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Locos por el ciclismo retro

Usualmente los que cumplimos el título de este escrito, tenemos una cierta edad, usualmente sobre los 20 años en los 80’s, por lo que deducimos que estamos sobre la cincuentena, en el caso de los más jóvenes el título adecuado sería locos por el ciclismo vintage, ¡pero no somos tan cool!

Cada vez son más aficionados los que se convierten en retrociclistas y cada vez son más las marchas en las que podemos lucir nuestras bellas máquinas y presumir de nuestras restauraciones.

¿Cómo y por qué tenemos estas bicicletas y las adoramos? Pues vamos a analizar por partes desde el principio motivador a las fases de restauración para llegar al resultado final.

Fase 1: La motivación

¿Qué nos lleva a querer poseer y usar una máquina que está a unos cuantos años luz de efectividad con las actuales? Analicemos las posibles causas: (aunque la realidad suele ser un mix de todas ellas)

A- Recuperación de una de nuestras viejas bicis

Muchos, la mayoría, guardamos las bicis que hemos tenido en el pasado, muchas veces arrinconadas y olvidadas, un día descubrimos que tienen un valor, económico y sentimental. Un amigo que ha restaurado, la necesidad de un ciclismo más tranquilo que las marchas pseudocompetitivas…muchas son las razones que nos pueden hacer volver a mirar con más detalle nuestras viejas bicis.

B- La melancolía de nuestros tiempos jóvenes

¡Cualquier tiempo pasado fue mejor, especialmente cuando teníamos pelo y pesábamos 20 kg menos! Queremos (aunque no podemos) revivir aquellos tiempos donde nos recordamos como mejores ciclistas.

C- La belleza artesana de las bicis ochenteras

En los años 80 proliferaron muchos artesanos de los cuadros de bicicleta en acero, cada uno aportaba su estilo y normalmente se trata de producciones pequeñas y numeradas, con un savoir faire y un arte muy lejano de las tendencias actuales en fibra de carbono, donde se prima la efectividad de la máquina y no su belleza.

D- La admiración por un campeón ciclista que la llevaba

La pasión por la épica histórica del ciclismo y sus grandes gestas nos lleva a admirar a ciclistas campionissimi, y nos hace querer reproducir el material que usaron para llevarlas a cabo.

E- La acumulación diogénica

¡Atención peligro! Una vez que empezamos con las bicis históricas es muy difícil parar, siempre vamos a querer realizar un proyecto nuevo, siempre va a aparecer una motivación que nos guie a una nueva máquina.

Fase 2: La identificación histórica de la marca, modelo y contexto

Una de las motivaciones de la fase 1 nos ha conducido a una o varias posibilidades de restauración, o hemos encontrado una vieja bici en el pajar del abuelo; debemos identificar que marca es, que modelo, su marco temporal y su posible uso en competición o en situaciones profesionales como correo, militar, etc.

En esta fase evaluaremos la bicicleta y sus componentes, si el ejemplar que tenemos corresponde en su totalidad a una determinada época o se trata de una amalgama sin ningún sentido temporal.

Es la fase menos práctica y que, hoy en día, es más fácil realizar que hace 30 años. Internet nos da mucha información y nos pone en contacto fácilmente con gente experta o con experiencia en la marca o modelo del que disponemos. Los grupos de redes sociales y clubs especializados son cada día más numerosos, y siempre podemos acercarnos a un evento retrociclista o mercadillo donde los entendidos arden en deseos de explicar y compartir toda su sabiduría.

Muchos artesanos tenían “sellos” de fabricación propios que los identifican claramente frente a otros, por ejemplo, la terminación en pluma estilográfica de las cabezas de horquilla Otero, o la unión en corbata de los tirantes en los cuadros de Marotias.

Debemos recordar siempre que una bicicleta que pueda identificarse como utilizada en competición o que perteneció a algún corredor profesional legendario, siempre va a tener un valor más elevado.

Fase 3: El desmontaje completo

Un buen proyecto de restauración no es tal sin un desmontaje completo de nuestra bici. Nos permitirá evaluar con detalle especialmente el estado del cuadro y de todos los componentes y prever malfuncionamientos o roturas no deseadas en la fase de rodaje.

Especialmente en esta fase nos podemos encontrar especialmente con desmontajes complicados de tija enganchadas o cajas de pedalier especialmente oxidadas, donde es posible que tengamos que utilizar el procedimiento de calentar con soplete (solo si no vamos a aprovechar la pintura).

Fase 4: La limpieza y desoxidado profundos

El cuadro y todos los componentes desmontados en la fase anterior han ser desengrasados y limpiados profundamente. Diferentes técnicas pueden ser realizadas, desde un primer lavado profundo con agua y jabón, la posterior aplicación de un desengrasante (de preferencia biodegradable, porque vamos a utilizar grandes cantidades) y repetir ambas técnicas tantas veces como sea necesaria.

Más sofisticada y efectiva, especialmente para los componentes, es la limpieza ultrasónica, pero la mayoría de aficionados no cuentan con ese dispositivo y va a haber que utilizar la técnica de karate kid: dar cera, pulir cera; la restauración es cuestión de paciencia.

Para el desoxidado también existen diferentes técnicas, desde el simple pulido, el lavado o inmersión en vinagre o la más compleja electrólisis también con vinagre, donde aceleráramos notoriamente el proceso.

