Historia

Ocho pedazos de historia del Giro de Italia

Giro 2007: vuelve Tre Cime, di Luca en rosa, nace una estrella

El Giro regresaba a una cima mítica, casi 20 años después de la victoria de Lucho Herrera en el 89, aunque esta vez por una vertiente distinta. Una etapa a la que Di Luca llegaba líder, tras conseguir la maglia en el taponne con final en Briançon y previo paso por el terrorífico Agnello y por el Izoard.

Y la etapa no iba a decepcionar, y es que Di Luca no podía con todo. Mientras por delante los Saunier revolucionaban la carrera con Piepoli y Riccó, Eddy Mazolenni se convertía en una preocupación añadida para el líder que veía cómo todo el peso de la etapa recaía en él. Y el italiano no rehuía la responsabilidad, en una subida final en la que tomaba el mando para llegar en solitario a meta, en sexta posición pero salvando los muebles en la general, frente a un Mazzoleni que se colocaba segundo a menos de 2 minutos. Asomaba en la carrera un joven luxemburgués, que retrotraía a muchos aficionados al gran Charly Gaul… Días después en la etapa con final en el Zoncolan, di Luca controlaba sin problemas para en la última contrarreloj refrendar su triunfo. Andy Schleck, de Luxemburgo, era segundo con apenas 22 años. El futuro parecía suyo.

30 años del Mortirolo

Hace 30 años que se subía por primera vez el Mortirolo por Mazzo di Valtellina, y el temor de todos hacia el puerto no iba sino a verse acrecentado al afrontar la subida… Terrible, la más dura del ciclismo, cruel… Franco Chioccioli se desprendía de sus rivales para llegar triunfador a Aprica dejando claro que el triunfo iba a ser suyo. Lejarreta, Chiapucci y demás rivales apenas sí podían contemplar al “Coppino”, como cariñosamente se le llamaba por su parecido con el gran Fausto, despegar en sus duras rampas.

No iba a ser sin embargo esta la primera vez que el nombre del Mortirolo apareciera en el Giro. Iba a ser en la edición anterior, la de 1990, cuando se iba a estrenar, si bien subiendo por la menos exigente vertiente de Monno y descendiendo, eso sí, por la terrorífica de Mazzo. El resultado, no por esperado menos curioso, un descenso peligrosísimo, en el que el a la postre vencedor de la etapa, el joven venezolano Leonardo Sierra, pagaba el peaje de varias caídas para poder ganar posteriormente en Aprica, que también era ascendida desde su vertiente no habitual, en este caso más dura.

Y desde entonces el Mortirolo no se ha ido y es historia presente del Giro, si bien, no se ha vuelto a descender por Mazzo.

“Tarangu” Fuente. 50 años del inicio de una era

Hace 50 años de la victoria del sueco Petterson en un Giro marcado por la ausencia del Caníbal Merckx, y que iba a poner en el panorama italiano a un valiente y osado escalador español, José Manuel Fuente. El español no iba a ser siquiera candidato al pódium final, pero su primera victoria de etapa y su primer maillot de la montaña, junto a su agresividad en las cumbres, daban esperanzas al director Vincenzo Torriani de haber encontrado un posible rival para Merckx. Fuente no iba a decepcionar.

Curiosamente los caminos de Petterson y Fuente seguirían entrelazados, pues la etapa clave del giro del 72 iba a tenerlos a ambos de protagonistas. Fuente iba líder tras su demostración en el Blockhaus y Merckx, esta vez de vuelta en el Giro, no iba a permitir más alegrías. En la etapa con final en Catanzaro, Fuente era presa de sus nervios y su ímpetu y tras aguantar el ataque de Merckx en Montescuro cedía en el descenso y veía alejarse a sus dos rivales más peligrosos, Pettterson y Merckx. Para el primero la etapa, para el segundo el rosa.

Fuente había perdido su gran oportunidad, y aunque días después intentó un all-in en Sestriere para acabar cazado por Merckx en Jafferau, presa de una de sus habituales pájaras, la victoria parecía imposible… Aunque aún conseguiría otra victoria de etapa, en el Stelvio, entrando en solitario, en modo campeón. Merckx había encontrado un rival (del que diría en más de una ocasión había sido su rival más difícil, si bien esta aseveración podría ser más un dardo a Ocaña que un pensamiento del belga) que no iba a ponerle las cosas fáciles en Italia, y que de hecho le obligaría a dar lo mejor de sí dos años después. Y es que aquel de 1974 debería haber sido el Giro de Fuente, que finalmente apenas sí podía ser quinto en la general, por una pájara camino de San Remo, yendo de líder en una etapa en principio intrascendente en la que Baronchelli y Merckx olieron sangre y le hicieron claudicar…en la general. Aún dejaría Fuente destellos de grandeza en Lavaredo o camino de Bassano del Grappa para intentar asaltar el liderato.

