Historia

Vuelta a España 1985: «The Spaniard Job»

Nos situamos en el tiempo, principios de los 80, después de unos años difíciles parece que el ciclismo español enseña por fin sus poderes a nivel europeo, que en aquel tiempo era lo mismo que decir a nivel mundial. No podremos olvidar nunca el Tour 83 y la Vuelta del mismo año, espectáculo puro. Esta última le costó al Tejón la posibilidad de encadenar los cinco Tours seguidos e incluso sobrepasar esa cifra.

Los españoles son ya reconsiderados al máximo nivel profesional, e incluso forman parte de equipos extranjeros, como es el caso de Marino Lejarreta y su hermano Ismael. Para acabar de redondear un magnífico 1983, no podemos olvidar la gran prestación de los españoles en el Giro d’Italia: cuatro españoles entre los 10 primeros, seis entre los 20 primeros, con Alberto Fernández en tercera posición, la cual repite en la Vuelta a España.

Con estas perspectivas llegamos a la Vuelta 1984. Hinault ha aprendido la lección y no repite. De hecho, solo está presente en la salida el equipo del “Vizconde” Jean de Gribaldy: Skil-Sem-Mavic Reydel.

Los españoles se las prometen felices. No hay figuras extranjeras destacables, aparte de Saronni y Moser, que poco cuentan y que aquí no tienen a Torriani para favorecerles. Se vende la piel del oso antes de tiempo y el desenlace lo conocemos todos: Eric Caritoux se lleva la Vuelta A España con 6 segundos sobre Alberto Fernández.

La prensa de la época lo vende como una afrenta nacional; un don nadie que supera a los españoles, y carga contra los equipos españoles por no unirse y hacer la guerra cada uno por su lado. A final de la temporada «El Galletas» – Alberto Fernández- muere en un accidente de tráfico junto a su esposa. La sensación de injusticia vital con Alberto aumenta aún más. El caldo de cultivo para la Vuelta a España 1985 está bien cocinado.

La participación extranjera de la Vuelta a España 1985 vuelve a ser limitada, sobre el papel inferior a la armada española. No puede repetirse la injusticia del 1984. Los equipos españoles han sido ampliamente presionados por la prensa nacional y toman buena nota. Se respira en el ambiente que un español debe ganar sí o sí, aunque haya que “Torrianear”. Pero el hombre propone y Dios dispone. La Vuelta 1985 se desarrolla con un guion copiado del 1984. Un segundón, un casi desconocido (ahora desconocida) Robert Millar se sitúa líder, y así llegamos a la penúltima etapa. Si no sucede nada en particular, Robert Millar, que ha demostrado su solvencia en la montaña, se hará con la Vuelta España sobre Pacho Rodríguez del Zor, con un escaso margen de 10 segundos. La etapa 19 es típica de la zona, con origen en Alcalá de Henares y final en Palazuelos de Eresma. Los puertos a atravesar son Morcuera, Cotos, Navacerrada (de paso) y Alto de los Leones, para un total de 200 km.

La situación de carrera es la siguiente:

Lider         Robert Millar – Peugeot
2º             Pacho Rodríguez – Zor a 10”
3º             Peio Ruiz Cabestany – Orbea a 1’15”
4º             Julián Gorospe – Reynolds a 5’13”
5º             Raymund Dietzen – Teka a 6’
6º             Pedro Delgado Orbea a 6’13”

Ese 11 de mayo las hostilidades comienzan a desatarse en la subida al primer alto del día, el puerto de la Morcuera. Este es coronado, destacado ampliamente del pelotón, por el ruso Osipov.

José Recio del Kelme salta del pelotón en Cotos y mientras tanto el líder Millar, en el pelotón, sufre un pinchazo y tiene que detenerse a cambiar la rueda, momento que aprovecha Pacho Rodríguez para atacar, seguido por Peio Ruíz Cabestany.

Pascal Simon (que tanto nos había hecho sufrir y admirarle en el Tour 1983) ayuda a Robert Millar a reintegrarse al pelotón, pero el esfuerzo pasa factura y el Peugeot se queda sin ningún gregario que pueda ayudar al líder.

