Historia

Manzaneque y Taccone, duelo pugilístico en el Tour

Tour de Francia de 1964, sector matinal de una décima etapa con salida en Mónaco y final en Hyères tras 187.5 km de recorrido. Primer día del mes de julio; la ronda francesa acababa de abandonar su paso por los Alpes con exiguas distancias entre los favoritos y poca emoción en la carretera. Las crónicas periodísticas achacaban la falta de sal en la carrera al fuerte calor y al poderío mostrado por Jacques Anquetil en las ediciones anteriores. Sin embargo, aquel día pasaría a la historia, y no precisamente por un duelo épico sobre la bicicleta.

En aquel miércoles mediterráneo, un manchego, Fernando Manzaneque, y un italiano, Vito Taccone, cambiaron el ciclismo por el boxeo y la lucha libre, protagonizando una sonora pelea que forma ya parte del anecdotario de la carrera más importante del mundo. Recordaremos en estas líneas lo sucedido aquel día, echando mano de los testimonios de la época.

Los contendientes

Conociendo a ambos contendientes, no sorprende en ningún caso el resultado de su encuentro pugilístico en el pelotón. A un lado del ring, Fernando Manzaneque, “La Yegua”, ciclista combativo, fuerte, incansable… y con un genio proverbial. El de Campo de Criptana no se sometía ante nadie. Su pundonor le llevó a vencer tres etapas en el Tour y dos en la Vuelta; siendo además un valioso gregario para las estrellas patrias de la época, como Bahamontes, Julio Jiménez o Pérez-Francés.

En la otra esquina del cuadrilátero, Vito Taccone, “La Gamuza de Abruzzo”, escalador nato, vencedor de un Giro de Lombardía y de ocho etapas y dos premios de la montaña en el Giro de Italia. El de Avezzano alcanzó gran popularidad por su carácter irreverente, sus constantes enfrentamientos con los rivales, sus declaraciones polémicas y su carisma con los aficionados.

Con tales ingredientes, solo faltaba una chispa para que explotara todo por los aires; y esa chispa saltó camino de Hyères. Para poder entender mejor qué sucedió, acudimos a la prensa de la época, donde la versión cambia bastante según quién la cuenta.

La versión de la prensa española

Veamos en primer lugar la versión del ciclista español, contada por el periodista Xavier de Aviraneta en las páginas de La Vanguardia Española del día siguiente:

“Al parecer, Taccone y Manzaneque se iban turnando en «tirar» de su pelotón y cuando el español le apartó con la mano para cambiar posiciones, el italiano, de un empujón, le tiró a la cuneta tras hacerle dar una vuelta de campana con máquina y todo. Tras esto, Manzaneque se levantó y montando en la bicicleta pronto alcanzó al pelotón, se puso a la altura de Taccone y de dos puñetazos puso por tierra al corredor italiano. Parada del pelotón y confusión general, tras la cual se reemprende la marcha”.

En este caso, tenemos a Taccone como factor desencadenante de una reacción desmesurada del ciclista español. Llama la atención cómo valora el periodista de La Vanguardia Española lo sucedido:

“No vamos a elogiar, ni mucho menos, la acción de Manzaneque, tan antideportiva como la del italiano, lo que sí queremos dejar bien sentado es que ya era hora de que los españoles se hicieran respetar en los pelotones que componen la presente edición del «Tour», en donde, por lo general, no suelen contestar a la marrullería de los demás corredores. Estamos seguros de que, a partir de ahora, los ciclistas internacionales lo pensarán seriamente dos veces antes de cometer cualquier abuso con un corredor hispano”.

La perspectiva italiana

Sin embargo, no resulta exactamente igual la versión del corredor transalpino recogida en la prensa italiana, en este caso en la crónica de Gianni Pignata en La Stampa Sera del mismo día:

“Vito iba en la segunda parte del pelotón, sin colaborar mucho en la persecución del grupo de cabeza en el que rodaba Adorni […]. En cierto momento, Manzaneque, impaciente por la pasividad del italiano, lo adelantó impulsándose en él. “Lo seguí – explica Taccone – gritándole que apenas tenía fuerzas para mantenerme en el sillín. Quién sabe lo que me entendió él, y me respondió gritándome también. Después, mientras se alejaba de mí, tropezó con mi bicicleta y se fue al suelo. Evidentemente pensó que yo lo había hecho a propósito y, en cuanto se levantó, intentó seguirme […].

Intentó ponerme la bicicleta por sombrero, pero me situé junto al coche del director de carrera y conseguí escapar. Al tercer intento, me lo encontré encima, y cuando nos intentaron separar, nos estábamos dando bien. Desgraciadamente yo me he llevado la peor parte, porque alguno, en el ansia de separarnos, me ha dado un buen golpe en la cabeza y me ha hecho un buen chichón”.

Según el diario italiano, esta es la versión que dan por buena los testigos, incluido el director de la carrera Jacques Goddet.

En todo caso, fue difícil hacer entrar en razón a ninguno de los dos impetuosos corredores. Según el periodista Gigi Boccacini en La Stampa, Taccone decía que “Si ese cree que puede hacerse el duro conmigo porque soy bajito, se equivoca”; mientras que Manzaneque amenazaba con “matar” a su contrincante. Tuvieron que ser los respectivos directores de equipo, Luciano Frezza y Damiano Sanchis, los que intercedieran para lograr que ambos corredores firmaran la paz, a regañadientes, con un apretón de manos.

Decisión salomónica

El gesto final, pese a lo forzado de la situación, pudo salvarles de ser expulsados de la carrera. Ambos fueron multados con 500 francos suizos por el incidente, a los que se añadiría otra multa por el mismo montante para Manzaneque por ofensas a los jueces de carrera. Curiosamente, el transalpino Italo Mazzacuratti, se llevaría el “Premio Naranja”, que se otorgaba en aquella época al corredor más simpático de la etapa, por haber mediado en la pelea.

Después de aquello, Vito Taccone renunciaría a volver a correr la ronda gala, de la que se retiraría tres etapas después, concentrando su carrera (siempre rodeada de polémica dentro y fuera de la carretera) en su país, hasta su retirada en 1970. Fallecía víctima de un infarto en 2007, a los 67 años.

Por su parte, Fernando Manzaneque correría aún dos Tours más, llegando a ser 10º en la edición de 1967, un año antes de colgar la bicicleta. Continuó ligado al ciclismo como director deportivo en las décadas posteriores, siempre marcado por su legendario carácter. Murió en 2004 tras una grave enfermedad.

Escrito por Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)

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