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Marion Rousse, el guante de seda detrás del Tour Femmes

Cuando se dice que es necesaria una cara para encabezar un proyecto es cierto. El equipo de ASO es amplio y no necesita ayuda externa para organizar un evento más entre las decenas que ya organizan de primera mano (más las otras decenas que gestionan de forma indirecta). Se podría decir, por tanto, que la presencia de Marion Rousse al frente del proyecto del Tour Femmes ha sido testimonial, algo que no es exactamente así, pero sí es cierto que es un rostro agradable a la vista y que ha sido una de las ciclistas más conocidas de los últimos años en el pelotón francés.

Incluso desde la perspectiva más rosa del ciclismo, es actual pareja de Julian Alaphilippe y lo ha sido durante años de Tony Gallopin. Modelo y comentarista deportiva, ha estado muy involucrada en los medios, con mucha presencia y apoyo a la causa del ciclismo femenino. Podíamos decir que, entre bambalinas, sí que ha sido una pieza de importancia en todo este proceso que ha terminado con la celebración del primer Tour femenino como tal de la historia.

Y eso que como corredora tampoco tuvo una trayectoria excesivamente brillante. Fue campeona de su país, Francia, en 2012, y ha formado parte de equipos que fueron pioneros en tener sucursal femenina a través de la masculina en la máxima categoría. Lotto, en su denominación como Belisol o Soudal, ha tenido como referente a la corredora nacida en 1991 en Saint-Saulve, bien cerca de la frontera con Bélgica, en la región del Norte-Paso de Calais.

A.S.O./Clara Langlois Lablatinière

Estar tan cerca de los adoquines y de la propia Roubaix le hizo iniciarse a los seis años en el mítico Velódromo. No obstante, estudió en Cambrai, a escasos kilómetros. En una familia de ciclistas y en un marco así, ¿cómo no dedicarse a este mundillo?

Sobre su labor organizativa, ya lleva tiempo colaborando con ASO en la elección del ciclista más combativo en el Tour de Francia masculino. Por tanto, una vez es nombrada para dirigir la ampliación de La Course a una prueba que pueda ser considerada la gran ronda por etapas del ciclismo femenino, el cascabel al gato está puesto. Una cara reconocible sirve mucho mejor para hacer llegar el producto. Más aún si hablamos de una corredora que ha sido una de las embajadoras del ciclismo francés durante años.

Los toques, además, de adaptación en muchos casos al profesionalismo femenino son necesarios. No se organiza igual un Tour de chicos que de chicas. Las necesidades son diferentes, al igual que las distancias también lo son. La forma de afrontar las etapas, de acumular desnivel y pagar esfuerzos. En todo eso y en mucho más, seguro que la perspectiva de Marion ha sido no sólo útil, sino clave. A partir de ahora que el camino está allanado para seguir adelante con el proyecto cuesta abajo y sin frenos, todo será más sencillo. Era necesario llegar. Ahora toca mantenerse.

A.S.O./Thomas Maheux

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto de portada: A.S.O./Clara Langlois Lablatinière

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