Giro 1984. El Giro de la controversia

Hace 37 años de la por fin ansiada victoria de Moser en Italia, de su entrada triunfal en el arena de Verona como ganador de la última contrarreloj y como nuevo líder… Hace 37 años de lo que la Renault de Guimard y Fignon pensaron fue un “atraco”.

Y es curioso cómo no fueron el helicóptero y las motos de esa última etapa contrarreloj, ni las penalizaciones por avituallamiento indebido, ni la cancelación del Stelvio, ni los empujones de los tifossi a Moser en las cumbres, pocas cumbres, eso sí, las que privaron a Fignon de una victoria que le iba a convertir en el tercer francés en ganar el Giro tras Anquetil e Hinault.

Su escapada y victoria camino de Arabba, en el círculo Sella para destronar a Moser de un liderato que parecía definitivo, iba a ser insuficiente para recuperar todo el tiempo necesario para la contrarreloj final…

Quizás, sólo quizás, otros dos días habían marcado el Giro de Fignon…Blockhaus y Val Gardena.

Al primero llegaba de líder y con un día propicio para distanciar a sus rivales, y se convirtió en su peor día del giro cediendo la maglia y un tiempo valiosísimo (más de un minuto entre tiempo y bonificaciones con Moser).

El segundo día era, tras la cancelación del Stelvio el día anterior, camino de Merano. Un día marcado, al ser final en alto para atacar con todo a Moser. Y Fignon lo hizo, y sacó un minuto al italiano, pero pudo ser más de no haber sido por unos problemas mecánicos que le impidieron estar más cerca del vencedor Lejarreta y ganar más tiempo (llegaría a meta segundo a poco más de un minuto de Marino Lejarreta). Un Giro polémico, un enfrentamiento Renault-Torriani que probablemente no quedaría zanjado hasta cinco años después cuando Fignon, esta vez sí, ganaba su primer (y único) Giro… Curiosamente Torriani volvía a cancelar el paso por el Stelvio, favoreciendo esta vez los intereses de Fignon.

Zoncolan 2003. El estreno de un coloso

Es la subida Simoni. Nadie más ha ganado subiendo por ambas vertientes. Si bien es verdad que la vertiente de Sutrio solo fue ascendida en 2003.

Este 2021 se volvía a ascender por esa misma vertiente tras cuatro ascensos por Ovaro. Y no podemos sino retrotraernos a un Giro, aquel de 2003, que por muchos motivos puede considerarse histórico.

Fue el segundo y último de Simoni, el último pódium de Garzelli, el de una etapa nunca repetida ni tan siquiera imitada como la de Chianale con Sampeire y Eischie…

Fue un Giro en el que parecía que el duelo Simoni-Garzelli iba a copar la carrera. Pero Garzelli fue claramente a menos terminando por sufrir incluso por mantener su segunda posición con el joven ucraniano Popovich.

Y el día del Zoncolan iba a ser un punto de inflexión en muchos aspectos. Por lo pronto, una caída de Mario Cipollini en la última curva del día anterior, al ser tirado por Isaac Gálvez, le hacía abandonar (posteriormente SuperMario reconocería que aquella caída supuso el principio del fin para él como ciclista).

Afortunadamente para él ya había ganado dos etapas, y se colocaba con 42, una por encima de Binda, como récord histórico del Giro…porque no volvería a ganar ninguna etapa de la corsa rosa. Volvería al año  siguiente para abandonar tras otra caída y en 2005 haría acto de presencia en el prólogo pero ya habiendo anunciado días antes su retirada (volvería brevemente en 2008 con Rock Racing para abandonar. a los dos meses).

Cipollini no iba a subir el temible Zoncolan, en el día en el que Marco Pantani “resucitaba”, haciendo vibrar a los tifossi, que veían como Marco luchaba con Garzelli por la segunda posición de la etapa en su mejor actuación desde 2000. Quedaba quinto y se colocaba 9º en la general. Posteriormente su caída en el descenso de Eischie le privaba de una mejor clasificación general y tenía un último intento, parecido a aquel del Ventoux en 2000, en Cascata del Tocce. Pero el líder Simoni saltaba a por él y a pesar de varios intentos, el Pirata no podía hacerse con la etapa, que iba a parar a un Simoni que había tiranizado la segunda parte del Giro y que tras años de rivalidad con Pantani desde juveniles, no le iba a dejar ganar su etapa.