Fase 5: La gran decisión (pintado de nuevo o conservar el antiguo)

Esta fase es la que causa más discordia entre los aficionados, ¿guardamos la pintura original, intentando restaurar lo mínimo posible y como mucho quitar óxido, sanear y lacar cuadro? ¿o debemos eliminar por completo la pintura con decapantes y pintar de nuevo posteriormente?

Es la gran decisión, muchas veces condicionada por el estado del cuadro o por tener el cuadro adecuado, pero no su esquema de pintura inicial. Si elegimos pintado nuevo, podemos utilizar decapantes en gel específicos, que siempre serán completados con trabajo manual de lijado y posteriormente con una impregnación específica antes del pintado y lacado final.

Fase 6: Las calcomanías

Una fase donde la complejidad es directamente proporcional a la antigüedad del cuadro. Solo llegaremos a esta fase si hemos decidido el decapado final del cuadro o si decidimos la sustitución de estas por el mal estado de las originales.

Existen numerosos proveedores de fabricación de calcomanías, incluso cuentan con copias de diseños originales, pero en caso contrario deberemos proveer al fabricante del diseño necesario, normalmente recuperando datos históricos y recreándolas con programas de diseño gráfico. No siempre podremos conseguir el diseño original de nuestra bicicleta y a veces deberemos hacer alarde de inventiva para conseguirlo.

Fase 7: Recuperación de componentes

Es muy habitual en España, no así en otros países centroeuropeos, que las bicicletas equipen grupos completos monomarca, especialmente Campagnolo (sobre todo) y en menor medida su equivalente nacional Zeus o su antecesor Alfa. En otros países, especialmente en Francia e Italia, la pléyade de fabricantes de componentes era tan numerosa que, lo habitual, era montar un mix a conveniencia, con los criterios de funcionamiento, belleza, peso y sin olvidar su coste.

Así podíamos encontrar, por ejemplo, fabricantes italianos o suizos de bujes, como FT o Edco que rodaban mucho mejor que los reputados Campagnolo y aun precio sensiblemente inferior.

La decisión de que componentes montar depende la bicicleta que deseemos recrear y de lo que realmente podamos encontrar en un mercado cada vez más difícil y caro.

Ciertas marcas y modelos utilizadas principalmente en competición como Mavic, Simplex LJ, … son muy difíciles de obtener y si vamos más atrás en el tiempo los primeros sistemas de cambio, como Marguerita, Simplex competición… son escasos y altamente valorados.

El saneado de los componentes pasa por su desmontaje, desoxidado, pulido, completado de piezas (gomas escaladoras, retenes, rodamientos, roldanas…) y su posterior ensamblaje.

Fase 8: El montaje final

Una fase a la cual, los ansias, como el que esto escribe, arden en deseos de llegar, muchas veces sin dedicar el suficiente tiempo a las anteriores. Como ya hemos mencionado, la restauración es un ejercicio de paciencia.

Fase 9: Los complementos históricos (ropa, zapatillas, accesorios)

No solamente la bicicleta hace al ciclista, el contexto histórico determina también la indumentaria, el maillot, culotte, zapatillas, chichoneras, bidones, portadorsales…, los cuales han evolucionado mucho con el tiempo y una bicicleta extraordinaria necesita ser complementada con un equipamiento acorde a su época y entorno de utilización.

Fase 10: El “fardaje”

La fase donde obtenemos la recompensa, en ego, de todo el trabajo realizado anteriormente, esa marcha donde la gente desfila para admirar nuestra máquina o ropa histórica, nos revierte, con creces, todo el esfuerzo realizado. Las típicas expresiones como: “ya no se hacen cosas así”, “que preciosidad de bicicleta” son el mejor pago que podemos recibir por nuestro trabajo.

Fase 11: Las marchas y las excusas

Suele darse el binomio –aunque cada vez hay más aficionados jóvenes- de bicicleta antigua, ciclista antiguo y la calidad de la bicicleta restaurada no suele estar de acuerdo con las prestaciones del ciclista propietario, este es el momento de generar las mejores excusas de justificación. Para los nuevos sin experiencia aportaremos algunas muestras: “me ha saltado el cambio en la subida” “he pinchado el tubular y me ha costado mucho tiempo cambiarlo”, “el plato pequeño no me entraba” “la maneta de cambio se ha aflojado” “imposible subir con un 21” …podemos complementarlas si somos lo suficientemente creativos. Cualquier cosa, con tal de reconocer que nuestros mejores tiempos ya pasaron.

Fase 12: Recomenzando el circulo

¡Peligro! La restauración y posesión de bicicletas antiguas es una droga dura, de la cual es prácticamente imposible salir. Hay que tener esta máxima en cuenta antes de entrar y ser consecuente y no desmedido una vez estemos dentro.

Los mercadillos, los amigotes, el wallapop, me han sobrado unas ruedas y las quiero poner en un cuadro, la envidia con los colegas, la cabra clásica, la bici que fue de un profesional reconocido…todo serán excusas para tener más y más bicicletas.

Volveremos a la fase 1 cerrando el circulo si o si, quien avisa no es traidor.

Texto y fotos por Xavier Palacios (@CyclingSsc)

Incluido en el Nº6 de HC

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