Carreras Opinión

Previa de la Klasika de San Sebastián 2022

En una coyuntura de venganza post Tour para algunos, victoria a la desesperada para otros y en general en mucha necesidad de colecta de puntos para muchos, nos llega el sábado 30 de julio la Clásica de San Sebastián. La única carrera de un día española que se ha ganado ese apelativo perteneciendo al UCI World Tour.

No hay que olvidar que es una carrera made in Spain, y concretando aún más, made in Euskadi, sinónimos de subidas y bajadas encadenadas y puertos engañosos.

Situémonos en el lugar de un ciclista profesional que nunca la ha hecho ni ha corrido en el País Vasco: distancia 225 km, larga para lo que es una etapa de GT, pero habitual en clásica, seis puertos de montaña de los cuales dos de tercera, tres de segunda y uno de primera; a primera vista por las cifras, no problemo (Terminator dixit), pero ¡ay, amigo! Esto es… ¡Euskadi! Y aunque no llegan a trescientos (serán 161) el sufrimiento lo van a tener asegurado.

Veamos el recorrido en detalle:

En el caso de la Klasika no hay que mirar solo el perfil, debemos mirar también la ubicación del mismo, porque va a condicionar y mucho, aunque las trampas ventosas solo las vamos a encontrar en la primera parte, pero ya nos van a cocer a nada que los corredores quieran aprovecharlas:

Volvamos a ponernos en el lugar del novato profesional, el primer puerto no lo encontramos hasta el kilómetro 59, pensamos que hasta ese punto iremos medianamente tranquilos, nada de subidas de importancia… ¡piiiiiiiii! ¡ERROR! Recordamos… esto es… ¡Euskadi! No hay ni un metro de descanso, subidas y bajadas continuas, aunque no sean declaradas oficialmente como puerto. Eso desgasta y no es terreno para escaladores puros. Además de Orio a Deba estamos muy cerca del mar y el viento nos puede jugar malas pasadas, estos primeros 60 kilómetros son terreno abonado para escapadas.

Empezamos a partir de este punto el encadenamiento de puertos, Azkarate (tercera), Urraki (segunda) y Alkiza (tercera), todos del entorno de 4 kilómetros de largo, ideales para gente de fuerza y que van a seleccionar el pelotón. La recogida de cadáveres empezará a partir de Zizurkil y aún nos quedan tres puertos más y más de 100 kilómetros por delante. El novato empieza a darse cuenta de su error al no documentarse mejor.

El terreno entre Zizurkil y el comienzo de Jaizkibel es típicamente vasco, subidas, bajadas, sin descansos que nos permitan recuperarnos. Con este panorama llegamos al puerto más largo de la jornada: 8 kilómetros al 5,6%, más selección si no había ya suficiente. Y, a continuación, llegamos al único primera del día, Erlaitz, 4 kilómetros al 10,6%. Llamarlo puerto es benevolente, es un auténtico muro, digno de cualquier final de la época ‘cuestacabrista’ de la Vuelta a España y en su cima aún nos faltan más de 40 kilómetros para finalizar. El novato ya empieza a fustigarse y a recordar que su procrastinación en la documentación no se volverá a repetir jamás.

Ⓒ Sirotti

Los que hayan sobrevivido, aquí literalmente porque hay corte en la organización para rezagados (previo paso intermedio por meta), llegarán al pie del Monte Igeldo, de sus cuatro subidas, no escogemos la peor, pero eso aquí no quiere decir nada bueno ni cómodo. Murguil Tontorra, puerto corto de dos mil metros pero al 10,1%. En Bélgica estaríamos delante de un ‘berg’ en toda la regla, Igeldoberg a partir de ahora, con picos de hasta el 19%. A partir de la cumbre, 8 kilómetros y nos plantamos en el Boulevard, si hemos “bergueado” en primera posición seguro que ganamos.

En cuanto a los favoritos, la proximidad con el Tour condiciona la participación y el resultado en esta Klasika, aquellos que han finalizado bien la ronda francesa y conservan el golpe de pedal tienen muchas opciones de triunfo y los que han llegado cansados no tendrán opción a subir el Monte Igeldo.

Debemos mencionar por derecho propio a Neilson Powless, vencedor de la pasada edición, aunque lo hemos visto finalizar el Tour algo cansado y es más bien candidato a no poder reeditar el último puerto donostiarra.

También por derecho propio debemos mencionar al ‘Soldado Ryan’, Alejandro Valverde, ganador de dos ediciones, segundo en otra y tercero en tres ocasiones. Su causa invalidará, como es habitual, la candidatura de sus compañeros, como Aramburu y Verona o un renacido valón, Rojas. Valverde es siempre garantía de éxito y no cesa de sorprendernos, podemos esperar cualquier cosa de él.

Ⓒ Sirotti

Mohoric y su tija telescópica en bajada es firme candidato, final muy similar a San Remo. También un rejuvenecido Luís León, vencedor aquí en dos ocasiones, será un candidato para Bahrain. Veremos cómo se juegan las cartas en el seno del equipo.

UAE clama venganza, y a poco que Tadej se encuentre como es habitual en él, es uno de los máximos favoritos, además cuenta con la ayuda de Almeida, Ayuso y Covi, cualquiera de ellos es un candidato potencial a la victoria final.

Quick Step es un equipo de clásicas. Aunque esta se emplace en el sur de Europa, son disciplinados y saben jugar sus cartas, todo el equipo sabe sacrificarse por un bien común, y este bien común se llama, en este caso, Remco Evenepoel. La terna francesa Bardet, Cosnefroy y Gaudu son también una buena apuesta y podíamos jugar un poker añadiendo a Madouas. Alguna sorpresa con el Israel Woods, el Bike Exchange Yates, el Jumbo Visma Gesink (este último equipo cuenta con Dumoulin, toda una incógnita) o el veterano Nibali cabe también dentro de lo posible.

Nos encantaría que la sorpresa llegase por parte de alguno de los equipos Pro Conti Team españoles, que cuentan con un excelente conocimiento del terreno. Nieve, Azparren o Berrade son firmes candidatos si la suerte y la colocación les acompaña. Cristian Rodríguez también es un outsider y puede darnos una gran alegría. Para nosotros el favorito está en el super equipo británico Ineos, ha acabado el Tour con gran fuerza, después de una primera y segunda semana decepcionante, Daniel Felipe Martínez. Cuenta con un equipo en el cual todos, absolutamente todos, sus componentes son potenciales ganadores. La gestión de egos será fundamental.

Con este panorama, el recorrido exigente y una meteorología previstamente estable, podemos estar seguros de una cosa: ¡lo vamos a pasar en grande!

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Escrito por Xavier Palacios

Foto de portada: Sirotti

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