El Mercatone de Pantani no era invitado al Tour del Centenario, y a pesar de los esfuerzos de equipos como el Team Bianchi o Vini Caldirola, Pantani, que ya luchaba contra sus demonios internos y sus adicciones, no llegaría a un acuerdo y no correría. Su carrera como ciclista estaba acabada, y meses después fallecía, un 14 de febrero de 2004 en un hostal de Rimini. Quién sabe si, habiendo sabido ese fatal desenlace, Simoni le habría dejado ganar en aquel día de Cascata del Tocce. Si bien, y como reconocería Simoni años después, Marco tampoco regalaba nada cuando de etapas se trataba (ya en 1999 Pantani fue criticado tras su victoria en Madonna di Campiglio por ganar etapas teniendo el Giro en el bolsillo. Ironías del destino la mañana siguiente fue el principio del fin para él).

En 2005, Gilberto Simoni ganaría el Memorial Marco Pantani dedicándole la victoria a su archienemigo y rival en un día muy emotivo.

Sin duda este Giro 2003, iba a suponer un antes y un después para la carrera italiana.

Marmolada 2021, regresa un mito

Vuelve el Passo Fedaia. En este 2021 en el que se cumplen 10 años de su última aparición, en la famosa etapa de Gardeccia, con victoria de Mikel Nieve, en el día en el que la Marmolada enterraba los sueños de pódium de Igor Antón en el Giro…quizás para siempre.

Un regreso, el del mito, que en los años 90 iba a crear una historia paralelamente a la del Mortirolo, de “cadáveres” en sus rampas.

Y es que la Marmolada enterraba las opciones de Marino Lejarreta en el Giro del 91; dejaba una de las imágenes más icónicas de la historia con Bugno en arcoíris, siendo sobrepasado por Indurain al mando del grupo de los favoritos en 1993; sus rampas veían reventar a todos los favoritos en 1996, y a Berzin perder todas sus opciones; y finalmente enterraba las opciones de Zulle en 1998, perdiendo la maglia rosa en Val Gardena tras unas hostilidades iniciadas por Tonkov, al que curiosamente se le iba a hacer larga la Marmolada y cedía un tiempo que sería determinante al final de la carrera con el ganador Pantani.

Atrás quedaban días como el de 1987, en la etapa reina de la edición, la llamada “la Marmolada masacre” por su dureza, que si bien iba a deparar menos espectáculo del esperado, hacía que un joven Rominger perdiera su segunda posición en la general para acabar cediendo todas sus opciones de hacer una buena clasificación. Sin contar con los tifossi, que enfadados hasta límites insospechados con Roche por haber traicionado a su compañero e italiano Roberto Visentini en la etapa anterior en Sappada, le escupían empujaban y proferían todo tipo de insultos…

Sin duda un puerto con magia, con historia y con sabor a Giro…

30 años del triunfo que el Giro le debía a Chioccioli

Treinta años ya de aquel Giro dominado con puño de hierro por Chioccioli, arrasando en la montaña con ataques en puertos como el Mortirolo, con subidas excelsas a puertos como Marmolada o Pordoi, con exhibiciones contra el crono como la del penúltimo día en Casteggio y con una competencia que apenas si pudo incomodarle.

La armada italiana de los Chiapucci, Bugno, Giovanetti, o el joven Massimiliano Lelli, junto al ímpetu de los Lejarreta, Chozas o Leonardo Sierra apenas sí daba para poner picante a una carrera que Chioccioli buscaba ganar. Sobre todo desde 1988, cuando también de líder la carrera se le iba a hacer larga.

Y es que en aquel Giro del 88 Chioccioli se sintió menos arropado que nunca. En un potente equipo como el Del Tongo, y compartiendo galones con el sempiterno Saronni y el joven pujante Giupponi, Chioccioli se sintió “traicionado”.

Pocos recuerdan que en la famosa etapa del Gavia, la de la llegada a Bormio, la de la hipotermia de muchos (quizás todos) en el descenso, sobre todo del primero en la cima Van der Velde, la de la portada de la Gazetta con Breukink entrando en ganador y “Breukink, el más estúpido/loco de todos”.

