Ciclistas Opinión

Supermán López contra todos sus demonios

El cambio de aires del colombiano ha sido una buena decisión. Tras los sucesos de la recta final de su estancia en el Movistar español, Miguel Ángel tenía una única salida, que era la huida hacia delante y el cambio de aires que ambas partes vieron como el mejor siguiente paso. Astana siempre fue una casa donde se sintió muy cómodo el fino escalador colombiano, que además compartirá liderato con otro viejo conocido de la estructura kazaja como Vincenzo Nibali. El italiano, ya en el claro ocaso de su carrera, dedicará la temporada a ir dejando pinceladas de su clase y el rol de capitán recaerá sobre las espaldas de López, que tiene ante sí la opción de ser por una vez indiscutible apuesta en las carreras que elijan y acuerden entre ambas partes. 

Ahora es momento de decidir cuáles son esos objetivos para un corredor cuya regularidad en las grandes vueltas está fuera de toda duda. La lucha por el podio está garantizada en cualquiera de las tres que tome la salida, siempre que las caídas o las contrarrelojes no lo impidan. Su problema es la elección correcta de las mismas. Supermán siempre se ha desenvuelto muy bien tanto en Giro como en Vuelta, pero en el Tour, la carrera a la que aspiran los mejores corredores, sus prestaciones fueron muy buenas en 2020. Cierto es que hablamos de un año un tanto peculiar por la celebración de esta carrera en unas fechas un tanto extrañas como es el mes de septiembre. Tiene que demostrar aún que en julio puede ser competitivo, ya que su única participación en dicho mes las cosas no terminaron de funcionar como se esperaba de él. 

Un escalador que en la alta montaña no ofrece dudas y va coleccionando cimas como la del Gamoniteiru o la del Col de Loze en Vuelta y Tour respectivamente. En la española ha subido al único cajón del que puede presumir, con su tercer puesto en Madrid. Un puesto que podría haber logrado de no haber mediado la locura en aquella fatídica etapa de Mos para los intereses del colombiano. También tocó con los dedos el podio en el Tour 2020, donde su mala contrarreloj final fue la que le echó del puesto de forma contundente. Y es ahí donde radica uno de sus grandes problemas con el Tour en 2022. 

Bien es cierto que las cronos no son lo que fueron, pero las pérdidas sí que han sido importantes, tanto que de ese modo no tiene opción de pelear contra los ganadores finales, que incluso dominan la contrarreloj ante especialistas puros. Por tanto, en caso de elegir el mes de julio como uno de los picos de forma prioritarios, debe trabajar la aerodinámica, la postura y el rendimiento en esta disciplina. Dos cronos amenazan sus aspiraciones, lo que también puede alejarle de tomar la salida y optar por un Giro de Italia sin prácticamente crono y una Vuelta a España donde la lucha con el reloj tiene una menor influencia por lo general. 

Las caídas son otro de los debes de López. Comenzar así es hacerlo perdiendo y eso no puede ser en ningún caso si tienes aspiraciones reales de ganar o quieres tenerlas. Y no está en una posición de dejar pasar más oportunidades en la gran carrera francesa, al final para lo que su equipo le ha firmado. Con Nibali asistiendo al Giro, se encuentra el camino libre. 

Escrito por Lucrecio Sánchez (@Lucre_Sanchez)
Foto: ASO / Pauline Ballet

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