Historia

Las victorias de Perico Delgado en Lagos de Covadonga

Corría el año 1983 cuando todos comenzamos a saber de un segoviano que escalaba como los ángeles. La Vuelta a España de aquel año fue para Bernard Hinault, que vivió una cruenta batalla con los españoles, que le hicieron emplear tantas fuerzas que terminó por afectarle en su participación en el Tour. Entre ellos ya estaba Delgado, que comenzaba a sonar como una de las figuras a seguir en un futuro. 

El futuro se echó encima ese verano, con Pedro alcanzando la gloria en la cronoescalada al Puy de Dôme, coincidiendo con la excelente actuación de Ángel Arroyo. Entre los dos recuperaron la presencia de los españoles en los primeros puestos del Tour de Francia, con la importancia que aquello tuvo a nivel histórico. ‘El loco de los Pirineos’, llegaron a titular a Delgado por la forma en la que bajó el Peyresourde. 

En la Vuelta se seguía dejando ver, cada vez con más protagonismo, siendo nada menos que 4º en 1984. Al inicio de la edición de 1985, que vio de líder a un jovencísimo Miguel Indurain, se ascendía a los ya míticos entonces Lagos de Covadonga. El segoviano se llevó la etapa sexta, la que terminaba en uno de los puntos más conocidos de Asturias. El revuelo fue tal que se contaba con él como una nueva estrella del ciclismo español, aunque en la general llegó al último día bastante lejos. Sucedería lo que todos conocemos. 

Su victoria en Covadonga relanzaría todavía más la subida, que ya fue bautizada como ‘los Lagos de Hinault’, por homofonía con Enol. Delgado se encumbró con las victorias tanto en Lagos como en Luz Ardiden en 1985, sus primeros éxitos en Vuelta y Tour, con el añadido de adjudicarse la victoria final en la primera. 

Salvo en las ediciones de 1988 y 1991, donde fue de la partida en el Giro de Italia y renunció así a hacerlo en la Vuelta, ascendió en todas las ediciones en que la ronda española se asomaba a Covadonga, siendo protagonista en la mayoría de ascensiones. Tendría que esperar a 1992 para levantar de nuevo los brazos en la mítica cima. 

Fue un año complejo para el equipo Banesto, con Jesús Montoya como líder de la carrera y el segoviano siendo uno de sus mayores rivales, con un marcaje férreo en los Pirineos. Sin embargo, sería tiempo de conocer a uno de los mitos de los años 90: Tony Rominger. Montoya perdió la carrera ante el suizo por apenas un minuto. Solo cuarenta segundos más separaron al segoviano del líder del Amaya, aunque Delgado tuvo la fortuna de inscribir por segunda vez su nombre en la cima de los Lagos de Covadonga. 

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto: Sirotti

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