Perico Delgado lanza un ataque en el puerto de Cotos. Ataque que, como su director Txomin Perurena declarase en la llegada de la etapa, estaba previsto, y era la jugada de poker que tenía en la manga; jugarse el todo por el todo con Perico y pegarse el farol con Peio en el pelotón. Este primer ataque de Delgado es abortado y se logra coronar Cotos con muy pocas diferencias entre los primeros de la general.

Pero Perico, con preciso conocimiento del terreno, sabe que se juega el todo por el todo y secunda la estrategia de su director como alumno aventajado que es, aprovechando la bajada de Navacerrada para volver a atacar. Antes de culminar el descenso logra contactar con Recio y enseguida surge el entendimiento entre ambos.

En el comienzo del puerto de Los Leones la ventaja del dúo de cabeza es de un minuto, y no es tomada en consideración como peligrosa por el líder y tampoco por su director. En ese puerto y en otras etapas se ven numerosas pancartas que rezan: “españoles valientes, que no gane el pendientes” (ndlr: Millar llevaba pendiente). El caldo de cultivo para lo que se avecina está en plena ebullición.

En la ascensión de Los Leones el grupo de los mejores se fracciona en dos, y por delante se van Caritoux y Kelly del Skil. Millar se centra única y exclusivamente en el control de Pacho y Peio y deja partir a dos valiosos colaboradores que hubiesen podido ayudarle más adelante.

Rafa Carrasco acompaña a Recio y Delgado y actúa como director de ambos. Así lo declara al final de la carrera: para él era imprescindible que ganase un español. Pone a Recio a tirar como un poseso y se va gestando el “sorpasso”.

En el descenso de Los Leones se ve ya en imágenes televisivas como Millar, sin ninguna información de lo que sucedía por delante, les da palmaditas en la espalda a Pacho y Peio, expresándoles que han sido grandes adversarios, pero que él ha podido controlarlos.

Peio sabe lo que ocurre, tiene información del frente de la carrera y sabe cuál era el plan de Perurena, obviamente no va a tirar para nada. En los Ángeles de San Rafael la ventaja ya es de 5’30”.

El director del Peugeot Roland Berland, se entera, por fin, de lo que estaba ocurriendo y se lo comunica a Millar, lo cual le cae como una losa. Ronan Pensec y Pascal Simon, del Peugeot, ruedan detrás del grupo de Millar. Berland les pide un esfuerzo agónico para enganchar y, cuando están a punto de conseguirlo, se cierra un paso a nivel. Más de tres minutos de cierre y no pasa ningún tren, la “Torrianada” está en su apogeo.

Ningún equipo colabora con Peugeot. Incluso el Fagor de Ocaña, equipo francés, pero de raíces españolas, sigue el juego.

En las imágenes del directo de televisión se ve claramente, y hasta los comentaristas lo resaltan, que en el grupo de Millar no se tira y encima hay corredores que se ponen delante frenando para molestar lo más posible a Millar y perder más tiempo.

Mínguez no deja tirar a Pacho y Alvaro Pino. Ellos siguen el juego, pese a resultar directamente perjudicados.

El “Spanish job” llega a su zénit. Finalmente el grupo de Millar pierde 6’49” y pierde la Vuelta por 36”.

Las declaraciones de los directores Perurena y Carrasco, de Peio, Delgado, Recio y los mismos comentaristas de RTVE, no esconden para nada lo que ha pasado y se vanaglorian de ello. El público español está enardecido y cualquier acción de las que han sucedido en esa etapa vale la pena. El fin justifica los medios.

El que esto escribe es un fan incondicional de Delgado y sus “pericadas”, positivas y negativas, pero esa Vuelta no debía haber sido suya, Pacho y Peio la merecían más, y queda como una mancha negra en la historia de la Vuelta a España, a la altura de los Giros de Saronni y Moser y sin nada que envidiar a los métodos de Torriani.

España tiene su Vuelta, 1984 está vengado, misión cumplida.

Escrito por Xavier Palacios (@CyclingSsc)
Foto: @ACampoPhoto

2 Respuestas

  1. Perfectamente explicado, esa vuelta aunque no fuera español, era de Millar, uno de los ciclistas peor tratados por la historia del ciclismo

    1. Muchas gracias Pablo!!! Me he limitado a los hechos objetivos probados, porque por debajo aún hay más, motocicletas de medios de comunicación cortando viento, primas a Panasonic… fue muy escandaloso!!!

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