Cicloturismo Puertos

Mondúver, el coloso de Gandía

Al sur de la provincia de Valencia se eleva la sierra del Mondúver, coronada por la cima que le da nombre y que se caracteriza por contar con un centro emisor de radio y televisión. A esta cima del Mondúver se puede acceder a través de una pista, mitad asfaltada, mitad cementada, que parte de La Drova, localidad a una altitud aproximada de 380-390 metros. Y hasta ahí bien podemos llegar por Gandía (afrontando el alto de la Drova) o por Simat (por el collado de la Visteta), una vertiente realmente escénica que cuenta con varias curvas de herradura y que es más continua que la de Gandía…

Comenzamos la medición a la salida de Gandía, en una rotonda que nos indica Barx y próxima al paso bajo la N-332, tomando la carretera CV-675, que será nuestra principal referencia a la hora de afrontar el Mondúver. La carretera contará con tendencia ascendente ya desde el principio, aunque leve en muchos momentos, por lo que habrá quien diga que esto no es, en realidad, puerto… Pero todo suma, aviso.

Nuestro siguiente punto de referencia se encuentra pasado el kilómetro 6, a la altura de la urbanización de Montepino, cuando la carretera empiece a revirarse y aparezcan rampas de verdad serias durante poco más de 3 kilómetros. Es lo que se denomina el alto de la Drova, cuya segunda mitad ya contará con respetables números: una media del 8% y varias rampas de dos dígitos. Un calentamiento ideal para afrontar la parte final, la durísima parte final…

Algo más de un kilómetro muy favorable, descendente por momentos, por la Drova, nos ayuda a «buscar» ese cruce hacia el Mondúver. Debemos tomar el desvío por la «Residencia Mondúver-Barx» y el Carrer l’Esparterola. A partir de aquí, el «infierno»: poco más de cuatro kilómetros a una pendiente media del 11% (y eso que hay varios tramos descendentes), hormigón, rampas del 20%, curvas de herradura…

La primera «broma pesada» es una larga recta que servirá para «echarnos» de la Drova, una larga recta hormigonada cuyas máximas nos obligan a tirar de «riñón» puesto que las rampas se van ya al 21% (os he preparado un vídeo para que veáis la recta en cuestión…).

Solventada la rampa, salimos de La Drova y volverá el asfalto. A partir de ahora se sucederán los rampones con los descansillos, quedando  la localidad rápidamente muy abajo. El hormigón volverá de nuevo cuando encontramos el cartel de «sólo vehículos autorizados» que nos invita a dejarlo para otro día… cosa que no vamos a hacer, claro. Será el preludio de la primera zona de «herraduras», también con pendientes exageradas, y otra larga recta previa al descansillo más largo de esta parte final: 200 metros  que actúan de tobogán para afrontar el larguísimo kilómetro final, ese cuya pendiente media ronda el 15%. Parece mentira que en 1,2 kilómetros se puede ascender hasta las antenas que nos vigilan y que vigilan  el sur de Valencia. Más herraduras, más hormigón, más dolor de riñones, más búsqueda de fuerzas para sortear, una a una las sucesivas curvas de herradura que nos acercan lentamente a las antenas. Un ejercicio de «tortura» ciclista, de equilibrismo, que nos brinda un regalo de altura: unas vistas colosales, impresionantes, y que las fotos de abajo no retratan en su justa medida. Os invito a paladearlo  y a sufrirlo para maravillaros con este coloso.

¿Una meta de una competición ciclista en su cima? Los organizadores hacen auténticas «virguerías» para llevar su carrera a los lugares más recónditos y difíciles, pero se me hace imposible que al Mondúver llega una alguna vez: el espacio es mínimo…

Enlace para ver galería de fotos completa del puerto

Escrito por: Marce Montero (@39x28web)

Fotos: Marce Montero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *