familia de ciclistas que encontraron un lugar en el que divertirse dando pedales, demostrando que son gregarios inigualables cuando toca trabajar para sus líderes y lanzándose con hambre voraz a por victorias cuando se les da libertad. Inconformismo, pundonor y oficio para unos ciclistas que representan varias generaciones del ciclismo de hoy.

Desgraciadamente, parece que esa comunión vasco-kazaja empieza a diluirse. Astana se tambalea y podría estar herido de muerte. La desbandada ha comenzado y las grandes figuras, como Fuglsang y Vlasov, están más fuera que dentro. Gorka y Aranburu ya suenan para Movistar, y la continuidad del equipo parece en solfa. Mimbres habría para empezar un nuevo proyecto con jóvenes como Javier Romo, Pronskiy, Fedorov, Sobrero, Battistella o Harold Tejada, pero la amenaza de la disolución parece real e inminente. Alpecin babea pensando en la licencia WorldTour.

De todas formas, habrá que esperar acontecimientos, porque si un equipo ha vivido en el bandazo constante y la polémica eterna ese es el kazajo. Dónde queda ya aquel Contador desencadenado por carreteras mallorquinas gritando el celebérrimo “Astana, en el Tour” en 2008. O la guerra civil más sonada del ciclismo moderno, entre “contadoristas” y “armstrongianos” en el Tor de 2009. Quién no recuerda el show «adoquinero» que cimentó el triunfo por eliminación de Nibali en el Tour de 2014; o la polémica que aún restaña heridas en el «landismo» de aquel pódium del Giro con el alavés y Fabio Aru en 2015.

Con sus sombras y sus luces, Astana ha dado mucha sal y pimienta al s.XXI ciclista. Veremos si se sobreponen a la crisis o terminan como el rosario de la aurora. Disfrutemos de estos meses de ciclismo porque podrían ser los últimos.

Escrito por: Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Fotos: @ACampoPhoto

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