El día en que Hampsten se puso líder para no soltarlo, o en España nos hacíamos eco de las imágenes de Perico congelado en meta.

Ese día, el líder de la general era Franco Chioccioli, que vio cómo su equipo se desentendía de él, más preocupados de Giuponni e incluso de un Saronni que ya no contaba para nada.

En meta, congelado y con lágrimas de rabia, cedía 5 minutos con Breukink y Hampsten, perdía la maglia y la que parecía haber sido la oportunidad de su vida para ganar el Giro.

Tres años después «Coppino» Chioccioli ganaba, y no solo eso, sino que demostraba una condición física como nunca antes y como nunca después tendría, si bien al año siguiente aún sería tercero y el rival más serio en las montañas de Miguel Indurain.

Se hacía justicia, la historia se la devolvía, una carrera que él pensaba tenía en el 88, y que hace 30 años iba a ser suya por méritos propios…

Giro de Italia 1986,un lento cambio de ciclo

Iba a ser hace 35 años cuando Torriani, en su fase final como director del Giro, y viendo que sus otrora protegidos Saronni y Moser iban enfocando el final de sus carreras, iba a ir mirando poco a poco a las montañas italianas para que estas recuperaran protagonismo.

Iba a ser este Giro del 86 además el último de Moser, con lo que parte de la historia de la carrera se iba con él. Un Giro con eminente sabor italiano. A Moser y Saronni se unían los Giovanetti, Visentini, Baronchelli, Chioccioli, etc.

Curiosamente el gran favorito parecía ser el americano de la Vie Claire Greg LeMond, que tras su tercer puesto del año anterior, su disputa en el Tour con Hinault y una serie de buenos puestos sin triunfos en esta temporada, iba con ganas de demostrar que era un ganador. Una caída en la segunda etapa le hacía perder más de un minuto y medio y junto a lo cedido en la contrarreloj por equipos le complicaba la victoria en la general.

En una carrera en la que las etapas de montaña (puertos como Sestriere, San Marco, Rolle, Carlomagno,…) estaban en la última semana, Saronni controlaba con Visentini al acecho y dando muestras de gran forma física (había ganado ya una etapa y en la contrarreloj larga de Siena solo había sido batido por Piasecki, superando a Moser y Saronni).

Así que era cuestión de tiempo que LeMond y sobre todo Visentini asaltaran el liderato. Y ese día iba a llegar en Foppolo, con el terrible San Marco por el camino. Las dudas de una posible suspensión de su subida por nieve, quedaban disipadas por las críticas que recibía Torriani ante esa posibilidad.

LeMond y Visentini dinamitaban la subida al coloso y abrían distancias con Moser y Saronni que se iban a mantener en la subida final a Foppolo en la que ganaba Pedro Muñoz. Visentini se iba a poner de rosa para no soltarlo hasta el final.

No iba a ser un día fácil para el Giro, y es que Emilio Ravasio, el joven de 23 años del Atala, fallecía en el hospital tras haberse caído en la primera etapa y darse un golpe en la cabeza. Ravasio completaba la etapa, pero una vez en el hotel, tras empezar con dolores de cabeza y después empezar a perder conciencia, era su compañero de habitación el que daba el parte de alarma para que acudiera un médico. Lo trasladarían al hospital, donde entraría en coma, falleciendo el día de Foppolo. Su compañero de habitación era un joven nacido en Suiza, en Brugg, de tan sólo 22 años y al que aquello marcó. Su nombre Gianni Bugno.

De ahí al final de Giro no se produjeron cambios reseñables salvo la pérdida del tercer lugar del pódium por LeMond ante Moser, que había ganado la segunda contrarreloj larga. Un gran resultado para Moser en su última participación. Nunca más volvería a competir en el Giro, retirándose 2 años después tras no acumular apenas triunfos en el 87.

Acababa el Giro del 86, el del desgraciado fallecimiento de Ravasio, y que será recordado, por ser el triunfo del niño “bien”, del mimado del ciclismo italiano, de aquel que prefería los coches deportivos al ciclismo…un año después sus disputas con Roche y la etapa de Sappada acabarían con él como aspirante al Giro de Italia para siempre…en la que siempre fue su carrera, la única que le importó y por la que es conocido. 35 años ya del triunfo en el Giro de Roberto Visentini.

Escrito por Pedro García Redondo
Foto: Sirotti
Incluido en el nº3 de HC

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