Historia

Serse, el hermanísimo de Coppi

Pertenecer a una familia ciclista ha tenido sus ventajas, pero también sus contrapartidas. La existencia de Prudencio fue conocida por la existencia de Miguel. Eso en el caso de los Indurain. Qué decir de Axel y Eddy Merckx. Padre e hijo tenían muy diferentes características y podían ser todo menos comparables. La presión, el nunca serás como. Todo ello a la vez ha destrozado trayectorias. “Nunca llegarás a ser… ” puede hacer más daño que muchos insultos. En ciclismo, digamos, hay además casos en los que es absolutamente imposible superar los listones que hermanos, padres o tíos han dejado para ti. Reciente es el caso de Raymond Poulidor, abuelo de Mathieu Van der Poel, que está resultando tan o más exitoso que el mítico ‘segundón’ que la historia ha marcado. El neerlandés está construyendo sus propios caminos y otros seguirán su senda. Ésa es una buena forma de encararlo.

Hablar del apellido Coppi es hacerlo de uno de los mitos más conocidos del mundo ciclístico italiano. Cualquiera que caiga en el halago de la comparación con el ‘campionissimo’ está perdido. Un elegante desmarque acompañado de una sonrisa que apunte en una dirección diferente a la que se supone que debes llevar puesta. Fausto fue increíblemente exitoso vivo, mucho después muerto. Un río de nostalgias, de ‘y sis’. Porque de no mediar guerras en su destino, todos sabemos que es muy probable que estuviéramos refiriéndonos al primer grande entre los grandes de la historia. Si no lo es ya.

Ser hermano mayor de Coppi debió ser complicado. Más aún cuando las piernas de Serse también acumulaban calidad y victorias. Eclipsado por completo, tiene el honor de ser el único ciclista que figura en la historia de la París-Roubaix con el apellido de ex-aecquo. La larga distancia entre París y Roubaix, norte y aún más al norte de Francia, tenía la esperanza de albergar uno de los duelos más esperados de la década. Estamos en 1949, donde ya había sido un auténtico relámpago en el Giro de Italia, habiendo ganado ya dos y estando a punto de protagonizar un magnífico doblete Giro-Tour que le elevaría a los altares de la historia. Era su primera vez en la salida de París. Ni siquiera había debutado aún en el Tour, pero ya Francia se hacía eco a través de los diarios de la época de las hazañas de este campeón. Se sabía quién era.

El defensor del título, otro corredor con un altar privilegiado en la historia como Rik Van Steenbergen, se iba a enfrentar por primera vez al conocido italiano. Se esperaba el duelo entre ambos en las llanuras y adoquines. Sin embargo, el que sería proclamado campeón del mundo en Copenhague a finales de agosto abandonaría debido a una caída. Sería en la pelea por lucir el arcobaleno donde veríamos un gran duelo con el de Castellania. Ninguno resultaría ganador de aquella edición, cuya meta pasaría en primer lugar el galo André Mahé. El primero del pelotón fue curiosamente Serse. El campeón recorrió menos distancia que el italiano, por lo que éste protestó y le fue retirado al francés el título. La UCI anuló los resultados y estudió el caso, bajo amenaza de Fausto de no participar más en la carrera (la ganaría en 1950) en caso de no ser la resolución favorable a su hermano. Ni para ti ni para mí: ex-aecquo y todos contentos. O contentos a medias. Esta carrera la narra especialmente bien Alberto Díaz Caballero en el enlace.

Fue quizá su gran día como ciclista. Serse había superado a su hermano luciendo los colores del mítico Bianchi. La fama de su maillot ha llevado incluso a bautizar el color tan característico como ‘azul Bianchi’. El mayor de los Coppi había formado parte del Giro en cinco ocasiones consecutivas entre 1946 y 1951, con la excepción de 1948. Nunca fue un ganador y su papel era discreto en la lucha por las victorias. Aunque algunas tenía, como la Milán-Varzi, la Copa Boero o el Circuito de Valle Scrivia.

En 1951 fallecía a consecuencia de las secuelas producidas por una caída en el Giro del Piamonte. A Fausto le costó mucho superar aquello, aunque su carrera no dejó ni mucho menos de ser absolutamente exitosa. Su hermano mayor había sido muy importante en su desarrollo y vida. Quién sabe si de haber mediado Serse, Fausto hubiese evitado ciertos viajes. En todo caso, el campionissimo se reunió con su hermano nueve años más tarde en una muerte tan poco usual como comentada. ¿Ven? Las referencias a Fausto son inevitables.

Escrito por Jorge Matesanz

Foto de portada: Photo DR

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