Carreras Opinión

¿Revolución en el calendario ciclista español?

Hay muchas carreras ciclistas. Unas han logrado labrar durante décadas un buen y merecido prestigio, algo que dista mucho de ser fácil de conseguir. Sin embargo, encontrar la fecha, el hueco, el enganche con lo local, con los corredores y que estos se vean atraídos son muchos factores que en combinación con un regado constante de trabajo y paciencia suele dar buenos frutos. Para ello es interesante dar vida a una idea original, si no única que lo parezca, y desarrollarla a través de buen marketing, no sólo televisivo, sino de cuidado de todo detalle. Así crecen de pequeños a grandes los proyectos. 

El ejemplo de la Strade Bianche es claro. Carrera que surge con el afán de promover la tierra en el ciclismo profesional de carretera aprovechando el hueco que había arañado una marcha cicloturista. Bien hecha la propaganda, buenas imágenes y voilá. Cocktail terminado. A disfrutarlo los años que dure la inercia o el trabajo bien hecho, lo que antes llegue. 

La creación de nuevas pruebas en el calendario español arroja una serie de dudas y reflexiones en torno a la ubicación de las mismas. Todas han pasado estragos a la hora de sobrevivir debido a no tener un lugar definido en el calendario, algo que ya hemos comentado en más de una ocasión. La preparación o antesala de grandes pruebas ya asentadas en el circuito, aunque suene a términos ciertamente parásitos, es bastante funcional. Las figuras necesitan pruebas en las que foguear sus piernas y ajustar sus últimos entrenamientos con pelotón. 

Por ello, la entente que han conformado Challenge de Mallorca, Comunidad Valenciana, Andalucía, Clásica de Almería y Murcia ha sido muy importante para todas ellas, que, en torno a la Ruta del Sol, que ha gozado siempre de un gran cartel, han sostenido el envite de las crisis de patrocinadores, económicas y hasta las organizativas. Esa unión de pequeñas ha sido clave. 

Otra carrera que ha atravesado problemas ha sido la Vuelta Asturias. Ubicada en mayo, en previa del Giro de Italia y coincidiendo con el descanso de la otra parte del pelotón que no corre en la corsa rosa, la participación se resiente cada año, pese a que alguna figura puntual se deje ver. La Vuelta a Burgos ha sabido aprovechar la estela de la Vuelta a España y se ha asentado como una prueba importante de agosto. Una piedra de toque que también podría ser Asturias, que juntaría unos 8-9 días de competición donde los participantes en la gran ronda española podrían descubrir las etapas asturianas de la próxima edición en competición. Una especie de Dauphiné a la asturiana. Un punto de forma más que bueno el que podrían dejar ambas pruebas y a la que se podría unir la novedosa O Gran Camiño (Volta a Galicia). Con cercanía geográfica, los equipos tendrían menos reparo en trasladar material e incluso a los ciclistas les invitaría a entrenar en zonas con un tiempo bastante más amable que las constantes olas de calor de la parte inferior de la península. 

Al final, muchos corredores tienen que irse al Benelux para lograr enlazar días de competición. Una carrera con sus riesgos, pavés, forma de correr centroeuropea con riesgo de caídas, etc. Eso o irse a Polonia, con la lejanía que ofrece, y una longitud quizá excesiva para lo que necesitan a esas alturas de la temporada. 

En definitiva, se debe aprender del peso perdido por la Vuelta a Castilla y León, que vivió sus años dorados cuando Contador y sus equipos traían a sus estrellas, pero, sobre todo, en la previa de la Vuelta. Instalada en ese corredor de indefinición, ha pasado a ser una carrera muy menor, por desgracia. 

Una reflexión que hicieron bien en la Volta Catalunya. Su coincidencia con el Giro fue poco menos que un fracaso. Las figuras que no estaban en Italia no iban a reiniciar en una prueba de este calibre una búsqueda de estado de forma que habían dejado ir apenas unas semanas antes. Con su traslado a marzo, sirve de crecimiento de cara a otros objetivos e incluso, ya de paso, se ha convertido en diana y banco de pruebas de alguno de los mejores vueltómanos del pelotón. Grandes nombres, patrocinadores, interés. Su cercanía con Itzulia, la prueba española con más fuerza quizás junto a la Vuelta, ha conseguido ese efecto de atraer a ciclistas de relumbrón para dos carreras top. 

Escrito por Jorge Matesanz (@jorge_matesanz)
Foto: @ACampoPhoto

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