Historia Tour

Tour 1934: la primera cronometrada individual

53 kilómetros cronometrada individual están previstos para la edición del Tour de Francia del presente año 2022. 13 de ellos en la jornada inaugural de Copenhague. Los 40 restantes, la penúltima etapa, con final en Rocamadour. Es una tendencia clara de los últimos años que ASO, tanto en la Vuelta a España como en el Tour de Francia, ha apostado por reducir la incidencia de los kilómetros cronometrados en la resolución de sus carreras más importantes.

Sin embargo, retrotrayéndonos 88 años, hasta el Tour de 1934, comprobaremos que Henri Desgrange buscó, precisamente en la cronometrada individual, romper con la monotonía. Paradojas de la vida…

La disputa de la primera contrarreloj individual del Tour de Francia, en aquel 1934, cabe enmarcarla en el contexto del sinfín de pruebas con las que experimentaba Desgrange para hacer esta carrera más atractiva. Había experimentado, en lo relativo a la agrupación de los ciclistas, tanto con equipos comerciales como nacionales. Había introducido la caravana publicitaria en 1930. Incluso en 1927 experimentó con etapas en las que los equipos partían separados unos de otros por un lapso de 15 minutos.

© ASO / Pauline Ballet

Era una época donde no existían ni el tren TGV ni los grandes aviones para hacer traslados. Desde los grandes cols, ya fuera en los Pirineos o en los Alpes, restaban muchos kilómetros hasta la conclusión de la carrera en París. En esas etapas de acercamiento hasta la capital reinaba el aburrimiento. Los ciclistas se acomodaban a la sentencia que había dictado el paso de la carrera por las dos grandes cordilleras. El único que se rebelaba era el propio Henri Desgrange.

Odiaba Desgrange ese acomodamiento. Su voluntad era que la clasificación aún sufriese cambios. Así que se puso a pensar y se decidió por la cronometrada individual. No como una etapa en sí misma., sino como un “segundo sector” de una etapa en línea. Esa etapa en línea se disputó entre los 81 kilómetros que separaban La Rochelle de La Roche sur Yon, y en la que venció al sprint René Le Grevès.

Curiosa fue la manera en que Desgrange resolvió el tema del orden de salida de los ciclistas en la cronometrada posterior: primero partirían los clasificados en los puestos impares de la general en orden inverso a esa clasificación. De esta forma, el líder Antonin Magne lo hizo el vigésimo de los 39 corredores que en ese momento quedaban en carrera. Tras de él partieron aún los diecinueve ciclistas clasificados en puestos pares, segundo clasificado incluído, el también francés Roger Lapébie.

Esa primera cronometrada se corrió entre los 90 kilómetros que separaron La Roche sur Yon de Nantes. Estamos hablando, de que el sector cronometrado constaba de 9 kilómetros más que el sector en línea. Tomaban la salida los corredores separados por un intervalo de 2 minutos, y debían pararse en Thouaré sur Loire al objeto de firmar la entonces fija hoja de control para luego continuar hasta Nantes.

© ASO / Photo Gomez Sport

El farolillo rojo hasta ese momento, el piamontés Antonio Folco, tuvo el honor de inaugurar esa primera cronometrada. Lo hizo de forma precipitada. Apenas cinco minutos después de haber concluido el sector previo en línea, Folco ya estaba disputando la contrarreloj. Sin embargo, Desgrange quería añadir majestuosidad al evento. Y así, pese a las prisas, antes de que partiese cada corredor, una banda de música interpretaba su respectivo himno nacional.

La cronometrada se la adjudicó Antonin Magne, que aventajó en un minuto y seis segundos a Roger Lapébie, pese a que éste sufrió un pinchazo durante el recorrido. Poco más de dos horas y media empleó el futuro ganador de aquel Tour en recorrer aquel trazado. Magne mantuvo de esta manera el liderato del que disfrutaba desde la segunda etapa del Tour. Pero con su extraordinaria prestación, Lapébie sí que arrebató el tercer puesto de la general a René Vietto. Así, Desgrange se dio por satisfecho y el experimento se repitió en futuras ediciones.

De hecho, ese experimento ha llegado hasta nuestros días. Se siguen disputando cronometradas en la víspera del atraque del Tour en París, como en este año 2022. E incluso en el propio París, como la de 1989. Otra cosa es que, con la reducción de kilometraje, vayan resultando cada vez menos decisivas.

Escrito por: Raúl Ansó Arrobarren (@ranbarren)
Foto: Gallica / BNF

Publicado originalmente en la Revista Planeta Ciclismo

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