Ciclistas Opinión

Michael ‘Bling’ Matthews, un viejo rockero en su segunda juventud

Estamos viviendo un Tour apasionante y una generación de ciclistas que domina diferentes modalidades y vence en muchos escenarios. Tiempo atrás nos encontramos con especialistas y corredores que o bien por el interés de los equipos o por falta de actitud eran notablemente más conservadores. El caso del protagonista del artículo no es así ya que Matthews pertenece a esa generación del 90 (Peter Sagan, Michael Kwiatkowski, Sonny Colbrelli…) que ha dominado los últimos años muchas carreras dando espectáculo tanto en clásicas, mundiales o etapas de Grandes Vueltas.

Nacido en Canberra en septiembre de 1990, Michael se decantó en sus inicios por la velocidad de las motos, país de grandes campeones como Doohan o Stoner, hasta que fue captado por la formación de Cycling Australia centrándose en la velocidad de las bicicletas.

Australia, país con buena tradición ciclista en los últimos tiempos, siempre destacó en la pista, compañeros de su generación como Durbridge, Cameron Meyer o Rohan Dennis así lo hicieron, en cambio “Bling” Matthews prefirió la ruta desde el inicio.

© ASO / Broadway

Con una gran progresión se convirtió en campeón del mundo sub23 en 2010 y fichó por Rabobank pasando al World Tour con 20 años tan solo y en su primera aparición con el equipo venció al sprint en casa en el Tour Down Under. Había nacido un sprinter y una nueva estrella “aussie” en tiempos en los que Cadel Evans se convertía en ganador del Tour de Francia con un estilo muy diferente al de Matthews.

Tras 2 años en la disciplina de Rabobank volvió a casa al nuevo equipo World Tour Orica GreenEDGE y su rendimiento mejoró apareciendo en su primera Gran Vuelta, la Vuelta a España, donde consiguió una victoria al sprint en el Lago de Sanabria. Sus 4 primeras participaciones en Grandes Vueltas no pudieron ser mejores, se llevó un total de 5 etapas entre 2013 y 2015 en Giro – Vuelta y su salto al Tour  para medirse a su gran rival Sagan era ya una necesidad.

Por fin se produjo su debut en 2015 donde no pudo brillar y Sagan se alzaba con su cuarto maillot verde. En 2016 volvió con ganas de revancha , ya conocedor de la carrera y tras un buen inicio de temporada, se llevó una fuga de muchísimo nivel en un sprint contra Sagan, Boasson Hagen  y Van Avermaet entre otros, rematando el gran trabajo del equipo en Revel. Matthews con tan solo 25 años conseguía la victoria en las 3 Grandes y ponía el foco en conseguir su primer maillot verde.

© ASO / Olivier Chabe

Con el nuevo año cambió de equipo en un movimiento un tanto arriesgado fichando por Sunweb, un equipo joven pero en reconstrucción.

2017 fue su gran año, sintiéndose líder de las clásicas y un corredor muy polivalente dejando atrás el puro sprinter que asomaba en sus inicios en Rabobank. Venció y realizó una grandísima Itzulia, consiguió victoria en Suiza y su gran momento lo vivió en el Tour, subiendo al pódium en Paris con el maillot verde tras vencer 2 etapas con un perfil muy suyo en Rodez y en Romans-sur-Isére. Su guinda a la temporada fue la medalla de bronce en Bergen siendo superado por quien sino… Peter Sagan.

2018 y 2019 continuó con Sunweb, venciendo en carreras muy idóneas para él como Quebec o etapas en la Volta. Con la llegada del Covid y el parón por la pandemia Matthews parecía perder jerarquía y peso en el pelotón, tras casi año y medio sin ganar y la vuelta a sus orígenes del equipo australiano Bike Exchange rompió la sequía como no, en la Volta, en un sprint igualado ante Sonny Colbrelli con posterior susto del italiano al cruzar la meta de Sant Feliu de Guixols.

Con unas buenas clásicas de primavera y un maillot verde en Suiza, llegaba al Tour como cazador de etapas en busca de puntos necesarios para su equipo. Tras un inicio trabajando para Groenewegen llegó su momento en el muro de Longwy en el que un genial Pogacar fue el único en superarle y en Lausanne otro dominador como Van Aert le arrebató la gloria en el sprint final. Volvían los fantasmas de corredor segundón a pesar de atesorar gran calidad, la falta de punch final ante jóvenes como Pogacar, Alaphilippe o Teuns y la velocidad de los sprinters puros presagiaban un Tour complicado en busca de fugas para “Bling” Matthews.

© ASO / Fabian Boukla

Tras el paso de los Alpes llegó un día ideal para la fuga y a pesar de no ser el escenario perfecto para él, lo intentó desde salida. Con grandes escaladores para la subida final como Pinot, Soler, Fuglsang o Meintjes no parecía que saldría ganador pero tras un mano a mano agónico y espectacular con Alberto Bettiol, Matthews alzó los brazos en la pista de Mende demostrando un gran estado de forma mental y físico.

Matthews conseguía sin duda su mejor victoria en el Tour cinco años después, cuando parecía que sus mejores años ya quedaban atrás y con la vista puesta en el gran objetivo que le queda por conseguir, ser campeón del mundo …y recordad, este año es en su casa. Vestirá el arcobaleno el bueno de “Bling-Bling”?

Escrito por Unai Lacalle

Foto de portada: ASO / Pauline Ballet

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