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Termina #LaVuelta del relevo generacional y de los valientes del nuevo ciclismo

#LaVuelta finaliza en Madrid repleta de hitos y hechos reseñables. Una edición que pasará a los anales de la historia por ser la primera de Remco Evenepoel, la primera de un ciclista de leyenda que recupera un ganador belga de gran vuelta desde que en los últimos 70 un tal Johan De Muynck se alzara con la maglia rosa del Giro de Italia. Demasiados años de presión y de depresión. A cualquier susurro escuchado de cualquier ciclista nacido en dicho país, un nuevo Merckx. Eddy estará contento de que por fin uno de ellos se haya alzado con el triunfo de la expectativa, que es la más difícil de las victorias. Remco se lleva la Vuelta 2022 por ser el mejor ciclista, el más valiente y, de largo, el más inteligente.

Además de que la suerte, por supuesto, se trabaja, ha tenido mucha fortuna en los acontecimientos que han rodeado a la carrera. La desgraciada baja de Primoz Roglic fue clave en el devenir de la última semana. “Una pena porque tenías un plan, Primoz”, rezaba el tweet de su equipo anunciando la baja del esloveno. Cuando más caliente se ponía el combate por el rojo (al rojo vivo, si prefieren), calló (y cayó) la voz de oposición más poderosa del pelotón. El segundo puesto quedaba estanco en Enric Mas, que se abona a esta plaza tras su tercera vez en esa clasificación. Mucho mérito por venir de dónde viene, entendible el conformismo por la supuesta (que ya veremos) importancia de los puntos para su equipo, el Movistar. Pero de nuevo segundo. Y de nuevo con la sensación de que no ha hecho todo lo que podía por intentar conseguir la victoria final en una grande. Ha estado a un desfallecimiento de Remco. En subida tenía mejores piernas que él. ¿Por qué no ha conseguido plasmarlo en una mejor clasificación? Muy buena pregunta a los ingenieros detrás de su volante. Ataques incompletos, a contratiempo, y excusas que comienzan a llegar. La última de ellas es un disparate como afirmar que el balear ha perdido la Vuelta en las contrarrelojes (dicho por él).

En tercer lugar se clasifica la esperanza. No por echarse a lomos al ciclismo español con 19 años. No por ser el ciclista más joven de siempre en alcanzar un podio en vuelta de tres semanas, por delante de su compañero de equipo Tadej Pogacar. No. Juan es la esperanza del nuevo ciclismo, de sumar más corredores a la causa de los valientes que ya se están haciendo con la mayoría de las carreras. Las clásicas son cosa de Van der Poel, Van Aert, Alaphilippe y esa clase de corredores. Las grandes iban varios pasos por detrás. Si el mando de las operaciones lo llevan Movistar y el líder de turno, y equipos cuyo máximo objetivo es el fin y no el camino, malo para el ciclismo. Cuando antes esos equipos reduzcan su protagonismo, mejor para los aficionados. Moraleja: cambiar de mentalidad. Complicado asunto. Antes cambiaría la dirección del resto de coches en la autopista.

Ayuso se ha beneficiado de las bajas. Sivakov, Yates, Roglic… eran corredores que hubiesen aumentado el avispero alrededor de Evenepoel. También le hubiesen sumado más hombres a repartir el botín. Por todo ello, su forma valiente de encarar los duelos y el dar todo cuando es posible, hace que se le valore muy por encima del logro que acaba de firmar. Carlos Rodríguez, además de un futuro brillante, ha demostrado un pundonor que ya quisieran muchos deportistas. Raza y un tipo duro de pelar pese a su corta edad. Ambos traen al ciclismo español savia nueva. No sólo en nombres, sino en actitudes.

Arensman es otro exponente de esta generación. La valentía siempre tiene premio. Y el holandés se va a su tierra con un triunfo en la mano y un sexto puesto repleto de mérito. Mérito que también tiene Almeida, que no ha sido el más fuerte, pero que ha gastado cada gramo de energía que ha tenido. Por no hablar de Carapaz, un gran campeón de menor cilindrada que cuando no triunfa al menos es digno y plausible.

Habría muchos más elementos para analizar, como la Vuelta de Marc Soler, el papel de Alejandro Valverde, la soberbia actuación de Mads Pedersen o la siempre incontestable raza de O’Connor. Pero nos centraremos un tanto en la última jornada competitiva. La sierra de Guadarrama era el momento idóneo para decidir una vez más la carrera. Dos minutos entre Remco y Enric. La remontada era posible. Tras un inicio somnoliento, el zafarrancho llegó a Navacerrada, que fue coronado por diez hombres en el grupo de favoritos. Un festival de ataques y alegría que se paró tras su descenso. Navafría estrenó asfalto sin un mero hecho que reseñar más allá de que Marc Soler hizo otra de sus ‘soleradas’. Una arrancada en solitario para intentar llegar a Cotos con ventaja. No pudo ser porque además de que había rivales durísimos, fue requerido para trabajar detrás. El podio estaba en juego.

Morcuera fue el punto clave. No se subía al completo, por lo que los arranques iban a tener lugar más arriba. Éstos no llegaron hasta que el ritmo de Movistar dejó a Mas en cabeza, que realizó un duro ataque que servía como quien ficha para cobrar a final de mes. Un ataque nada sostenido en el tiempo y que servirá para limpiar conciencias o aliviar titulares. Pero todos lo hemos visto. Después en meta admitía no haber tenido su mejor día. Los campeones rinden incluso en sus peores días. Miguel Ángel López sí dinamitó la carrera en Cotos tras sufrir levemente en Morcuera. Ya atacó en ese punto en 2019, aunque esta vez las piernas serían muy diferentes. Fue muy valiente el colombiano en la búsqueda desesperada del podio.

La victoria de etapa iba a estar entre Higuita y Carapaz, que demarró en el último suspiro de Cotos y se plantó en meta como un auténtico obús. Por detrás arrancaba Ayuso a ratos y coronado el último puerto Arensman se lanzaba a por una segunda plaza que sabe a futuro.

Esta Vuelta también es de despedidas. Valverde hizo una etapa decente. Lo mismo que Nibali. Ambos se despidieron de las grandes vueltas. Desde aquí, les espera un amplio recuerdo en la historia. Gracias a ambos por el ciclismo que le han dado a la Vuelta. Mientras tanto un reguero de corredores que llegaban a meta felices por el final de una carrera que se ha hecho durísima y que al mismo tiempo han podido disfrutar. Un auténtico lujo de Vuelta dentro de un recorrido con lagunas evidentes y que ha destacado por su intensidad y calidad en los contendientes en todos los frentes.

Escrito por Jorge Matesanz

Fotos: ASO / Charly López

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