Historia

Michele Scarponi: el zapatero se dedicó a sus zapatos y los hizo bien

Todos los aficionados recordamos la sonrisa permanente de Michele. Así como a otros corredores les conocemos por sus trampas, sus capacidades de lucha y boxeo o de chuparruedas, a Michele se le identificaba y se le recodará por transmitir buen rollo y amabilidad. Contador dijo de él que era “una risa contagiosa dentro del pelotón”. Su apodo: “El águila de Filottrano”.

Un 22 de abril del 2017, hace ya cuatro años, alguien se ocupó de apagar esa sonrisa. Otra victima de la moviladicción de la cual todos, en mayor o menor grado, somos víctimas. Sí, un conductor en un cruce con detención obligada no la respetó, porque estaba mirando su teléfono mientras conducía. Y Michele tuvo la desgracia de estar en el mal lugar, en el mal momento. Y Frankie, el loro que le acompañaba, se quedó huérfano. Dejaba mujer, Anna, y dos hijos gemelos, Tommaso y Giacomo de cuatro años. Scarponi tenía sólo 37 años en ese momento.

Michele era en ese 2017 un corredor ya veterano, pero aún conservaba su capacidad de triunfo. De hecho, acababa de ganar una etapa y consiguió el cuarto puesto de la general en el Tour de los Alpes. Era un corredor que atraía especialmente al aficionado, y debido a la lesión de Aru iba a tener la oportunidad de liderar a su equipo, el Astana, en el Giro d’Italia. Esa fatídica salida era la última en Filottrano antes de partir para una concentración en altura, en el Etna, para preparar ese Giro. Podía haber sido una oportunidad de lucimiento personal para él.

Michele tuvo su etapa española en el equipo Liberty, a las órdenes de Manolo Saiz y compartiendo escuadra en los años 2005 y 2006 con Alberto Contador. Justo separaron sus trayectorias en la temporada en que Contador, en el Discovery Channel, iba a ganar su primer Tour de Francia, en el año 2007.

Scarponi por su parte pasó a formar parte del equipo italiano Acqua & Sapone, logrando ese año el triunfo en la Settimana Coppi e Bartali. Sus destinos volverían a cruzarse en la temporada 2011, en un Giro d’Italia que se calificó como uno de los más difíciles de la historia, con solo tres etapas que podían catalogarse como aptas para el sprint.

Puede parecer un mal augurio, pero en ese Giro, en la tercera etapa, falleció en una caída aterradora Wouter Weylandt.

Todos los aficionados españoles conocen el caso Contador. En mi opinión personal, con una descalificación del Giro totalmente injusta que favoreció a Scarponi, segundo clasificado por delante de un emergente Nibali, al que no podemos discutir su clase y arrojo, pero si sus principios de ganar a cualquier precio, sin importar personas o situaciones. Mal compañero para un Scarponi que, además de un gran profesional, era una persona con gran simpatía y empatía; y que al contrario de lo que haría Vincenzo, no dudó en ponerse a su servicio cuando lo necesitó, sacrificando sus opciones personales.

La única cosa positiva que me quedó personalmente de la descalificación de Contador en el 2011, fue que finalmente ese triunfo recalase en Scarponi. Al menos había un poco de justicia divina.

Remarcando y subrayando la amable personalidad de Michele Scarponi, él siempre reconoció que no se consideraba el ganador de ese Giro d’Italia 2011, que lo era Contador. Un gran gesto que define a una gran persona y un gran profesional y al cual siempre valoraremos y echaremos de menos.

Ciao Michele, Frankie ti aspetta!!!

Escrito por Xavier Palacios (@xpalaciosalbaca)
Foto: Sirotti

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