Opinión

Van Aert y las renuncias a ser leyenda

El gran talento belga debe tener un dilema. Está en un equipo neerlandés, lo que siempre resta a un ciclista belga el grado de implicación por él como pudiese vivenciar en un conjunto de su país. Sabemos de las condiciones de Wout, sabemos de qué es capaz. Pero tiene techo, el que marquen corredores como Roglic, capitán general y líder absoluto, o Vingegaard, que ya cuenta como otro de los capitanes para la dirección técnica. El problema no está en el rol de importancia que Van Aert tenga en este momento, sino en lo que podía ser, lo que podía proyectarse de tanta clase, lo que podría conseguir un ciclista que podía ser de leyenda y que si nada cambia se va a quedar en un mero gregario de lujo con cierta libertad en las clásicas y alguna actuación espléndida de vez en cuando fuera de su terreno de un día. 

¿Plantearse una marcha? Puede ser una solución. No es fácil encontrar un equipo que soporte una ficha alta como la suya ni unas pretensiones tan elevadas también en lo que a rol dentro del equipo supone. Hay pocas escuadras que sean atractivas en ese sentido. Lotto está falto de un líder de peso como él. Y es un equipo belga. No sería fácil, no sería posible tal vez. Pero sí que podría ser interesante imaginar la posibilidad. Van Aert es mucho más que un mero ganador de etapas por aquí y por allá. Debería enfocarse mejor, quizá hacia las rondas de una semana o probarse de una vez en las de tres. 

Hay ciclistas que no pueden con ellas por falta de voluntad o de capacidad. O de ambas. ¿Cuál es la posición de Wout? ¿Querría ser algún día campeón del Tour de Francia o al menos un aspirante? El mayor problema en este caso parece que no es que esté falto de ambición, sino que se encuentra muy cómodo en un equipo que le valora, pero al mismo tiempo no le deja crecer todo lo que podría. Una gran vuelta como la Vuelta de este año 2022 podría ser planteable. Sin muchas etapas de montaña y con un perfil de media montaña en la última semana, la crono llana podía ser una buena piedra de toque para mandar lejos a sus rivales en la montaña. El mayor rival sería su jefe de filas, Primoz Roglic, que aspira a casi cualquier carrera que disputa. 

Lo peor de todo es que nos quedaremos con la duda. Un año más de espera, de pensar cómo podría desenvolverse Van Aert en múltiples batallas ante ciclistas tan diferentes como Pogacar, por poner un ejemplo. Que no significan precisamente que no se vayan a cruzar como en la Tirreno de 2021, sino que es una lástima que en escenarios como un Tour de Francia no veamos esa lucha años tras año entre dos antagonistas tan magníficos. 

El anuncio de renovación por Jumbo era bastante elocuente, mostrando al corredor del equipo como una especie de multiusos y chico para todo, lo cual es genial porque le añade un rol muy atractivo para una escuadra, pero que sólo dispersa su talento en múltiples terrenos o tareas por realizar, cuando alguien de esta categoría debería estar pensando solo en sí mismo. Hay muchos equipos que no tienen como líder a alguien con más talento que Wout. Concentración de talento, uno de los grandes males del ciclismo.

Escrito por Lucrecio Sánchez

Foto: A.S.O./Aurélien Vialatte

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