Historia Carreras

VCV 1986: Hinault vence fuera de la carretera a Blanco Villar

Este miércoles estaba previsto que se iniciase la 72 edición de la Vuelta Ciclista a la Comunidad Valenciana. La situación por todos conocida referente a la crisis sanitaria derivada del Covid-19, ha llevado a los organizadores a aplazar esta prueba en la que la participación iba a ser notable. En cualquier caso y con la esperanza de que pueda celebrarse esta y otras carreras canceladas, retrocedemos en el tiempo nada menos que 35 años, para recordar lo acontecido en la prueba valenciana en la edición de 1986.

Llevaba tres años disputándose bajo el nombre de Vuelta a la Comunidad Valenciana, anteriormente había sido la Vuelta a Levante o la Vuelta a las Tres Provincias. En aquel mes de febrero de 1986 se corría una nueva edición con un prólogo cronometrado de poco más de ocho kilómetros en el municipio alicantino de Denia. Hasta la llegada de la Vuelta a Mallorca, actual Challenge, en 1992, la prueba valenciana era la segunda carrera profesional por etapas del calendario en territorio español justo después de la Ruta del Sol en Andalucía. La participación era de bastante calidad y a la cabeza de la misma sonaba con fuerza el nombre del francés Bernard Hinault, que tenía previsto retirarse a finales de esa temporada, y con el reto en la cabeza de conseguir su sexto Tour de Francia. También estaba su compañero de equipo en la Vie Claire Greg Lemond entre la concurrencia. No obstante días antes el bretón se había impuesto en el recientemente recuperado Trofeo Luis Puig como antesala de la vuelta valenciana.

El malogrado holandés Bert Oosterboch fue el vencedor en Denia por delante del gallego de Teka Jesús Blanco Villar y del propio Hinault. Las dos siguientes jornadas se dirimieron en sendos sprints masivos con los triunfos de Sean Kelly en Elda y de Jos Lammertink en Masamagrell. Precisamente en esta localidad iba a dar comienzo la etapa reina de esta edición de la ronda valenciana con llegada en el municipio de Montanejos tras recorrer algo menos de 200 km y transitar seis puertos de montaña.

La que era la jornada más esperada, se tornó en decepcionante tras la llegada a la línea de meta de un grupo formado por una veintena de corredores, con una victoria más del todoterreno irlandés Sean Kelly por delante de Lemond. Tras el previsible hundimiento en la montaña de Oosterboch, Blanco Villar, ganador de la clasificación general la anterior temporada, se aupaba al liderato con un par de segundos de ventaja sobre Bernard Hinault, y todo apuntaba a que entre ellos dos se iba a decidir el vencedor final.

Poco más iba a dar de sí la penúltima etapa de la carrera valenciana con final en la localidad castellonense de Burriana. Algunos ataques para intentar poner en apuros al Teka de Blanco Villar que se pudo defender sin problemas y mantener un amarillo que si no había nada extraño iba a llevar en lo más alto del podio en Valencia capital, donde un circuito urbano de tan solo 60 kilómetros iba a servir de epilogo a la Vuelta Ciclista a la Comunidad Valenciana de 1986.

Faltaban apenas tres vueltas de ese paseo triunfal por las calles de la capital del Turia cuando iba a ocurrir el suceso que iba a marcar el devenir de una carrera que en si no tuvo mucha más historia. La protagonista fue una simple bolsa de plástico mecida por el viento reinante en estos días y que con tan mala fortuna fue a acabar en la cadena y en los cambios de la bicicleta del líder Blanco Villar. Su compañero Fede Etxabe se detenía en su auxilio con el consiguiente cambio de bicicleta, que supuso que el corredor gallego perdiera unos metros sobre el compacto grupo principal en el que se rodaba a una velocidad considerable. González Linares, director de Teka, presa del nerviosismo, invitó a su corredor a que se agarrara al coche por unos instantes apretando ligeramente el acelerador, y tanto los jueces como algunos corredores se percataron de la situación. Minutos después, ya en el pelotón principal, Jesús Blanco Villar cruzaba la línea de llegada de Valencia con un brazo en alto como vencedor de la carrera e incluso atendía a los medios de comunicación en los alrededores de meta.

 Minutos después saltaba la noticia. Las palabras del juez de carrera José María Casademont fueron claras “El dorsal número uno no ha ganado la carrera”. A partir de ahí todo fueron discusiones y polémicas en los aledaños de la línea de meta. La sanción para el ciclista de Teka fue de 5 segundos, los suficientes para perder la carrera en beneficio del francés Bernard Hinault que marchaba a tan solo dos en la clasificación general. El corredor bretón visiblemente enfadado por la permisividad con la que se había tratado el asunto declinó subir al podio como segundo clasificado y estaba ya en el hotel cuando le avisaron de que las cosas habían cambiado y el vencedor definitivo era él. Cerca de una hora después Hinault consolaba a Blanco Villar que todavía lloraba en los escalones que daban acceso a la zona de podio, mientras en los alrededores los aficionados que aún quedaban por allí gritaban indignados ante la justa decisión de los jueces de carrera.

El ciclista francés se encontró con la victoria en una carrera en la que a diferencia de otras no había hecho los suficientes méritos para ganarla, pero en la que se aplicó el reglamento teniendo en cuenta que por aquel entonces la aplicación del mismo en las carreras españolas estaba en tela de juicio. Días después Blanco Villar reconoció la infracción achacando el incidente al nerviosismo del momento, no obstante, el peso de la culpa, y con razón, fue a recaer sobre su director José Antonio González Linares que tan solo fue sancionado con multa económica.

Cedido por Alberto Díaz Caballero (@Sincadenablog)

Publicado originalmente en Planeta Ciclismo Magazine

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