Opinión

¿Necesita Valverde al Tour?

Ante el anuncio de la que podría ser la última temporada de Valverde, el murciano y su equipo, el Movistar, parecen haber decidido que el ex campeón del mundo renuncie a participar en la ronda gala, a la que no ha faltado desde su sanción en el año 2011. En todo este periodo, top ten aparte, un bagaje de una victoria de etapa y un tercer puesto parecen poca cosecha para un ciclista con tanto potencial. 

¿Por qué tanta insistencia en el mes de julio con un carrera que se ha demostrado no adaptarse a las grandes cualidades de un ciclista que sí tiene opciones de ser leyenda en otras muchas? Sus prestaciones en Ardenas o en la Vuelta, donde ha sido podio en nada menos que seis ocasiones (a las que hay que añadir una victoria final) hace pensar que puede haber perdido muchas opciones en terrenos donde era bien realista haberle visto triunfar.

Parece increíble que carreras como Lombardía, Amstel Gold Race y otras que se adaptan al perfil como un guante no estén incrustadas en su palmarés. En algunas ha estado cerca, pero quizá el miedo a gastar demasiado para futuros objetivos le pasase factura. En el Giro de Italia hizo un papel muy bueno en su única participación, pese a que sea conocido su poco gusto por la corsa rosa. Alejandro fue tercero, estando muy cerca de Chaves y no tan lejos del ganador final, Nibali, con el que se encontró bastante emparejado en la última etapa de montaña. Nunca ha sido de la partida, pese a que con un calendario acorde y sin Tour bien podría haber optado claramente a llevarse la maglia rosa a casa en más de una ocasión. En Flandes o San Remo también ha estado en puestos cabeceros, por lo que de haber insistido más en ellas, seguro que alguna hubiese acabado en el zurrón. 

En 2016, por ejemplo, Valverde varió su calendario para dar cabida a la prueba italiana. La idea era hacer el Tour o la Vuelta, pero no eligió, sino que se apuntó a ambas, completando las tres grandes a un nivel muy decente, puesto que si no fuese por la etapa del Aubisque estaríamos hablando de un registro histórico de ser top ten en las tres el mismo año. Sin embargo, pesaron los kilómetros y los esfuerzos. Al final, su participación en el Tour lastró quizá un muy buen papel en la Vuelta, donde podría haber sumado un podio o quién sabe si algo más. 

Pero lo que más duele es haberle visto en el Tour trabajando para otros o bien sin que otros hayan trabajado para él de forma incondicional cada verano. El reparto de responsabilidades en el mes de julio ha hecho más daño que beneficiado a su equipo, que al final ha acabado apostando a demasiadas cosas. Pensar que se haya sacrificado el palmarés de Valverde en muchas otras pruebas por la clasificación por equipos parece algo muy injusto con la historia del ciclista murciano y la trayectoria del conjunto telefónico. Pero todo puede ser. 

Una vez en la salida, ¿por qué no arriesgar más? ¿Por qué no buscar regalar a la afición momentos históricos? ¿Por qué no darse un homenaje de ataques y baños de masas en solitario en las carreteras francesas? Valverde se merece más ese tipo de protagonismo que un mero top ten más del que nadie se acordará pasados los años. 

Escrito por: Lucrecio Sánchez  (@Lucre_Sanchez)
Foto: Sirotti

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