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Winner Anacona, a la sombra de un gigante

La Vuelta a España de 2012 es muy difícil de olvidar para el aficionado ciclista. Los tres grandes de la época dorada de nuestro ciclismo se repartían palos y marcajes en cada etapa. El duelo entre Alberto Contador, Joaquim Rodríguez y Alejandro Valverde generó debate, emociones y un golpe de escena imborrable camino de Fuente Dé.

Mientras los tres tenores dejaban sin siesta a un país entero, un joven y desconocido boyacense llamaba la atención de los arqueólogos de las clasificaciones, siempre en busca de un nombre con el que adornar las apuestas imposibles en las previas de cada etapa. Con la añorada maglia de la Lampre, iba colándose en el top20 de la general con actuaciones notables en montaña, especialmente en la jornada andorrana con final en La Gallina. Había ganado una etapa del Giro Baby el año anterior, donde terminaría segundo en la general tras Mattia Cattaneo. Un ciclista con rostro de gran escalador andino y una mirada fulminante de ambición y capacidad de sufrimiento. Y qué nombre. Qué maravilla de nombre para un ciclista y para llamar la atención y hacerte querer antes de auparte a la gloria. Winner Andrew Anacona Gómez. La felicidad absoluta para los “tituladores” de prensa y blogs.

Casualmente, esa Vuelta a España era la primera gran vuelta para otro joven boyacense, dos años menor que nuestro protagonista, un tal Nairo Alexander Quintana Rojas; quien ya había ganado el Tour del Porvenir y que demostraba en Cuitu Negru que podría ser un escalador de época. Los caminos de ambos escarabajos estaban claramente destinados a encontrarse.

Mientras Nairo explotaba en el Tour de Francia de 2013 cambiando para siempre la historia del ciclismo en su país, Anacona seguía perdido entre la lista de corredores interesantes pero que no acababan de subir un peldaño. Winner no era un winner (lo siento, es imposible no caer en los juegos de palabras con este chico), pero aún así conseguiría una importante victoria de etapa en la Vuelta de 2014, en Aramón, siempre con los colores azules y violas de la eterna Lampre. El año que el de Tunja lograba su primera victoria pro, su parcero de Cómbita ya tenía un Giro de Italia y etapas en Tour y Giro.

Un escalador consistente, regular, luchador y serio, con calidad, pero sin remate, y boyacense y amigo de la gran estrella colombiana del momento. Estaba claro, su sitio era junto a Nairo, y no tardó en hacerse realidad esa ecuación. En 2015 llegaría a Movistar y desde entonces la trayectoria de ambos colombianos ha sido inseparable, yéndose también juntos al Arkéa bretón en el pasado 2020. Gregario fiel, compañero atento y amigo esencial para Quintana en los grandes momentos, en las más duras polémicas y en las derrotas más dolorosas. Si se ponen de pie, Winner le saca una cabeza a Nairo. Sin embargo, Anacona ha encontrado su sitio a la sombra de su jefe de filas.

Por todo eso, las pocas victorias de Anacona deben celebrarse como se celebran siempre las victorias de los gregarios, a lo grande. Así fue cuando, en su último año en el conjunto telefónico, lograba sus únicas victorias de azul en Argentina, al llevarse etapa y general de la Vuelta a San Juan. Esa semana él puso ser líder junto a su amigo y jefe de filas.

Hace unos días, el mallorquín Trofeo Andratx, volvía a alzar los brazos, en solitario, disfrutando y saboreando la entrada en la meta del Mirador des Colomer. Se acordaba de su familia y de la promesa que había hecho a su hija cuando ella le preguntó: “¿Cuándo vas a ganar, papi?”. Winner cumplió su palabra. Palabra de padre. Palabra de ciclista. Palabra de gregario. Palabra de campeón.

Escrito por: Víctor Díaz Gavito (@VictorGavito)
Fotos: @ACampoPhoto

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