Opinión

Reflexiones sobre el «caso» Bernal

Todos los aficionados conocemos lo que ha sucedido con Egan. La tragedia rozó el poste, el ángel de la guarda hizo su trabajo y actualmente el campeón colombiano se recupera a partes iguales de heridas y operaciones. La buena noticia. La mala es que parece más que probable la pérdida de la temporada, algo desastroso si nos lo hubiesen contado un día antes del accidente; un alivio después. Lo restante queda fuera de primer plano. 

La primera reflexión a obtener de un suceso tan desgraciado no es negativa. Es un recordatorio de lo que es la vida. Por suerte, en este caso acabará siendo una situación reversible y Bernal no solo volverá a la bicicleta, sino que el alma de campeón que lleva dentro le hará volar en su recuperación. Como ya hemos visto con otros casos como el del laureado Alejandro Valverde, tener un alto nivel de motivación es uno de los tratamientos más efectivos para volver más fuerte, y, cual ave Fénix, resurgir, brotar, volver a ser. Y Egan será. 

Las oportunidades pueden desvanecerse en un instante. En un autobús. Y aparecer otras del mismo modo. En la escala de prioridades, viviendo una pandemia que nos ha afectado y afecta a todos los niveles, la salud debe prevalecer en la parte alta de la tabla. El refranero internacional afirma aquello de que lo que no te mata, te hace más fuerte. No es precisamente el ciclista colombiano un habitual en dejar pasar sus oportunidades. Es más, las suele coger al vuelo y pelear con maestría. Leyendo a las mil maravillas de qué va este deporte y sabiendo que esperar a veces es esperar para siempre a un destino que nunca termina de llegar. La lección puede ir para otros, aquellos que ven las barbas de sus vecinos cortar y deberían poner las suyas a remojar (el refranero, de nuevo). La vida pasa. Y en la vida pasan cosas. Nunca sabes dónde vas a estar el instante siguiente, los cuentos de la lechera no suelen funcionar. Más aún en un deporte donde el esfuerzo y la suerte son llevados de la mano al extremo. Variables tan endebles como influyentes. 

Nos podemos acordar de casos cercanos geográficamente a Egan como Nairo Quintana, que se vanagloriaba de segundas posiciones que esperaba fueran primeras más adelante. «El que mucho corre, pronto para». Otro refrán que ilustra fielmente las dudas de rendimiento a largo plazo que nos ofrece esta generación de auténticos Atlantes que han recuperado el gusto por la épica y la lucha titánica por ganar. Nunca nos olvidaremos del canto del cisne de Bernal camino de los Lagos de Covadonga. Las mejores batallas son a veces las que se pierden. ¡Gracias, campeón! Una mentalidad totalmente opuesta al «ya llegará» de otros, que esperan ganar por derribo de sus rivales, en el último minuto y de penalti. Mucho más hedonista, de disfrutar el momento, vivirlo, aprovecharlo, carpe diem. Ya vendrá el tío Paco con las rebajas. Por eso el ciclista del Ineos tiene bastante poco que reprocharse. Al menos en este aspecto. 

Sobre la seguridad en la carretera también cabe alguna reflexión. Sin ventajismos. Algunos miembros del equipo Ineos llevaban unos días subiendo videos en redes sociales entre camiones y mostrando carreteras bastante rápidas. Hablamos de ciclistas profesionales que saben perfectamente rodar y lo que hacen, o deberían. Asimismo, sus directores. De hecho, y aunque sea lo menos importante en este caso, no han sido esclarecidas las causas del accidente (o no han trascendido) ni cómo el campeón colombiano acabó chocando contra el autobús. Tarde para Bernal, temprano para otros que seguirán entrenando en aquel altiplano de Colombia. O en ubicaciones análogas por la tipología de peligros a enfrentar. 

En fin, la vida tiene que seguir. ¿Y ahora qué? ¿Va a reclutar Ineos a Richard Carapaz para capitanear a los británicos de cara al Tour de Francia? ¿Van a poder revocar su participación en el Giro de Italia? ¿Están Geraint Thomas o Tao Geoghegan Hart preparados para asumir tal reto de enfrentarse cara a cara con los eslovenos? ¿Y Daniel Felipe Martínez para subir un peldaño en la jerarquía y asumir en sus espaldas el peso de uno de los mejores equipos y una de las más fieles aficiones como es la colombiana? Sin duda ha supuesto un trastoque de los planes. Sin el gran Bernal ya ganaron el Giro en 2020 y fueron segundos con Carapaz en la Vuelta. Hay vida más allá. Pero ganar al hambriento Pogacar no parece tarea fácil. Ni a un Roglic que podría estar viviendo su último asalto al maillot amarillo. 

Porque todos hemos dejado de contar con Bernal para esta temporada. ¿Y la Vuelta? Queda muy lejana y aun llegando a tiempo, en qué condición lo haría. Es mejor dejar que el campeón del Tour 2019 se centre en su recuperación y regrese cuando lo tenga que hacer. Ésa debe ser su prioridad. Por ‘suerte’, de tener que suceder, el infortunio ha acontecido en enero, con muchos meses por delante que al menos permiten plantear la duda. También aquí puede haber paralelismos, sin ir más lejos con su ex compañero Chris Froome, que nunca volvió a ser el mismo, aunque existen muchas teorías a este respecto. Seguro que el ‘caso Bernal’ se resuelve de muy diferente forma y volvemos a ver sobre la bici de la mejor manera posible al de Bogotá. Mientras tanto, ¡ánimo Egan! 

Escrito por: Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: RCS Sport

Una respuesta

  1. Estoy muy triste por el accidente de Egan Bernal ya que posiblemente no actuarà este año luego de estar bien.preparado al.100%. Por.otro.lado me alegra.mucho que su salud es.estable y sigue recuperando.Es nuestro campeon latinoamericano y acà le seguimos apoyando.Exitos Siempre.Egan. Saludos Campeòn desde las Antillas Holandesas y Costa Rica

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.