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Lotte Kopecky, la ciclista belga que viene

Ser belga es sinónimo de ciclismo, sin importar género o categoría. De los países que desprenden bicicleta, vereda y brisa en el morro. De allí, de las proximidades de Amberes, en concreto de una localidad y región con gran historia ciclista como Rumst (Van Springel, Van den Broeck, De Woolf… nacieron en los alrededores) es nuestra protagonista, la persona que ha sido capaz de coronarse por delante de la mejor corredora del mundo sin discusión: Annemiek van Vleuten.

Sucedió en la Strade Bianche de 2022, cuando ambas ciclistas, junto a muchas otras, se presentaban en la salida con claro favoritismo para la de Movistar. La neerlandesa era foco de todas las miradas, pero como pasó con Tadej Pogacar en la prueba masculina, las tiranías acaban por imponer su ley. De ese modo solo la ciclista del SD Worx pudo hacerle frente, jugándose el sprint mano a mano. De hecho, fue la campeona de Bélgica la que rompió las hostilidades de forma seria a más de 20 kilómetros de la llegada. El reagrupamiento permitió muchos pequeños ataques hasta que van Vleuten eligió el momento, a unos doce mil metros de la línea de meta, para poner las cosas en su sitio. 

La única capaz de resistir la acometida de la campeona fue Kopecky, aunque el grupo de las mejores volvió a darles alcance. Sería en la «cuestona» final donde se destacarían las dos más fuertes del día, con la belga imponiéndose a la holandesa en un intenso y bonito sprint, con pelea por cada curva. La última dejó a Lotte en cabeza, con los últimos metros en ligero descenso, por lo que la de Movistar poco pudo hacer ya. La mejor victoria de su carrera. 

Que no la primera. Además de ser doble campeona de su país, título que ha encadenado dos años seguidos por tres de contrarreloj, ganó una etapa en la versión femenina de La Vuelta. En su homóloga italiana se impuso en 2020, en una de sus etapas. El Lotto Belgium Tour y Le Samyn también están en su palmarés, algo que no todas las corredoras pueden decir, lo que es síntoma de calidad. 

Camino de su madurez deportiva, es una mujer que tiene que darnos todavía muchas buenas tardes de ciclismo. Su terreno favorito, las clásicas, han probado sus progresos. El tercer puesto en el Tour de Flandes de hace dos temporadas deja a las claras que el 5º conseguido anteriormente no fue ninguna casualidad. Segundos puestos en Gante-Wevelgem y puestos de honor en Omloop solo parecen haber anticipado a una gran estrella que quizá tras su victoria en Siena haya enterrado todos los miedos a triunfar que podía tener. Si ya ha sido capaz de resistir y ganar a van Vleuten, algo tendrá que la haga diferente. Un as a seguir. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Foto: RCS Sport

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