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Sergio Higuita, la sorpresa colombiana de la Vuelta

El ciclismo colombiano aplaude un Tour donde Nairo Quintana ha sido la gran baza una vez más. Desde los años de esplendor del de Boyacá en las tardes de París inspirando desde un gran escenario a miles y miles de ciclistas en Europa y en América, se espera que los días de costumbre de la tricolor ondeando en los Campos Eliseos vuelvan. Con una época en la que cada equipo de la élite tenía al menos un colombiano que, sorpresa, solía dar la cara en la montaña. Pienso en Sergio Henao para el todopoderoso Sky, o en Buitrago actualmente para el homogéneo Bahrain-Victorious. La función de los ciclistas procedentes de Colombia se ha mantenido en el tiempo con la salvedad de que algunos versos libres se salieron del contexto para ser ellos los que daban y dan sentido a estructuras enteras. Bernal llegó a ganar su Tour, Nairo a anhelar el hecho de tener a un equipo exclusivo a sus espaldas en sus mejores años, al igual que ahora echa de menos las piernas de entonces.

Son días en los que la gran masa colombiana en bloque se ha apagado. Bernal está fuera de juego intentando regresar; ‘Supermán’ López en el dique seco por asuntos extradeportivos; Rigoberto Urán con la cabeza llegando donde las piernas ya no pueden; con Daniel Felipe Martínez deshojando la margarita de futuros destinos; Chaves, sin volver a sonreír como antaño. Tres únicamente en el Tour, pero de mucha calidad. La globalización amenaza también a Colombia en el ciclismo y no sólo a los países llamados ‘tradicionales’.

Sergio Higuita (Medellín, 1997) se rebela como la nueva gran esperanza. Aúna juventud con experiencia. Ha pasado por el Education First de su compatriota Urán, donde no pasó a profesionales (Manzana Postobón, 2018), pero sí supuso su ventana a la élite. Las mejores carreras se abrieron ante él. La capacidad de medirse a ciclistas de gran talla, de un mayor pelaje que el que en aquel momento tenía la futura estrella del Bora-Hansgrohe.

Ⓒ ASO / Pauline Ballet

Ganador de etapa y decimocuarto clasificado en su anterior participación y única en la Vuelta, le ha llevado dos temporadas ser capaz de finalizar un Tour de Francia. En 2021 logró arribar a París en la posición veinticinco, muy alejado de los tiempos de un imparable Tadej Pogacar que sigue en boca de todo el mundo incluso cuando no gana.

Higuita también, era un ciclista temido por versátil, rápido y eléctrico. Una pesadilla para el ciclismo control que a otros ha interesado. La alta montaña, esa asignatura que selecciona ciclistas y los clasifica entre aspirantes a ciertas cosas y los que se quedarán a las puertas de ellas, ha dado el visto bueno. Ya en este 2022 su salto cualitativo es indudable. Siempre ha sido un corredor de estar ahí, de ofrecer una regularidad y una cercanía con el éxito que daba por sentado que tarde o temprano iban a llegar las machadas. Y llegaron en marzo, cuando en plena disputa de la Volta a Catalunya, una World Tour histórica, se escapó en una mañana fría y nublada de Tarragona para dar la vuelta como si de un calcetín se tratara a la clasificación general. Valentía + piernas = éxito.

No es victoria de casualidad. Un ganador de la Vuelta a Colombia ante el también de moda Daniel Felipe no puede serlo. Un tercer clasificado en París-Niza ante el último buen Nibali, tampoco. Un ciclista capaz de hacer top ten en las etapas más duras de los Pirineos sólamente un paso por detrás de los favoritos. Un quinto en la Lieja-Bastogne-Lieja. Un segundo clasificado en el Tour de Suiza que llegó de líder a la última y decisiva contrarreloj que sin ella se hubiese adjudicado su segunda prueba HC en una primavera mágica para él. Las perspectivas, como ven, no son nada malas. Y ahora llega su regreso a la Vuelta.

Ⓒ ASO / Pauline Ballet

El objetivo del año no puede ser otro que una carrera que, por recorrido, se adapta perfectamente a sus prestaciones. En esas últimas semanas demuestra tener cierto punch con respecto al resto de favoritos, y si en esta edición 2022 de la Vuelta sabemos que los últimos puertos a escalar son precisamente del estilo de los que a él le van, debemos tener en cuenta la posibilidad de que el corredor de Medellín llegue en una posición privilegiada a las últimas etapas. Cotos, puerto que le vio brillar con aquella magnífica etapa camino de Becerril de la Sierra, donde unos segundos le valieron para anticiparse a Roglic y Valverde, regresa a escena para ser la última subida de la Vuelta. Un papel que, como tuviese en 2015, le puede dar ese papel decisivo que a Higuita le puede convenir.

Bora-Hansgrohe alineará junto a Sergio a Jai Hindley en la salida de Utrecht. A ciencia cierta se sabe que el campeón del Giro de Italia en ejercicio está preparando con mimo la participación en la ronda española. Ello no es óbice para que no tenga que ganarse los galones en la carretera, ya que año tras año vemos ejemplos de ciclistas a los que la participación en Italia pesa después en alguna de las dos grandes posteriores.

Reservado del Giro y del Tour y con las posibles bajas de los líderes eslovenos, el colombiano tiene una buenísima oportunidad de dar un paso adelante en sus aspiraciones. La montaña no es dura en exceso, la crono no es larga en exceso y llega bien pronto, y la Vuelta no es dura en exceso, pese a que siempre en tres semanas se acumula el desgaste de toda la temporada y acaba pasando factura cualquier cuesta. Está en un momento donde la explosividad, que puede ser una de las cualidades más requeridas en esta edición, es su punto fuerte. Por ello, que nadie se sorprenda si le vemos acariciar el podio final en Madrid.

Ⓒ Volta Catalunya

Un hito que no se debe ni mucho menos despreciar. Colombia, pese a la notable presencia en la carrera hispana, sólo ha aparecido en los podios de cinco ediciones en su historia. En el siglo que nos ocupa, únicamente dos años se ha visto a ciclistas procedentes de este país en el podio: 2016 con Nairo Quintana en el primer puesto y Esteban Chaves en el tercero; 2018 con Miguel Ángel López también en tercera posición. Ya serán cuatro ediciones de espera, con el fracaso de otros intentos como el de Egan Bernal o ‘Supermán’ en 2021, sin irse mucho más lejos.

Esto es indicativo de que no es un reto fácil. Higuita va a medir su propia capacidad como líder que se reserva para una carrera y después debe rendir en ella. La suerte es poder compartir la presión con el resto de semi líderes del Bora, que alineará a Kelderman o Buchmann, entre otros. Ciclistas que ya saben lo que es pelear un podio de gran vuelta. La dupla con Hindley puede ser beneficiosa para ambos, aprovechando el marcaje que otros rivales pueden ejercer sobre el australiano. Seguro que se habla más de un ganador del Giro de Italia que del dorsal uno de la Volta a Catalunya. Pero…

Escrito por Jorge Matesanz

Foto de portada: Volta a Catalunya

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