Historia

Laudelino Cubino, el duende de Luz Ardiden

Béjar entró en el mapa ciclista desde mucho antes que Roberto Heras lo hiciera mundialmente conocido por sus cuatro victorias en la Vuelta a España. Y lo hizo gracias a un escalador magnífico. Cubino, además, goza de un récord que es difícilmente alcanzable por ciclista alguno. El corredor, entre otros, del BH, Amaya o Zor se impuso en la cima de Luz Ardiden en tres ocasiones. No es algo extraño, ya que es normal que los puertos míticos sean repetidamente ascendidos en las carreras. Lo curioso del caso es que el escalador español logró levantar los brazos en tres pruebas distintas. 

El Tour de Francia estrenó esta estación de esquí como meta en 1985. El primero en triunfar fue otro español mítico, el segoviano Pedro Delgado. Una gran escapada que fue antecesora de otro triunfo de ‘Perico’, esta vez en la general del Tour, en el año 1988. Subió de amarillo el coloso pirenaico, con un vencedor de etapa que les resultará familiar: Laudelino Cubino. 

Ya había ganado allí, en el antiguo Tour del Porvenir. Pero aún habría más. La Vuelta a España traspasó sus tentáculos a los Pirineos franceses en 1992. Portillón, Peyresourde, Aspin, Tourmalet y… sí, Luz Ardiden. Etapa corta, de altísima montaña, pocas veces vista en la ronda española. El entonces corredor del Amaya entraría en meta primero, entre la niebla. Gozando del que sería tercer y último triunfo en la Vuelta, carrera de la que sería tercero tan solo un año más tarde. Es su mejor resultado en una gran vuelta. Mucho más meritorio si consideramos que fuera del podio quedaron sus compañeros Rincón y Montoya, además del propio Delgado. 

Ganaría aún dos etapas en el Giro de Italia, especializándose aún más como un especialista en fugas de alta montaña. Y es que el Monte Sirino sería su última gran victoria, si bien aún ganaría una etapa en la Vuelta a Colombia. Un campeonato de España y algunos otros títulos como la Volta a Galicia o la Clásica del Naranco, donde también ganó en la Vuelta, completaron un palmarés escueto, pero muy selecto. 

Posteriormente se hizo dueño de un complejo hotelero al pie de la estación de esquí de La Covatilla, que, a raíz de ello, se convirtió en una llegada habitual de la Vuelta a España. Una cima en la que seguro hubiese querido triunfar Lale, igual que lo hizo otro local de Béjar y alrededores como Santi Blanco, quien estrenó la subida. Segundo sería otro bejarano como Roberto Heras, si bien perdería el maillot oro en la crono final. 

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto: Sirotti

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